la carta de la discordia

Enfermeros y farmacéuticos se disputan el favor de la ministra por el reparto a domicilio

Sanidad garantiza a los enfermeros que no prevé ampliar las funciones de los farmacéuticos en un manuscrito ambiguo que abre la puerta a los equipos multidisciplinares. El debate está servido

Foto: Sanidad toma parte en el conflicto entre enfermeros y farmacéuticos. (EFE)
Sanidad toma parte en el conflicto entre enfermeros y farmacéuticos. (EFE)

El conflicto entre enfermeros y farmacéuticos por el reparto de medicamentos a domicilio ha llegado a la mesa de María Luisa Carcedo. Los profesionales sanitarios se sienten amenazados por las leyes autonómicas que pretenden avalar este tipo de servicios en regiones como País Vasco —donde ya existen para casos puntuales— o Madrid —donde se están tramitando—, y así se lo hicieron saber a la ministra de Sanidad en verano. La esperada respuesta del Gobierno ha desatado un nuevo pulso entre los dos colectivos, pues ambos tratan de arrimar el ascua a su sardina dando a entender que Carcedo los apoya.

He aquí un ejemplo de cómo un mismo contenido puede dar lugar a distintas interpretaciones. “Las funciones de la profesión farmacéutica están claramente delimitadas en el ordenamiento jurídico (…) sin que el Estado tenga prevista ni la ampliación o modificación de dichas funciones en los términos apuntados en su escrito ni la creación de la figura de asistencia farmacéutica a domicilio”, matiza la ministra en una carta a la que ha tenido acceso este periódico. La primera parte del manuscrito, dirigido a los máximos responsables del Colegio General de Enfermería y del sindicato Satse, supone un espaldarazo para los enfermeros.

Lo mismo ocurre con el tercer párrafo, donde Carcedo deja claro que las funciones de los farmacéuticos “en ningún caso pueden realizarse en detrimento de las de diagnóstico, tratamiento y cuidado que la ley de ordenación de las profesiones sanitarias atribuye a médicos y enfermeros, para las que los farmacéuticos no han recibido formación en sus estudios de grado”. Pero es recomendable seguir leyendo para ver la fotografía completa.

Lea aquí la carta de la ministra íntegra.
Lea aquí la carta de la ministra íntegra.

“Y ello, sin perjuicio de la participación de los farmacéuticos en equipos multiprofesionales que incluyan la asistencia farmacéutica como un aspecto importante en la atención integral a pacientes o de la recomendable colaboración puntual entre las oficinas de farmacia y el Sistema Nacional de Salud (SNS)”, prosigue el escrito. Como broche final, la ministra reitera su compromiso con la sanidad pública y su reconocimiento a los profesionales de enfermería.

Sanidad echa un capote a los enfermeros pero, al mismo tiempo, abre la puerta a posibles colaboraciones entre ambos colectivos. La ambigüedad de la carta no ha sembrado dudas ni en el Consejo General de Enfermería (CGE) ni en el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos, dos organismos que no han tardado en enviar sendos comunicados interpretando la respuesta de Carcedo. “La ministra asegura que asistencia, diagnóstico, tratamiento y cuidado son funciones exclusivas de sanitarios y que los farmacéuticos no están formados para ello”, dicen los primeros. “La ministra reconoce la asistencia farmacéutica como parte de la atención integral al paciente”, destacan los segundos.

Los profesionales de la enfermería acusan a algunas CCAA de fomentar el intrusismo. (EFE)
Los profesionales de la enfermería acusan a algunas CCAA de fomentar el intrusismo. (EFE)

Los enfermeros ven la revisión de botiquines en domicilios como un “intento de privatización encubierta, al delegar en establecimientos comerciales privados funciones que ahora realizan con normalidad los profesionales de la sanidad pública”. Y exigen a las autoridades que “frenen cualquier proyecto que suponga la usurpación de las competencias propias”. Un ejemplo es el anteproyecto de la Ley de Farmacia de la Comunidad de Madrid —aún en trámite parlamentario—, para el que “no se ha contado con la participación de todos” los colectivos sanitarios.

Por su parte, la organización farmacéutica colegial carga contra lo que considera “una campaña de manipulación [por parte de los enfermeros] que perjudica a los farmacéuticos y pretende trasladar una imagen muy alejada de la realidad”. Y agradece a Carcedo que abogue por la participación de este colectivo en equipos multidisciplinares. El sector ha celebrado varios congresos sobre atención domiciliaria para poner en valor el modelo vasco, único territorio donde médicos, enfermeros y farmacéuticos se han puesto de acuerdo para repartir medicamentos en las casas de los colectivos más vulnerables (ancianos polimedicados, personas con movilidad reducida, etc.) a través de un programa financiado con fondos públicos.

[Enfermeros contra farmacéuticos, guerra profesional por el servicio a domicilio]

Carcedo y su brindis al sol

Aunque ambos colectivos intenten capitalizar las palabras de la ministra, estas corren el riesgo de caer en saco roto. Las que verdaderamente tienen competencias para legislar son las comunidades autónomas, con capacidad para desarrollar convenios de colaboración con las farmacias o avalar este tipo de iniciativas. Madrid está en ello con un polémico artículo (10.2 del anteproyecto de Ley de Farmacia) donde contempla la atención farmacéutica domiciliaria para pacientes vulnerables o mayores dependientes. Las actividades “estarán relacionadas con el seguimiento farmacoterapéutico, adherencia a los tratamientos, reacciones adversas u otras”, reza el texto. Pero deja en el aire la pregunta del millón: ¿quién financiará el servicio?

Ninguna norma da pistas sobre el pago, aclara el director general del Colegio de Farmacéuticos de Madrid. Carlos Ibáñez aprovecha para dejar claro que “el farmacéutico no va a entrar en las competencias del enfermero (…) Nadie habla de asistencia sanitaria sino de llevarle la medicación al paciente vulnerable. Hay una demanda social que no podemos ignorar”. Según fuentes del sector, el conflicto entre gremios tiene un claro componente político que ha obligado a Carcedo a posicionarse.

Así son los folletos que los enfermeros van a repartir en los ambulatorios españoles. (CGE)
Así son los folletos que los enfermeros van a repartir en los ambulatorios españoles. (CGE)

El Consejo General de Enfermería confía en que Carcedo tome cartas en el asunto, puesto que las funciones de cada profesión sí están establecidas a nivel estatal. “Las CCAA no pueden fomentar el intrusismo profesional”, zanjan desde este organismo. En efecto, el Ministerio de Sanidad confirma que las competencias de cada profesional sanitario están reguladas por normativa con rango de ley.

La Mesa de la Profesión Enfermera (integrada por el CGE y el sindicato Satse) acaba de poner en marcha una campaña dirigida a los pacientes de los ambulatorios, donde distribuirán más de 100.000 folletos como el de la imagen. “La farmacia comunitaria pretende cobrar por lo que ya hacen enfermeras y médicos, como la administración de vacunas, la detección de la diabetes, el control del paciente anticoagulado, la revisión del botiquín o el seguimiento del paciente crónico (…) sin respaldo legal ni capacitación para ello”, concluye el colectivo.

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