La cara oculta de la caída del paro: ¿fin de los incentivos a la contratación?
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hay un millón de jóvenes parados

La cara oculta de la caída del paro: ¿fin de los incentivos a la contratación?

Las bonificaciones a la contratación y la ayuda a los parados de larga duración que se lanzaron en 2012 tenían como meta mantenerse hasta que la tasa de paro baje del 15%

placeholder Foto: Cola del paro. (EFE)
Cola del paro. (EFE)

La caída del paro deja una cara oculta para los jóvenes desempleados, que rozan el millón. Hace seis años, la tasa de desempleo estaba en el 25%, y bajar del 15% era algo que se veía muy lejano en plena recesión. Fue entonces cuando el Gobierno de Mariano Rajoy se valió de su mayoría absoluta para aprobar una profunda reforma laboral, acompañada de bonificaciones y ayudas a la contratación que debían estar vigentes hasta que la tasa de paro caiga del 15%.

La ratio se situó en el tercer trimestre en el 14,55%, mínimos desde 2008, en el pistoletazo de salida de la crisis financiera que se tornó en recesión con el pinchazo de la burbuja inmobiliaria. Así, según la Encuesta de Población Activa (EPA) publicada este jueves, el mercado laboral español creó 183.900 empleos, alcanzando los 19,5 millones de ocupados, máximos desde hace una década. Otro aspecto positivo es que la población activa aumentó un 0,3%, hasta los 22,85 millones de activos. Un crecimiento raquítico pero positivo en contraste con las caídas de 2016 y 2017 en plena recuperación del empleo. De hecho, es la cifra más alta desde el segundo trimestre de 2016.

Detrás de estos datos positivos está la amenaza para los que aún no tienen trabajo. El Gobierno ha puesto en estudio las medidas de bonificaciones que datan de 2012, aprobadas por el Ministerio de Empleo y Seguridad Social que entonces comandaba Fátima Báñez y ahora dirige, desde el cambio de Ejecutivo, Magdalena Valerio.

Estas ayudas comprenden deducciones por el contrato laboral indefinido para emprendedores, y una serie de bonificaciones fiscales para pymes y autónomos que contraten a su primer trabajador, para la contratación de desempleados menores de 30 años en prácticas —o de 35 si son discapacitados—, para la contratación indefinida de trabajadores procedentes de una ETT. Asimismo, queda en el aire la ayuda a los parados de larga duración, que se extendió hasta el 4 de enero de 2019.

Fuentes del Ministerio de Empleo y Seguridad Social explican que este paquete de medidas que cumple seis años entra ahora en fase de estudio de su impacto en el mercado laboral y del coste económico. Otras fuentes en el mercado laboral dan por hecho que el Ejecutivo acabará teniendo su propia agenda de protección o incentivos para la contratación de los colectivos más vulnerables. De hecho, desde Empleo confirman que trabajan ya en prolongar la ayuda a los desempleados de larga duración en enero o desarrollar otro tipo de subsidio. La EPA registra 1,1 millones de parados que llevan al menos dos años en búsqueda activa.

Entre estos colectivos están los parados de menos de 30 años, entre los que la tasa de desempleo es del 25%, con un total de 934.500 jóvenes en busca activa de empleo, según la última EPA. Es decir, casi un millón de jóvenes parados sobre los que la bonificación a la contratación queda en el aire. Entre este grupo de desempleados, más de 240.000 tienen educación superior; más de 100.000 realizaron algún tipo de formación profesional; 160.000 terminaron la educación secundaria; 340.000 se quedaron tras la primera etapa de educación secundaria; mientras que algo menos de 80.000 completaron únicamente la educación primaria.

¿Funcionan estas ayudas?

En los Presupuestos Generales del Estado (PGE) de 2017 se dotaron 5.499 millones de euros para la política de fomento del empleo, un 5,5% más que el año anterior. Dentro de esta cantidad, un total de 1.868 millones se destinaron a las diferentes bonificaciones a la contratación de desempleados.

Foto: Foto de archivo de una oficina de empleo. (REUTERS)

Algunos expertos cuestionan la efectividad de las políticas públicas de fomento del empleo. De hecho, Fedea firmó un convenio de colaboración con el Ministerio de Empleo en 2015 para analizar estadísticamente cómo elevar la efectividad del fomento del empleo, ante el éxito escaso, según los investigadores. Desde Asempleo, patronal de las ETT, aseguran que el impacto de la eliminación de las bonificaciones sería limitado, ya que la mayoría de sus asociadas no la usan y muchos emprendedores tampoco se acogen, porque si contratan a un empleado que luego no continúa tras un año, tienen que devolver la ayuda. Por otro lado, precisamente el servicio de estudios concluyó en un estudio de principios de 2017 que la mayoría de parados no se beneficia de las políticas activas de empleo.

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