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Casa, hijos o jubilación

¿Cómo ahorrar para
alcanzar tus metas?

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Ilustraciones por @akindo

Todos tenemos una serie de objetivos a lo largo de nuestra vida. El tradicional ‘plantar un árbol, escribir un libro y tener un hijo’ quizá se ha quedado anticuado, pero es cierto que a largo plazo hay quien se ve con hijos o una vivienda en propiedad y todos aspiramos a jubilarnos con dinero suficiente en el bolsillo o viajar más.

Pero, ¿cuánto cuestan estos objetivos? ¿Podemos pagárnoslos? Y, sobre todo, ¿planificamos bien el ahorro o vivimos en el día a día?

La experiencia nos demuestra que la improvisación económica nunca es una buena idea, así que conviene establecer una planificación adecuada.
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Empleo
cambiante

Estamos inmersos en plena revolución digital, con lo que la evolución de la tecnología nos va a obligar a reciclarnos profesionalmente de manera continua, adquirir nueva formación y sumergirnos en un entorno laboral que cambia de manera constante. Y eso también hay que planificarlo. Además, los cambios en los sectores empresariales nos llevan a pensar en un futuro en el que cambiaremos de trabajo y de empresa con más frecuencia que las generaciones anteriores a la nuestra.

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Vivimos
más

La esperanza de vida en España en 2017 es de 83,1 años, según el INE. Este contexto trae consigo dos consecuencias derivadas. En primer lugar, la creciente longevidad va a hacer que algunos de nuestros objetivos vitales (jubilarnos, comprar una casa, tener hijos…) se vean retrasados. En segundo, es muy probable que nos surjan nuevos objetivos vitales (comprar una segunda vivienda, prolongar nuestra vida laboral, costear más estudios para nuestros hijos…).

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La meta:
jubilación

El punto anterior nos ha traído una consecuencia: el retraso en la edad de jubilación. A día de hoy está fijada en los 65 años y medio, pero va a prolongarse hasta los 67 a partir de 2027. Según un estudio de Funcas, las pensiones del futuro en España serán un 35% inferiores a las actuales; y, según el FMI, los pensionistas jubilados que se retiren en el presente 2018 perderán el 30% de su poder adquisitivo a lo largo de su jubilación. Entonces, ¿cuándo me jubilaré cobraré lo necesario? Aquí, un plan de jubilación surge como idea a medio plazo.

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Inversiones

Son muchas las personas que a lo largo de toda su vida deciden poner su dinero a trabajar para sacarle mayor rentabilidad. Sin embargo, los incesantes cambios geopolíticos y económicos han hecho que las inversiones variables quizá estén sujetas a demasiados vaivenes de los mercados, mientras que las fijas quizá ya no parecen tan atractivas ni tan rentables. Por eso, nunca podremos planificar nuestras inversiones como lo hicieron nuestros padres; hemos de adoptar un modelo distinto.

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Motivaciones
vitales

Las motivaciones vitales han estado fijadas en comprar una vivienda, formar una familia y forjarse una jubilación. A estas podíamos sumarles otras como comprar una segunda vivienda o abrir un negocio. Sin embargo, las motivaciones profesionales y vitales van evolucionando con el cambio del tiempo y van surgiendo nuevas: invertir en formación para cambiar de empleo, cogerse un año sabático para reorientar la carrera profesional, emprender un nuevo negocio, etc.

¿Cómo planificar tus objetivos vitales?

Los objetivos parecen claros y dependerán de cada persona, pero ¿cómo los vamos a alcanzar? ¿De qué manera vamos a elaborar un plan financiero para lograr dicha meta? ¿Cómo lo vamos a costear? Vamos con un caso concreto. Sonia es una mujer de 45 años que se ha propuesto alcanzar y financiar sus objetivos vitales a través de los tres pasos necesarios.

Balance
y estrategia

Sonia tiene un puesto de relevancia en su empresa y, gracias a ello, se ha acostumbrado a un nivel de gastos elevados y a un nivel de vida más que aceptable. Viendo la evolución del mercado laboral y de su propia empresa, cree que lo más probable es que, cuando se acerque la edad de retirarse, la compañía opte por prejubilarla.

Así que Sonia se hace varias preguntas: cuando llegue la prejubilación, ¿va a querer parar del todo o se verá con ganas de seguir trabajando aunque sea a un ritmo menos acelerado? Y en caso de descansar del todo, ¿va a seguir en la misma ciudad en la que vive o va a querer viajar? Por cierto, Sonia tiene dos hijos que durante estos años van a avanzar en sus estudios, así que ¿llevará eso nuevos gastos asociados? ¿Hasta qué edad quiere echar una mano económica para que sus hijos vayan avanzando en sus propios objetivos?

Sonia deberá hacer primero un balance de los activos y pasivos e ingresos y gastos de la unidad familiar para conocer su punto de partida. Esto asentará el ‘statu quo’ económico de la familia: si hoy se acabase la vida laboral de Sonia, esa sería su casilla de salida.

Cuantificación
de objetivos

Imaginemos que Sonia se ha marcado seis objetivos para los próximos 20 años: comprar una vivienda, formarse para reciclarse laboralmente, cambiar de empresa o incluso de sector, preparar un pequeño negocio online para su prejubilación, dejar un ligero colchón económico para sus hijos y disfrutar de una jubilación sin la más mínima complicación económica.

Pero, ¿cuánto dinero le costarán esos objetivos? Ahora toca echar cuentas. Sonia tiene que calcular si será capaz de alcanzar sus objetivos solo con ahorro o si necesitará la ayuda de los mercados financieros.

Para la adquisición de su nueva vivienda, Sonia recurre a la guía ‘La gestión de nuestra inversión en vivienda’. En el caso de reciclarse profesionalmente y cambiar de sector, así como a la hora de pensar su nuevo negocio, consultará la guía ‘La gestión de nuestra carrera profesional’. En cuanto al colchón que quiere dejar para sus hijos, va a optar por ahorrar e invertir su dinero con la ayuda de la guía ‘Elegir la educación y el futuro de nuestros hijos’. Una vez fijados y cuantificados los objetivos, es momento de poner el dinero a funcionar.

¡Inversión!

La diferencia entre lo que Sonia tiene (y lo que es capaz de ahorrar) y lo que necesita es el freno para conseguir el objetivo. Para cubrir ese obstáculo, nuestra protagonista decide acudir a los mercados financieros, en los que pretende conseguir una determinada rentabilidad.

Para realizar este ejercicio de planificación, diseñar esa hoja de ruta (que puede ser más o menos compleja) y ponerla en práctica, Sonia debe tener muy en cuenta las múltiples opciones que ofrecen los mercados y el hecho de que las emociones y el comportamiento del inversor son también un factor importante para conseguir la rentabilidad que buscamos. Por tanto, nuestra protagonista necesita el asesoramiento de un experto. En este sentido, Abante Asesores inicia y desarrolla relaciones fundamentadas en la alineación de intereses y plazos con sus clientes, que pueden ser particulares, familias, empresas e instituciones.