Hay que ganar espacio fiscal

Los expertos avisan al Gobierno: la política fiscal debería ser prudente para bajar deuda

España necesita ganar capacidad fiscal para cuando llegue la próxima crisis. El apalancamiento del sector público supone la principal vulnerabilidad del país para el futuro

Los cánones de la política keynesiana determinan que la estrategia presupuestaria debe ser contracíclica: expansiva en los momentos de crisis y restrictiva en las fases de expansión. España lleva una década viviendo a la inversa y ha generado ya una serie de riesgos que los expertos en macroeconomía invitan a reconsiderar al Gobierno. Durante la crisis, el Ejecutivo tuvo que subir los impuestos y recortar los gastos para frenar el déficit galopante, lo que contribuyó a acelerar la caída del PIB. Por el contrario, en esta fase de recuperación, las políticas públicas están siendo expansivas, de modo que favorecen el crecimiento, pero acumulan deuda para el futuro.

Los expertos reunidos en una mesa redonda bajo el título ‘La situación de la economía española', organizada por El Confidencial en colaboración con Axesor, consideran que es el momento de que España opte por realizar una política fiscal conservadora que permita al país ganar algo de terreno fiscal para cuando llegue la próxima crisis. Un mensaje muy importante en un momento en que el Ejecutivo de Pedro Sánchez está negociando los Presupuestos para 2019.

Antonio Madera del Pozo, Carlos Sánchez y Mª Jesús Fernández.
Antonio Madera del Pozo, Carlos Sánchez y Mª Jesús Fernández.

“La política fiscal debería ser más conservadora”, señala Antonio Madera, jefe de Soberano & Sub-soberano de Axesor. “Nos preocupa el déficit público, que es el más elevado de Europa”, advierte Miguel Jiménez, responsable de Escenarios Macroeconómicos Globales de BBVA Research. “Si se produce una crisis y el crecimiento se para, el déficit se dispararía y podríamos tener dificultades para financiarnos”, afirma María Jesús Fernández, economista sénior de Funcas. Esto es, España estaría condenada a repetir una política restrictiva en la parte baja del ciclo, lo que agravaría más la recesión.

Si se produce una crisis y el crecimiento se para, el déficit se dispararía y podríamos tener dificultades para financiarnos

No solo eso: España también se queda a merced de las turbulencias de los mercados financieros internacionales. “Si surgen preocupaciones financieras y los mercados comienzan a castigar los elevados endeudamientos, España tendría serios problemas”, alerta Leopoldo Torralba, economista jefe de Arcano.

Aunque la economía global sigue creciendo, los riesgos potenciales invitan a no bajar la guardia en ningún momento. “La situación política en Italia, el Brexit, la debilidad de los emergentes, la política comercial de EEUU... Los riesgos no son menores”, advierte Jiménez. “Estamos volviendo a los errores de la política fiscal procíclica”, apunta Fernández.

[El Gobierno contrarrestará la desaceleración económica con más gasto público]

“Cuando hablan nuestros políticos, parece que creen que el inversor está obligado a prestarnos el dinero”, señala Francisco Vidal, director del Departamento de Análisis de Intermoney, “pero la realidad es que si suben la presión fiscal, podría ser que ni siquiera se queden aquí los grandes patrimonios”.

 Domingo García Coto y Francisco Vidal.
Domingo García Coto y Francisco Vidal.

Los expertos también coinciden en que es importante recuperar el papel del ahorro privado como vía para financiar al Estado y para garantizar el futuro de las familias ante el reto demográfico a que se enfrenta España. “No conseguimos concienciar de la importancia del ahorro y, por si fuera poco, se desincentiva más desde los poderes públicos con anuncios de subida del IRPF al ahorro, al impuesto sobre sociedades…”, lamenta Domingo García Coto, director del Servicio de Estudios de BME.

Una vía para incentivar el ahorro tiene que ser la potenciación de políticas públicas de crecimiento sostenible, explica Madera. Las medidas contra la desigualdad servirían también para mejorar la capacidad de ahorro de las clases bajas, lo que ayudaría al conjunto de la sociedad.

Una ralentización normal

Los últimos indicadores macroeconómicos de la economía española han sido peores de lo que esperaban los analistas y rápidamente surgieron voces de alarma. Los expertos quitan hierro a la desaceleración, ya que se trata de una situación normal que ya anticipaban desde hace meses. “Creemos que la economía está reajustándose, pero seguimos en la parte expansiva del ciclo”, señala el economista de Axesor.

“Vemos que va a ser una desaceleración suave porque los fundamentales de la economía española siguen siendo fuertes”, señala Torralba, “tenemos más recorrido que otros países para reducir el paro y, cuando lo logremos, deberían empezar a subir los salarios”. La situación del mercado laboral muestra que España está en una fase más temprana de la recuperación que los grandes países de Europa, lo que hace que el país todavía tenga potencial para crecer por encima de la media del continente.

Leopoldo Torralba y Miguel Jiménez González-Anleo.
Leopoldo Torralba y Miguel Jiménez González-Anleo.

“No hemos perdido la competitividad en costes que ganamos durante la crisis, lo que nos seguirá dando impulso de crecimiento en los próximos años”, explica la economista de Funcas, “por eso pensamos que esta desaceleración es transitoria; el problema es que venimos de tasas de crecimiento muy elevadas”.

No hemos perdido la competitividad en costes que ganamos durante la crisis, lo que nos seguirá dando impulso de crecimiento

La debilidad de los últimos indicadores se centra básicamente en dos sectores: las exportaciones y el consumo interno. Sin embargo, los expertos consideran que ha sido solo un bache temporal y que en los próximos meses se normalizarán, dentro de la tendencia de desaceleración que vive el país. “No hemos perdido la competitividad en costes que ganamos durante la crisis, lo que nos seguirá dando impulso de crecimiento en los próximos años”, señala Madera.

[La previsión económica del Gobierno ya es más optimista que la de los analistas]

Si bien es cierto que la economía española tiene grandes riesgos a la baja, los expertos estiman que el crecimiento se mantendrá por encima del 2% durante los próximos tres años. Esto significa que seguirá liderando los indicadores de actividad de la Unión Europea. Además, este ritmo económico permitirá una intensa creación de empleo y situará al país ya por encima de su situación cíclica de equilibrio.

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