Es ya una de las comunidades que menos crecen

Frenazo de la economía de Cataluña: crece un punto menos que hace un año

Los indicadores de los últimos meses apuntan a una desaceleración de su PIB, que crece a ritmos del 2,5%, lo que deja ya a la comunidad en el vagón de cola en esta fase de expansión

Foto: Playa de la Barceloneta.
Playa de la Barceloneta.

Tras el referéndum del 1 de octubre, muchos analistas pronosticaron una debacle inmediata de la economía catalana por la incertidumbre política, pero nunca llegó a producirse. En ese trimestre, la economía creció un 0,8% impulsada por las exportaciones, aunque ya empezó a mostrar una gran debilidad en la demanda interna, según los datos del Instituto Catalán de Estadística (Idescat).

Sin embargo, como ocurre habitualmente en economía, las inercias de demanda y producción son muy fuertes, de modo que solo se podía percibir el impacto del ‘procés’ en el tiempo. Ahora, casi un año después, es cuando los datos económicos empiezan a mostrar cierta atonía. En un primer momento, se pudo percibir un parón de la inversión que tarde o temprano tenía que acabar afectando al crecimiento. La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) elabora un indicador actualizado de la evolución del PIB en las diferentes comunidades autónomas y ha detectado una significativa ralentización en Cataluña, que crece un punto menos que hace un año.

Si en el segundo trimestre de 2017 la economía de la comunidad crecía a ritmos del 3,5%, este año ha desacelerado hasta el 2,5%, según sus previsiones. La AIReF elabora esta estimación utilizando diferentes indicadores de evolución económica, como son las ventas minoristas, la inversión, el empleo o las exportaciones. De este modo, empleando los datos coyunturales, la Autoridad Fiscal puede estimar el crecimiento trimestral de cada comunidad autónoma. Esto significa que no son previsiones económicas, sino datos reales obtenidos midiendo la evolución de la actividad.

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Este modelo de la AIReF muestra una importante desaceleración de la actividad en Cataluña en el segundo trimestre del año. Después de crecer un 0,8% entre enero y marzo, en los tres siguientes meses ralentizó su avance hasta el 0,6%.

Este frenazo del último mes ha ralentizado el ritmo interanual de la economía catalana hasta el 2,5%. Esto significa que en el último año ha sufrido una desaceleración de un punto porcentual, tras pasar de crecer al 3,5% al 2,5%. Solo Asturias ha sufrido una desaceleración mayor de su economía en el último año, cuando alcanzó los 1,2 puntos porcentuales.

Esta ralentización ha provocado que Cataluña haya pasado de ser una de las comunidades que más rápido crecían antes del 1-O a situarse a la cola de España. Solo Andalucía, La Rioja, Castilla-La Mancha, Castilla y León y Extremadura, con un crecimiento del 2,4%, van a un menor ritmo que Cataluña. También será el primer trimestre que Cataluña crezca más lento que el conjunto de España, según las estimaciones de la AIReF.

En general, la economía española vive una fase de ralentización en su crecimiento, pero en ningún momento ha sido tan intenso como en Cataluña. El país crecía a ritmos del 3,1% en el segundo trimestre de 2017 y este año avanza al 2,7%, cuatro décimas menos.

Es cierto que Cataluña está en una fase más avanzada del ciclo, ya que su recuperación fue más intensa. Sin embargo, esto no es una explicación a la ralentización de los indicadores en los últimos meses, ya que otras regiones, como es el caso de la Comunidad de Madrid, también están en una fase avanzada de la recuperación y su desaceleración ha sido de cinco décimas y ya crece a un ritmo superior a Cataluña.

Hay algunas comunidades que se escapan a esta ralentización, son aquellas que van más retrasadas en el ciclo económico, todas en el interior del país. Es el caso de La Rioja, cuyo PIB crece este año 0,5 puntos más rápido, o Castilla y León, que avanza 0,1 puntos más.

Un goteo de indicadores negativos

La ralentización de la economía catalana se aprecia en numerosos indicadores de coyuntura. Los datos oficiales solo estarán disponibles a nivel agregado del año completo cuando publique el INE la 'Contabilidad anual regional' en el primer semestre de 2019. Hasta entonces, son los datos coyunturales y las estimaciones del Idescat quienes pueden ofrecer información sobre la evolución de la comunidad.

El sector turístico catalán se está quedando atrás en un año de récord para el país. La región perdió hasta julio 89.700 visitantes en comparación con el mismo periodo del año anterior, según los datos de la 'Encuesta de coyuntura hotelera' publicada por el INE. Esta es la mayor caída en la llegada de viajeros de toda la serie histórica, lo que muestra el verdadero impacto del 'procés' para el sector.

El número de viajeros extranjeros se redujo en 63.500 personas entre enero y julio, mientras que el turismo nacional de fuera de Cataluña se hundió en 42.600 personas. Esta es la segunda mayor caída de la serie en llegada de visitantes de España a la comunidad.

Las ventas minoristas también reflejan el parón de las compras de los hogares este año. Según los datos del INE, el comercio minorista se ha estancado en los seis primeros meses del año, mientras que en el conjunto de España crece a ritmos superiores al 1%.

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La ralentización de la actividad también se evidencia en el empleo. El ritmo de la afiliación a la Seguridad Social ha bajado casi un punto en el último año: si el número de cotizantes crecía a ritmos del 4% interanual en el segundo trimestre de 2017, en el segundo trimestre de 2018 creció un 3,1%. También el empleo en Cataluña crece ya más lento que en el resto de España, donde avanzó un 3,4% a lo largo del trimestre.

La suma de todos estos indicadores apunta a una importante desaceleración de la actividad en la región durante el segundo trimestre del año. Esto no significa que vaya a entrar en recesión, ya que tanto España como Europa y el resto de países desarrollados están en una fase expansiva y tiran de la actividad y la confianza. Sin embargo, este comportamiento diferencial con respecto al resto del país genera ya las primeras dudas razonables sobre el impacto del 'procés' sobre la economía catalana.

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