la cosecha de cereales se disparará entre un 60% y un 70%

Las lluvias de primavera 'salvan' al campo: cereales, regadío y ganado están de suerte

Las buenas temperaturas y las precipitaciones garantizan una buena cosecha de remolacha, patata o ajo, una campaña de cereales histórica en CyL y agua de sobra para vacas, ovejas o cerdos

Foto: Los girasoles también se han visto beneficiados por las precipitaciones. (EFE)
Los girasoles también se han visto beneficiados por las precipitaciones. (EFE)

La sequía ha dado una tregua al campo español. Los agricultores se preparan para una buena cosecha generalizada tanto en secano como en regadío, mientras los ganaderos celebran que sus animales por fin tendrán agua para beber.

La Asociación de Comercio de Cereales y Oleaginosas (ACCOE) espera crecimientos de doble dígito en trigo blando (+69%), trigo duro (+40%), cebada (+62%), avena (+19%) o centeno (+138%), con especial énfasis en Castilla y León. Allí se va a recoger "el triple" este año, o así lo ve el responsable de Agricultura de UPA, Nacho Senovilla. La previsión de Asaja en cereales de invierno es de 17 millones de toneladas en toda España frente a los 16,5 millones pronosticados por el Ministerio de Agricultura, lo que supone un aumento del 70% respecto al año pasado.

"Hace cuatro meses estábamos atemorizados porque no teníamos agua para regar", explica Senovilla. Su suerte cambió cuando las intensas precipitaciones de marzo, abril y mayo irrumpieron en casi toda España, acompañadas de una temperatura idónea para los cultivos. Excluyendo las tormentas de granizo en zonas como Extremadura, "firmaríamos un año como este todos los años". Los agricultores no recuerdan una primavera tan completa y aseguran que es la segunda más lluviosa desde 1965.

Las patatas o los ajos tienen dos años de agua asegurados tras la segunda primavera más lluviosa desde 1965

Las cosechas podrían ser incluso mejores si las condiciones del suelo hubiesen permitido sembrar mejor en febrero, pero veníamos de una sequía durísima y un calor sofocante en otoño. "El olivar acabó agotado, con una campaña de aceituna muy corta. Este año se ha recuperado muy bien", precisan desde los servicios técnicos de Asaja. También se esperan buenos resultados para los cultivos de regadío: remolacha, patatas o ajos tienen casi dos años asegurados de agua con todo lo que ha llovido.

El agricultor David 'Chiqui' García los siembra cada año en la zona de Campaspero-Peñafiel (Valladolid) y da fe de ello. "Las lluvias han recargado el acuífero hasta niveles récord en la última década. Estábamos bajo mínimos", indica tras explicar que la humedad de la tierra también ha contribuído a que las raíces de los girasoles crezcan grandes, fuertes y vigorosas.

¿Qué pasó otros años similares a 2018 en términos de precipitaciones? La colza se disparó como ningún otro cultivo en 2007, después de un 2006 plagado de lluvias torrenciales y un 2005 sequísimo. El agua también impulsó la cosecha de cebada, trigo y aceitunas, aunque las tormentas de granizo causaron daños a los viñedos.

Efectos colaterales

Lo mismo ocurrió tanto el año pasado como este con las heladas de mayo. Las viñas no son las únicas perjudicadas en Castilla y León. Algunas semillas de patata están podridas por las lluvias torrenciales, apunta García. La piel de los ajos de Las Pedroñeras (al suroeste de Cuenca, en Castilla-La Mancha) se ha puesto negra porque ha llovido en exceso cuando estaban a punto de madurar. También se ha declarado un 60% de ajos siniestrados en La Manchuela (Albacete).

Daños en las patatas de Peñafiel por las lluvias torrenciales. (Marcial Barrio de la Torre)
Daños en las patatas de Peñafiel por las lluvias torrenciales. (Marcial Barrio de la Torre)

"El agua ha llegado tarde en algunos sitios y en demasía en otros, pero en líneas generales ha venido muy bien. No ha caído lo suficiente en zonas como Valencia y Alicante", lo que afectará sobre todo a cítricos y productos de la huerta como las alcachofas o el brócoli. Los servicios técnicos de Asaja destacan el retraso en olivar, viñedos, almendros y cereales (ahora en plena recolección), incentivado por los inusuales niveles de humedad.

Quien agradece más que nadie las lluvias son las miles de ovejas, cabras, cerdos o vacas sedientas. "La ganadería extensiva estaba en una situación límite por la falta de agua", añaden los expertos. Los cerdos ibéricos se habían quedado en otoño sin hierba ni agua, dos elementos imprescindibles en la dieta que definirá la calidad de los jamones en los que se convertirán.

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