CONTROLARÁ LA COMISIÓN DELEGADA

El excesivo poder de Calviño levanta recelos en Ferraz y en los sindicatos

Calviño controlará la Comisión Delegada, mientras que la oficina económica queda disminuida. Mucho poder que ha levantado recelos en la calle Ferraz y en el mundo sindical

Foto: La ministra de Economía del Gobierno de Pedro Sánchez, Nadia Calviño, saluda al rey Felipe VI, tras prometer su cargo en el Palacio de la Zarzuela. (EFE)
La ministra de Economía del Gobierno de Pedro Sánchez, Nadia Calviño, saluda al rey Felipe VI, tras prometer su cargo en el Palacio de la Zarzuela. (EFE)

La decisión del presidente Sánchez de entregar todo el poder a la ministra Calviño en el área económica comienza a levantar suspicacias, tanto en la sede socialista como en el mundo sindical.

No se cuestiona que Calviño vaya a presidir la Comisión Delegada de Asuntos Económicos -el órgano político más importante al margen del Consejo de Ministros- sino la ausencia de contrapoderes en el seno del Gobierno. En particular, a consecuencia de la degradación administrativa que han sufrido dos departamentos políticamente muy relevantes.

En concreto, la Oficina Económica del presidente, que quedará relegada a nivel de dirección general (antes era una Secretaría de Estado), y, sobre todo, el hecho de que la Secretaría de Estado de Empleo se haya quedado en una simple Secretaría General. Eso quiere decir que quien ocupe ese puesto -todavía no se conoce el sustituto de Juan Pablo Riesgo- no acudirá a los llamados 'consejillos'.

La Comisión General de Secretarios de Estado y de Subsecretarios -el 'consejillo'- se reúne semanalmente, y es la encargada de preparar los asuntos del Consejo de Ministros. Es, por lo tanto, un órgano crucial en la correlación de fuerzas de cualquier Gobierno, lo que explica el descontento. Con Mariano Rajoy en la Moncloa, la vicepresidenta Sáenz de Santamaría presidía las reuniones, y ahora se supone (aún no se conoce la reorganización con detalle de los departamentos ministeriales) que lo hará la vicepresidenta Carmen Calvo en calidad de ministra de la Presidencia.

Los sindicatos, históricamente, han reclamado un rango de secretario de Estado para negociar cuestiones de empleo. Entre otras cosas, porque en la Unión Europea (UE) son los viceministros quienes acuden a los consejos de empleo, lo cual, como dice una fuente, “es un contrasentido”. Máxime cuando uno de las prioridades del Gobierno Sánchez, como dijo el presidente durante la moción de censura, es reequilibrar la reforma laboral del Partido Popular dando más relevancia a los convenios sectoriales frente a los de empresa. Según se asegura, el escaso peso político del área de empleo “no es una buena noticia”.

Con Mariano Rajoy en la Moncloa, la vicepresidenta Sáenz de Santamaría presidía las reuniones, y ahora se supone que lo hará Carmen Calvo

Tampoco gustan los poderes que se le han dado a la ministra Nadia Calviño sin que esta tenga el rango de vicepresidenta, lo que le obligaría a coordinar y dirigir políticamente la labor de hasta seis ministerios con competencias económicas. En palabras de un destacado miembro de Ferraz, se ha optado por dar “todo el poder para Nadia”. Tanto poder que ni siquiera el futuro responsable de la Oficina Económica (con rango de director general) podrá acudir a las reuniones de la Comisión Delegada, como logró Pedro Solbes en 2008, cuando tras los enfrentamientos que tuvo con Miguel Sebastián consiguió que el sucesor de este fuera 'degradado' a director general, por lo que dejó de acudir a las reuniones semanales. El representante de Moncloa era, por lo tanto, una especie de contrapoder al ministro de Economía, algo que con la nueva reorganización de departamentos, dejará de producirse.

Aunque se reconoce que el hecho de que Pedro Sánchez sea economista puede suavizar las tensiones que surjan entre los distintos departamentos, también se da por seguro que sus tareas de presidente le impedirán entrar en el detalle, lo cual amenaza con crear problemas internos y descoordinación en el gabinete. Sánchez podría haber hecho como Rajoy, que se guardó para sí la presidencia de la Comisión Delegada pese a su labor como jefe del Ejecutivo, pero no lo ha hecho, lo que se considera un mensaje a Bruselas.

'Primus inter pares'

Calviño, ex alta funcionaria de la Comisión Europea, es la imagen que Sánchez quiere trasladar en términos de rigor, pero el resto de ministros económicos, por el contrario, tienen delante una ambiciosa agenda social que difícilmente podrán cumplir con tanto poder como se ha dado a Calviño. Se destaca, en este sentido, el menor recorrido político que tendrá la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, con Calviño como 'primus inter pares' sin haber sido nombrada formalmente vicepresidenta.

La ministra de Economía, por el momento, no ha elegido equipo. Tampoco la titular de Industria, Reyes Maroto, todo momento que la secretaria de Estado de Comercio, Marisa Poncela, tiene dos viajes pendientes, a Cuba y EEUU (acompañando a los Reyes), y hasta su regreso a España (a mediados de la semana que viene) no se conocerá su sucesor. Algunos nombramientos, por lo tanto, tendrán que esperar hasta el próximo día 22.

La elección de los segundos niveles del área económica, en todo caso, será lenta. Entre otras cosas porque Moncloa no quiere desarbolar el menguado grupo parlamentario socialista (84 diputados), y cuyo referente económicos es el murciano Pedro Saura. Tampoco se quiere descabezar la ejecutiva federal socialista, lo que hace que el margen de maniobra para fichajes sea menor. Máxime cuando Sánchez ha construido un Gobierno de autor en el que cada puesto simboliza una determinada política. Y Calviño, en este sentido, es el mensaje que se quiere dar de sobriedad presupuestaria.

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