la revisión de botiquines y el rol del farmacéutico, a debate

Enfermeros contra farmacéuticos: guerra profesional por el servicio a domicilio

Las farmacias quieren ir a casa de los pacientes, ayudarles con el suministro de fármacos, retirar cajas caducadas y cobrar por ello. Los profesionales sanitarios temen que se "haga negocio" con la salud

Foto: Los farmacéuticos quieren ofrecer nuevos servicios a los pacientes. (EFE)
Los farmacéuticos quieren ofrecer nuevos servicios a los pacientes. (EFE)

Los farmacéuticos españoles quieren entrar a los hogares de los pacientes más vulnerables para ordenar los medicamentos, retirar las cajas caducadas, suministrar nuevas dosis o tomar la tensión. Son algunos de los servicios a domicilio que están planteando a las administraciones públicas en busca de su beneplácito —sin el cual no podrán operar en ese sentido—, pero no lo tendrán fácil. Muchos profesionales sanitarios se oponen a ese nuevo rol asistencial de las farmacias, empezando por los enfermeros.

"Es una privatización encubierta de la sanidad pública. Existiendo médicos y enfermeros que pueden realizar esa labor sin ningún interés económico detrás, no tiene ningún sentido", zanjan desde el Consejo General de Enfermería en referencia a la atención domiciliaria en ese sector, todavía en vías de desarrollo. De hecho, la Sociedad Española de Farmacia Familiar y Comunitaria (SEFAC) y el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Alicante presentaron una batería de propuestas la semana pasada en el VIII Congreso Nacional de Farmacéuticos Comunitarios (Alicante), donde asistieron representantes del sector público.

¿Quién sufragará la atención a domicilio? Esa es la clave que enfrenta a farmacéuticos y enfermeros. Los primeros defienden que los pacientes deben pagar por ese servicio para que sea sostenible en el tiempo, si bien se muestran partidarios de que esté subvencionado con fondos públicos. Los segundos rechazan de manera tajante que la persona que revisa los fármacos de personas mayores, dependientes o enfermos crónicos en su casa sea la misma que se los vende y temen intrusismo por parte de las farmacias.

"No se trata de invadir las competencias de nadie sino de sumar, complementar, pero en ningún caso sustituir", puntualizan desde SEFAC tras dejar claro que la iniciativa debe desarrollarse de manera coordinada, consensuada previamente con médicos, enfermeros, asistentes sociales y otros profesionales sanitarios. "Si la administración pública quiere financiar ese servicio, que saque más plazas de profesionales sanitarios" dependientes del Sistema Nacional de Salud (SNS) y no de un "negocio" como es la oficina de farmacia, responden desde el Colegio General de Enfermería.

Fuente: Foro de Atención Farmacéutica: Farmacia Comunitaria
Fuente: Foro de Atención Farmacéutica: Farmacia Comunitaria

Los enfermeros que visitan a los pacientes "ya revisan los botiquines y velan por la adherencia al tratamiento"

En cualquier caso, SEFAC echa en falta una regulación homogénea en toda España que permita dispensar medicamentos fuera de las farmacias, requisito sin el cual será complicado que sus propuestas se materialicen en todo el territorio nacional. Sí se están negociando ya conciertos con algunas comunidades autónomas o incluso con ayuntamientos, lo que ha dado pie a proyectos piloto de atención domiciliaria ya en marcha en la Comunidad Valenciana, por ejemplo. La iniciativa de los farmacéuticos ha tenido buena acogida en el gobierno que comparten Ximo Puig y Mónica Oltra, a diferencia del 'modelo Alzira' de colaboración público-privada entre hospitales.

País Vasco también ha dado luz verde a algunas propuestas en el marco de farmacia comunitaria, como la revisión de patologías crónicas. Un ejemplo es el programa piloto de seguimiento de la diabetes 'mellitus' tipo 2, con un coste de 22 euros por paciente, farmacia y mes. Aún no hay nada firmado en cuanto a atención domiciliaria, aclaran fuentes de la Consejería de Sanidad vasca. Sí existen precedentes remunerados en otros países como Reino Unido, Australia, Canadá o Estados Unidos, donde también es posible vacunarse en las farmacias, si bien su modelo sanitario tiene poco que ver con el español.

El Ministerio de Sanidad confirma que no ha recibido ninguna propuesta formal para financiar los servicios a domicilio, como tampoco lo ha hecho la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid. No obstante, el nuevo anteproyecto de Ley de Farmacia de la capital abre la puerta a la atención domiciliaria para "aquellos pacientes en situación de vulnerabilidad sanitaria y mayores dependientes".

"Los ciudadanos nos lo reclaman"

"Estamos potenciando aspectos que hasta ahora no se habían potenciado", indica el presidente del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos en una entrevista con este periódico. Jesús Aguilar confía en seguir profundizando en el rol asistencial de las farmacias y aboga por extender este tipo de servicios a toda la población española. "Los ciudadanos nos lo reclaman todos los días, pero queremos hacer las cosas de manera regulada".

Y pone como ejemplo el "éxito" de los programas de cribado de cáncer de colon en Cataluña, con una adherencia del 46% frente al 16% registrado antes de que las farmacias se implicasen en este asunto. "El envejecimiento de la población y la cantidad de pacientes polimedicados o con enfermedades crónicas justifican medidas como la revisión de botiquines en los hogares de los pacientes", añade.

Los enfermeros temen intrusismo y “privatización encubierta“ de un servicio sanitario.
Los enfermeros temen intrusismo y “privatización encubierta“ de un servicio sanitario.

Aun así, ese nuevo rol de los farmacéuticos no gusta nada al sindicato de enfermería SATSE, quien lo interpreta como "una clara estafa al Sistema Nacional de Salud (SNS)". Para los enfermeros, las farmacias "quieren ofrecer unos servicios asistenciales para los que no tienen respaldo legal ni competencias por un mero interés económico".

Según el Consejo General de Enfermería, los farmacéuticos "se han inventado una especialidad que no existe" —en referencia a la farmacia comunitaria— cuando otros profesionales sanitarios ya realizan esa labor. Cada año se registra al menos un millón de visitas a domicilio de enfermeros a pacientes crónicos o polimedicados, añade este organismo. Una de sus actuaciones es precisamente revisar los botiquines y velar por la adherencia al tratamiento, algo que, a ojos de los boticarios, no es incompatible con sus iniciativas.

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