Primero de Mayo: la lucha de clases está hoy entre La Zarzuela y el Teatro Real
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MILES DE PERSoNAS SE MANIFIESTAN EN MADRID

Primero de Mayo: la lucha de clases está hoy entre La Zarzuela y el Teatro Real

El Primero de Mayo en Madrid transcurre con la rutina de siempre. Solo la pelea entre el Teatro Real y la Zarzuela ha alterado el orden de las cosas. El morado ha sustituido al rojo

placeholder Foto: Ambiente de la madrileña Puerta del Sol al término de la manifestación del Primero de Mayo. (EFE)
Ambiente de la madrileña Puerta del Sol al término de la manifestación del Primero de Mayo. (EFE)

Ahora que se cumplen los 200 años del nacimiento de Marx -el próximo viernes se celebra el bicentenario- conviene recordar lo que dijo de él Schumpeter*: “Marx, sin duda, falsificó la verdadera psicología del trabajador, que se centra en el deseo de convertirse en un pequeño burgués y de que el poder político le ayude a alcanzar ese estatus”. Es probable que el economista moravo tuviera razón. Y es aún más probable que ese razonamiento explique las horas más bajas del Primero de Mayo.

El ecosistema en el que históricamente se ha movido el sindicalismo de clase ha cambiado tanto que muchos de los trabajadores se sienten hoy, sin duda, unos pequeños burgueses, aquel calificativo que se utilizaba de forma cruel para denigrar al adversario político y a los trabajadores que se desviaban del pensamiento único. Algo que justificaría su ausencia del Día Internacional de Trabajadores, convertido, desde luego en España, en una suerte de rutina sindical. En una especie de tradición que se ha de cumplir, aunque no se sepa muy bien para qué más allá de la reivindicación de cada momento.

Los sindicatos claman en toda España por la mejora de las condiciones laborales

Hasta el punto de que un Primero de Mayo se parece a otro Primero de Mayo como dos gotas de aguas. Incluso, los participantes son casi los mismos, aunque es verdad que un año más viejos. Solo cambia el contexto político. Y este año tocaba la discriminación de la mujer y las pensiones públicas: “El PP saqueó mi pensión,” se podía leer con profusión. “No es no”, decían otras pancartas a cuento del acoso sexual.

Pocos jóvenes, más mujeres de lo habitual y menos empresas en dificultades de las que legítimamente aprovechaban la manifestación madrileña en los años más duros de la crisis como un potente altavoz para sus reivindicaciones. En esta ocasión, los protagonistas han sido los trabajadores del Teatro de la Zarzuela, que protestan por que les ha engullido el Teatro Real, una suerte de lucha de clases sinfónica con coro incluido, como el que cantó a pleno pulmón en la puerta del Sol. Mientras que la Zarzuela, como dicen sus trabajadores, representa la canción y el sentir del pueblo trabajador, la ópera es la representación viva de los desclasados y de los pequeños burgueses. Si Marx levantara la cabeza.

Foto: Miles de personas participan en la manifestación celebrada esta mañana en Madrid con motivo del Primero de Mayo. (EFE)

Todo es tan poco proletario que, de hecho, el color morado ha sustituido al rojo, el viejo símbolo de la clase obrera. Sin duda, porque tanto el Ocho de Marzo -jornada contra la discriminación salarial de la mujer- como la sentencia de La Manada han removido conciencias, y el sindicalismo confederal no podía ser ajeno a esta realidad. Entre cosas porque los sindicatos necesitan encontrar nuevos argumentos para dar sentido al Primero de Mayo, atrapado entre tantos días festivos en Madrid que sacar a algunos miles de ciudadanos a la calle es cada año un verdadero milagro. Aunque el día fuera soleado y aunque hubiera un indudable caldo de cultivo.

Este Primero de Mayo solo lo consiguieron en parte. En parte siendo generosos, porque los sindicatos acuden un año tras otro a la manifestación con un genuino espíritu conservador en el sentido más exacto del término. No hay nada nuevo. Las mismas reivindicaciones, los mismos objetivos, casi las mismas pancartas, pero sin un discurso nuevo destinado a muchos trabajadores que ya no se sienten concernidos por el sindicalismo. En particular los jóvenes en una economía de servicios en la que el trabajador industrial es una especie a desaparecer ante el imparable avance de las nuevas tecnologías.

Solo cambian los invitados al ceremonial de la manifestación. Cuando gobierna la derecha, como ahora, acuden los líderes de los partidos de izquierdas a demostrar que ellos siempre están con los trabajadores, pero cuando ha gobernado el PSOE pocas veces se les ha visto el pelo a los socialistas.

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Pedro Sánchez (c), Ángel Gabilondo (i) y el secretario general del PSM, José Manuel Franco. (EFE)

Este 2018, sin embargo, tocaba ir, y la plana mayor socialista estuvo allí. Incluido Ángel Gabilondo, que mientras escuchaba un tanto despistado a Unai Sordo y Pepe Álvarez miraba de reojo el viejo palacio de la puerta de Sol donde todavía habita el fantasma de Cifuentes a la espera de que se sepa quién será sucesor. Era curioso ver a Gabilondo saludar a diestro y siniestro como si se tratara de la gran esperanza blanca de la izquierda para acabar con años de hegemonía conservadora. Schumpeter tenía razón. El Primero de Mayo se ha llenado de pequeños burgueses.

*Josep A. Schumpeter. 'Karl Marx'. Página Indómita 2018

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