pretende frenar los pies a Polonia y Hungría

Bruselas propone cerrar el grifo de los fondos europeos ante las derivas autoritarias

Planteará para ello vincular los fondos de cohesión al respeto de los principios del Estado de Derecho, sobre los que se fundamenta la Unión Europea

Foto: Una mujer sujeta una pancarta durante una manifestación en contra del Gobierno del primer ministro húngaro, Viktor Orban. (Reuters)
Una mujer sujeta una pancarta durante una manifestación en contra del Gobierno del primer ministro húngaro, Viktor Orban. (Reuters)

Sin democracia, no hay fondos europeos. Esa es la idea que subyace en la nueva propuesta para el próximo Marco Financiero Multianual para 2021-2027, que la Comisión Europea presentará este miércoles. Con ella, pretende frenar los pies a Polonia y Hungría en su deriva autoritaria y, como ha podido saber El Confidencial, planteará para ello vincular los fondos de cohesión al respeto de los principios del Estado de Derecho, sobre los que se fundamenta la UE.

La idea, que lleva el sello de Alemania, lleva meses circulando y cuenta con la total oposición de Varsovia y Budapest. Sin embargo, buena parte de los socios se sienten incómodos con las salidas de tono de ambas capitales y de su defensa de lo que Viktor Orban llama “democracia antiliberal”, y no conciben seguir alimentando con el presupuesto europeo a quienes violan los valores establecidos en los Tratados de la UE.

“De 2014 a 2020, se han asignado 77.000 millones a Polonia y 22.000 a Hungría, lo que les convierte en el primer y cuarto receptores de fondos europeos (…). Pero, en lugar de abrazar los valores que han inspirado esta generosidad, sus gobiernos de mentalidad autoritaria han minado activamente el Estado de derecho y desmantelado sus sistemas judiciales”, lamenta el líder liberal de la Eurocámara y ex primer ministro belga, Guy Verhofstadt, en un artículo en Project Syndicate.

El líder liberal de la Eurocámara, el belga Guy Verhofstadt. (EFE)
El líder liberal de la Eurocámara, el belga Guy Verhofstadt. (EFE)

Ahora Bruselas, que observa con impotencia como los gobiernos polacos y húngaros aplican medidas que ponen en riesgo los cimientos democráticos de ambos países, se saca de la manga un potente instrumento con el que atacar donde más duele: en el bolsillo.

El mecanismo está diseñado para cerrar el grifo de los fondos de cohesión en el caso de que Bruselas detecte que hay una “deficiencia generalizada” en el cumplimiento del Estado de Derecho en un Estado miembro. Por ejemplo, si el país en cuestión ignora los fallos del Tribunal de Justicia de la Unión Europea en esta materia. Pero, en buena medida corresponderá a la Comisión -encargada de vigilar el respeto del Estado de Derecho- analizar la situación y valorar cómo actuar.

Polonia y Hungría son conscientes de que este traje ha sido confeccionado a su medida. Hasta ahora, lo único que Bruselas podía hacer en estos casos era recurrir al conocido comobotón nuclear, que permite retirar la capacidad de voto a un país. Sin embargo, para dar este paso es necesario la unanimidad del resto de los socios, y Budapest y Varsovia se cubren mutuamente las espaldas.

Por ello, la Comisión propondrá este miércoles que la decisión de restringir el pago de fondos de cohesión a los gobiernos díscolos -no aquellos asignados a beneficiarios finales- sea tomada con el respaldo de una mayoría cualificada de países, impidiendo que un socio salve los muebles a otro.

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