¿No hay dinero?

El gasto en pensiones cae por debajo del 10% del PIB por primera vez en la 'era Rajoy'

La Seguridad Social empleó 115.729 millones en el pago de las pensiones contributivas, equivalente al 9,9% del PIB. Desde 2013 ha recortado en seis décimas su participación en la economía

Foto: El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. (EFE)
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. (EFE)

“Mientras yo sea presidente del Gobierno, las pensiones subirán todo lo que sea posible”. Con esta frase, Mariano Rajoy trató de dar carpetazo al debate sobre las pensiones: si no suben más es porque no hay dinero y cuando lo haya, se revalorizarán en mayor medida. La realidad es que el Ejecutivo lleva cuatro años consecutivos rebajando el gasto en pensiones como porcentaje del PIB, hasta el punto de que en 2017 cayeron del 10% por primera vez desde 2011.

Según los datos publicados por el Ministerio de Empleo y Seguridad Social, el gasto en pensiones contributivas en 2017 fue de 115.729 millones de euros, equivalente al 9,9% del PIB. Esto significa que el esfuerzo destinado al pago de pensiones se redujo por cuarto año consecutivo. En 2013, alcanzó el máximo de la serie histórica con el 10,6% del PIB, desde ese momento no ha hecho más que caer.

En los últimos cuatro años, el gasto en pensiones siempre ha crecido menos que el PIB, lo que significa que el esfuerzo para abonar las prestaciones se ha ido reduciendo. En concreto, el gasto como porcentaje del PIB se ha recortado en seis décimas desde 2013. Por lo tanto, si no hay dinero para pagar más pensiones es porque el Gobierno no quiere dedicarles el mismo esfuerzo que empleó entonces.

Las dos reformas de las pensiones que se han aprobado desde el año 2011 han ido orientadas a limitar el incremento del gasto público, mientras que se han olvidado de los ingresos. La consecuencia es que la recaudación de la Seguridad Social se ha comportado mucho peor que el PIB. Por ejemplo, los ingresos por cotizaciones alcanzaron el 9,9% del PIB en 2009, en 2011 fueron del 9,8% y en 2017 cayeron hasta el 9,4%.

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El Gobierno ha optado por cerrar el déficit público reduciendo los gastos y manteniendo el nivel de los ingresos (como porcentaje del PIB), esto provoca que no haya recursos suficientes para financiar muchas partidas, como es el caso de las pensiones. En otras palabras, es la política económica del Gobierno la que ha provocado que no haya dinero para subir más las prestaciones y no al revés. El ajuste en las pensiones ha provocado que el gasto sea ya inferior al 10% del PIB, pese al incremento en el número de jubilados y de la pensión media que ha tenido que asumir el sistema.

Si el Ejecutivo hubiese decidido mantener el gasto en pensiones en el nivel que alcanzó en 2013 (el 10,6% del PIB), hoy contaría con casi 7.000 millones más para pagar las pensiones contributivas. Elevar las prestaciones con el IPC cuesta unos 1.800 millones de euros, lo que significa que el Gobierno hubiese tenido recursos en 2017 para subir las pensiones cuatro veces más que los precios.

El reparto económico

El Gobierno ha realizado un gran esfuerzo presupuestario para reducir el déficit público por debajo del 3,1% en 2017. Cuando Rajoy ganó las elecciones de 2011 heredó un déficit del 9,3%. Esto significa que ha realizado un gran esfuerzo para ajustar el desfase presupuestario, pero lo ha hecho principalmente reduciendo el gasto. Esta ha sido también su política con las pensiones públicas. El objetivo del Ejecutivo es reducir el peso del Estado hasta dejarlo en el entorno del 38% del PIB, que es el nivel en que están los ingresos públicos.

Esto explica por qué, si la economía crece y la recaudación va incluso más rápido, no hay dinero para elevar otras partidas de gasto. El esfuerzo presupuestario de subir las pensiones con el IPC apenas supone un 0,15% del PIB, pero si el Gobierno quiere reducir los ingresos, entonces es incompatible con elevar los gastos. La única forma de cerrar el déficit, que en 2017 fue del 3,1% del PIB, es incrementar los ingresos o reducir los gastos.

Esto no significa que el gasto total en pensiones se esté reduciendo, sino que está cayendo como porcentaje del PIB. En otras palabras, a los pensionistas les corresponde una 'porción del pastel' menor. La economía crece, pero esto no se ve reflejado en sus prestaciones.

Por ejemplo, en 2017 el gasto total en pensiones contributivas fue de 115.729 millones de euros, un 3,4% más que en el año anterior. Sin embargo, como el PIB nominal creció un 4%, el peso de las pensiones siguió reduciéndose. A pesar de que hay cada vez más jubilados y que las nuevas pensiones son más altas que las que causan baja, el esfuerzo que realiza el país para abonar las prestaciones contributivas cada vez es menor.

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En definitiva, aunque el monto total de la partida de pensiones sea superior, las prestaciones son cada vez menores. Esto es así porque suben menos que el IPC, lo que provoca que las prestaciones se vayan reduciendo en términos reales. En definitiva, la decisión de centrar el ajuste en el gasto es política y no es el resultado de la carga de jubilados que tiene que soportar el país (en el futuro sí puede ser un problema, pero no lo es ahora).

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