Hacienda: Montoro carga el ajuste del déficit sobre el gasto público: es el más bajo desde 2007. Noticias de Economía
Ejecución presupuestaria de 2017

Montoro carga el ajuste del déficit sobre el gasto público: es el más bajo desde 2007

El gasto no financiero de las administraciones cayó en 2017 al 41% del PIB, 1,2 puntos menos que en 2016. La regla de gasto impide obliga a las AAPP a ajustar su déficit por la vía de los empleos

Foto: Rueda de prensa de Montoro en la que presentó los datos del déficit público (Efe)
Rueda de prensa de Montoro en la que presentó los datos del déficit público (Efe)

El Ministerio de Hacienda ha publicado hoy los datos de ejecución presupuestaria al cierre de 2017 con una buena noticia para España: el déficit del conjunto de las administraciones públicas cayó hasta el 3,07% del PIB (el 3,11% con ayudas financieras), lo que significa que cumplió con el objetivo pactado con Bruselas por primera vez sin prórrogas. “Hemos demostrado que la política presupuestaria es la llave maestra para el crecimiento económico, la creación de empleo y el superávit por cuenta corriente”, presumió el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, en la presentación de los datos.

En el último año el Gobierno ha conseguido reducir el déficit público en 1,4 puntos del PIB (con ayudas financieras), un ajuste que ha recaído casi íntegramente sobre el gasto, mientras que los ingresos apenas han variado. En concreto, los recursos financieros con los que contaron las administraciones públicas en 2017 alcanzaron el 37,91% del PIB, apenas 0,2 puntos más que en el ejercicio anterior.

Esto significa que la mayor parte del ajuste se produjo por gracias al ajuste del gasto público. En concreto, los empleos no financieros cayeron hasta el 41,02% del PIB, esto es, 1,18 puntos menos que en el ejercicio anterior. Con este ajuste de los presupuestos de las diferentes administraciones, el Ministerio de Hacienda consiguió que el gasto público en 2017 fuese el más bajo en una década como porcentaje del PIB. Incluso por detrás del año 2008. España ya era en 2016 uno de los países europeos con menor tamaño de su sector público, por lo que, con este ajuste seguirá alejándose de la media europea (Eurostat publicará los datos de los países de la UE 2017 en abril).

Hemos demostrado que la política presupuestaria es la llave maestra para el crecimiento y la creación de empleo

Esto no significa que fuesen necesarios recortes presupuestarios (de hecho, solo cayó la partida de intereses de la deuda, un 5%), basta con que el gasto público crezca menos que el PIB nominal para que su aportación al PIB ya sea inferior. El Gobierno pretende cerrar todo el déficit por la vía del gasto, obligando a un estricto cumplimiento de la regla de gasto que obligue a todas las administraciones a limitar sus presupuestos.

[Así quedan los Presupuestos de 2018 (con permiso del PNV)]

En cuanto a los ingresos, el Gobierno consiguió que la recaudación creciese por encima del PIB nominal (como su elasticidad es superior a 1, siempre tiende a registrar movimientos superiores al PIB nominal). Sin embargo, el Ejecutivo no tiene previsto aumentar la presión fiscal, por lo que en 2018 aprobará nuevas rebajas de impuestos para que el peso de la recaudación sobre el PIB vuelva a disminuir. En definitiva, todo el ajuste seguirá produciéndose por la vía del gasto.

Recortes en todas las partidas

Los datos publicados por el Ministerio de Hacienda revelan que el mayor ajuste recayó sobre los trabajadores públicos. La remuneración de asalariados se redujo en tres décimas del PIB, pasando del 10,85% al 10,55%. Esto es, soportó un 25% de toda la reducción del déficit. La subida de los salarios inferior al PIB (se incrementaron un 1%) unido al nuevo ajuste en las plantillas del sector público provocó que la masa de salarios volviese a caer en 2017. En concreto, el gasto en remuneración fue el más bajo desde el año 2008 como porcentaje del PIB.

Los ajustes se extendieron a la gran mayoría de las grandes partidas de gasto. Por ejemplo, la factura de intereses de la deuda fue del 10,55% del PIB, lo que supone 0,25 puntos menos que en el año anterior, y las prestaciones sociales distintas de las transferencias en especie se redujeron en 0,15 puntos, hasta el 10,55%.

Las dos únicas partidas que aumentaron más que el PIB nominal, y por tanto su peso sobre el total se incrementó, fueron las de subvenciones y de formación bruta de capital fijo (FBCF), aunque son dos partidas cuyo volumen de gasto es reducido. En concreto, las subvenciones alcanzaron el 1,03% del PIB y la FBCF supuso el 2%.

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