El 25% del total

Los convenios que pactan menos de 37,5 horas semanales se disparan un 60%

Más de un millón de trabajadores pactaron jornadas de menos de 37,5 horas semanales en 2017, el dato más alto desde 2009. Las grandes empresas lideran la reducción de la carga de trabajo

Foto: Mecánicos trabajan en una cadena de ensamblaje. (EFE)
Mecánicos trabajan en una cadena de ensamblaje. (EFE)

Después de una década de crisis, las condiciones del empleo empiezan a recuperarse lentamente. Aunque se crea mucho empleo precario y la mayoría de los trabajadores pierden poder adquisitivo, la mejoría del mercado laboral es un hecho. El objetivo principal y más urgente es bajar la tasa de paro, que todavía sigue siendo la segunda más alta de la Unión Europea. Sin embargo, a medida que el desempleo se reduce, adquiere más importancia mejorar las condiciones de trabajo para las personas que ya están empleadas. La negociación colectiva entre los agentes sociales no se limita a la subida salarial, sino que valora todo el abanico de condiciones en que los asalariados llevan a cabo su trabajo.

Una de las cuestiones más importantes es la jornada laboral. De hecho, este será uno de los grandes debates de futuro del mercado laboral a medida que la robotización permita mejoras de productividad y sustituya a la mano de obra en un buen puñado de sectores. La cuestión de la jornada laboral fue uno de los puntos más importantes en la negociación entre los trabajadores y las empresas en 2017 y así se ha visto reflejado en los convenios firmados, tanto a nivel sectorial como empresarial. El número de convenios que pactaron una jornada laboral de menos de 37 horas y media a la semana se disparó hasta niveles que no se veían desde 2009.

En 2017 se firmaron 3.249 convenios, según los datos del Ministerio de Empleo y Seguridad Social, que afectan a poco más de siete millones de asalariados (la mitad del total). De todos ellos, algo más del 15% acordó una jornada laboral de menos de 37,5 horas a la semana (menos de 1.712 horas al año). Esto significa que 1,07 millones de trabajadores consiguieron un convenio inferior a 37,5 horas de trabajo. Esta cifra supone un cambio radical frente a 2016, año en que el número de trabajadores con un convenio de menos de 37,5 horas fue de 675.600 asalariados. Esto significa que en un solo año se disparó un 60%.

Hay que remontarse hasta el año 2009 para encontrar tantos trabajadores con un convenio de menos de 37,5 horas semanales. Esto refleja que hay ya un buen puñado de sectores que están en una fase avanzada de la recuperación y ofrecen condiciones mejores a sus empleados. No ocurre en todos, ya que todavía hay un 7,4% de los trabajadores que firmaron trabajar más de 40 horas semanales, algo más de 526.000 trabajadores.

Un debate de futuro

Este aumento en el número de trabajadores con una jornada inferior a las 37,5 horas contrasta con la negociación que están llevando a cabo los sindicatos de la función pública para convencer al Ministerio de Hacienda de que permita la jornada de 35 horas en las administraciones públicas. Desde el año 2012, todos los empleados del sector público tienen que cumplir un mínimo de 37,5 horas de trabajo semanales, aunque conviene señalar que en algunos organismos públicos y entidades locales no se ha aplicado esta normativa.

En este sentido, está siendo el sector privado quien está liderando la reducción de la carga de trabajo a través de la negociación colectiva entre sindicatos y patronales. El mayor avance se está produciendo en las grandes empresas que tienen su propio convenio y no tanto en los acuerdos a nivel sectorial. En concreto, en 2017 se firmaron 2.460 convenios a nivel de empresa, de los cuales el 30% incluyó jornadas de menos de 37,5 horas y el número de trabajadores afectados fue de 185.000, el 39% del total. Estos datos reflejan que cuanto más grande es la empresa, mejores jornadas de trabajo están consiguiendo los sindicatos.

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En el caso de los convenios de ámbito superior a la empresa, apenas el 11% acordó jornadas de menos de 37,5 horas, afectando a menos del 14% de los trabajadores. Son, por tanto, las grandes empresas (las más productivas) las que pueden asumir jornadas de trabajo más ajustadas. Datos que muestran hasta qué punto es importante que las pymes españolas ganen tamaño, ya que la mayor productividad se refleja siempre en mejores condiciones para los empleados y mayor crecimiento para el país.

El 39% de los trabajadores afectados por convenio empresarial firmó una jornada laboral inferior a las 37,5 horas semanales

Los horarios de la jornada laboral son uno de los grandes puntos de debate creados por los procesos paralelos de robotización y globalización. A lo largo de la historia, a medida que el capital físico elevaba la producción, los humanos reducían su carga de trabajo. La explosión de la inteligencia artificial va a desplazar a millones trabajadores en los próximos años (de hecho, ya lo está haciendo), por lo que tiene sentido debatir sobre la necesidad de recortar las jornadas de trabajo.

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En España, en apenas dos años se ha duplicado el número de trabajadores con un convenio inferior a las 37,5 horas. Un avance que responde a la recuperación del mercado laboral, pero también a este gran debate del reparto de la carga de trabajo entre la población activa.

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