Spain Investors Day

Los fondos se lanzan a por oportunidades en España pese al ruido de la crisis catalana

Los gestores internacionales que acuden al Spain Investors Day se ven atraídos por los fundamentales de la economía española mientras que el independentismo pierde fuelle

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El crecimiento de la economía española, y de las empresas, atrae a los grandes inversores internacionales. Los gestores que acuden al Spain Investors Day (SID) coinciden en la búsqueda de oportunidades en la bolsa española después de que las turbulencias en los mercados financieros que provocó la crisis política catalana en octubre se han aliviado.

Los inversores compran en cierta medida el mensaje del Ejecutivo. El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, anticipó que el producto interior bruto (PIB) registró un crecimiento real del 3,1% en 2017, con lo que acumula tres años consecutivos con una expansión superior al 3%. “La economía registra un fuerte crecimiento y los fundamentales de las empresas han mejorado, con lo que cada vez hay más inversores internacionales interesados en España”, resume Ramón Betolaza, socio director de Black Toro Capital.

La firma representa un ejemplo del creciente interés del capital riesgo por las compañías españolas. Tanto por la recuperación económica como porque “hay una mayor predisposición a recibir inversiones a cambio de que nos convirtamos en socios, mientras que antes de la crisis las empresas solían intentar crecer a través de deuda con las cajas de ahorro y los bancos”, añade el ejecutivo a este medio.

El Spain Investors Day reúne a ejecutivos de 39 compañías españolas cotizadas y cerca de 200 inversores, gran parte de ellos extranjeros. El objetivo es que los directivos puedan reunirse con gestores de fondos de inversión, fondos de pensiones o capital riesgo. Además, las dos jornadas que se celebran entre este martes y este miércoles cuentan con las ponencias de 15 altos ejecutivos de cotizadas españolas —solo una mujer entre ellos, Ana de Pro, directora financiera de Amadeus—.

“El interés aumenta pero no es sobresaliente. Si echas un vistazo a los directivos, no están los de los grandes bancos [no han participado Santander y BBVA]”, advierte el responsable de asesoramiento de renta variable de una gestora europea. “Los gestores extranjeros tienen más capacidad operativa para venir a Madrid que los españoles para acudir a un evento de este tipo en Londres o Fráncfort, pero aquí no hay tanta gente como la que correspondería al peso internacional de Madrid como plaza financiera”, añade este asesor.

Aun así, Rajoy y su ministro de Economía, Industria y Competitividad, Luis de Guindos, han coincidido este martes en señalar la mejoría en la confianza de los inversores desde que se aplicó el artículo 155. “El miedo a que Cataluña afecte a la economía y a los resultados de las empresas está menos presente en las conversaciones que antes. Lo peor de la crisis ha quedado atrás, pero no se ha evaporado”, corrobora un gestor de patrimonios.

La crisis en Cataluña aún es un ruido molesto

En esencia, el mercado español es “atractivo por sus fundamentales”, señala un ejecutivo de una firma extranjera especializada en la inversión en infraestructuras. En este campo, explica que hay mucha actividad, como el Plan Extraordinario de Inversión en Carreteras (PIC) de 5.000 millones de euros que propulsó el Ejecutivo el año pasado, el proceso de rescate de las radiales o la venta en 2017 del 20% de la red de distribución de Gas Natural a Allianz y al fondo canadiense de pensiones CPPIB. “Hay mucho dinero disponible para invertir”, añade, gracias a la recuperación económica. Todos los gestores internacionales coinciden en este diagnóstico: el fuerte ritmo de crecimiento de la economía española se traslada a los resultados de las empresas. Pero “el ruido sobre Cataluña sigue latente, porque no sabemos qué harán los políticos secesionistas”, añade este directivo.

Cataluña —o “Catalonia”— no ha desaparecido del todo de las conversaciones. Ha sido un nombre propio escuchado este martes en los corrillos de inversores en los salones del Hotel Ritz de Madrid, donde se ha celebrado la octava edición del Spain Investors Day. De hecho, los flujos de los grandes fondos internacionales hacia la bolsa española se han visto afectado por los picos de incertidumbre en la región durante los últimos meses, según la encuesta mensual de Bank of America Merrill Lynch entre 200 gestores con más de 600.000 millones de dólares bajo gestión. Aunque sobreponderaron España en los tres últimos meses de 2017 de forma mayoritaria, redujeron su apuesta en octubre, tras el referéndum del 1-O, y en diciembre, el mes de las elecciones convocadas por el Gobierno.

Rajoy ha asegurado que Cataluña es la “única sombra” que se cierne sobre la economía española. Por ello, ha metido prisa a los políticos catalanes para formar un Gobierno que “acate el orden constitucional y de derecho y la situación política se normalice”. De Guindos, por su parte, cree que el PIB se expandirá cerca del 3% en 2018 si la incertidumbre política se disipa en Cataluña. El último pronóstico de crecimiento del Gobierno para este año es del 2,3%, “prudente”, en opinión del ministro. De Guindos también recuerda que la economía catalana creció menos entre octubre y diciembre que en el tercer trimestre y que el conjunto de España en el mismo periodo.

Los inversores institucionales diferencian entre el riesgo que existe para las grandes cotizadas españolas que operan como multinacionales y las que dependen en mayor medida del mercado doméstico. “Cataluña supone un problema político para España y para toda la eurozona, pero apenas afectará a las empresas que obtienen ingresos a escala global, como Inditex o Amadeus. Si la incertidumbre se mantiene, golpeará a la economía local y, por lo tanto, a las empresas menos internacionalizadas”, argumenta Achim Wagner, director de inversiones de Crystal Asset Management, gestora suiza que tiene como clientes principalmente a inversores asiáticos expatriados. En su caso, destaca la oportunidad que supone el sector de la construcción por “la recuperación de la actividad y de los precios de la vivienda”, mientras que descarta al sector financiero por sus problemas generalizados de rentabilidad y, en los casos de Sabadell y CaixaBank, por la incertidumbre catalana.

Promesas de Rajoy a los inversores

Mariano Rajoy ha realizado varias promesas a los inversores reunidos en el Spain Investors Day. Por una parte, ha reiterado que centrará sus esfuerzos en la negociación con otros partidos políticos para sacar adelante los Presupuestos Generales del Estado (PGE) de 2018, que Cristóbal Montoro evitó llevar al Congreso en septiembre ante la negativa a última hora del PNV como consecuencia de la situación política de Cataluña. Junto a este compromiso, Rajoy ha señalado que recuperará su “agenda reformista”, con la que dice estar “comprometido” bajo la premisa de la estabilidad presupuestaria.

Esta última promesa seduce a los inversores institucionales. No en vano, durante los últimos años, “España ha acometido reformas estructurales que no han hecho otros países de nuestro entorno como Italia o Francia”, arguye Ramón Betolaza, de Black Toro Capital. Con una opinión compartida por otros gestores, cree que España recoge en este ciclo expansivo los frutos de estas medidas.

En el almuerzo con los inversores, De Guindos evitó realizar promesas. Solo se comprometió a reducciones de impuestos en el futuro cuando el reequilibrio presupuestario lo permita. Es decir, condicionadas al cumplimiento futuro de los objetivos de déficit público. También rehuyó entrar en polémicas con Rodrigo Rato, limitándose a destacar la solvencia de Bankia, y con la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) por la opa de Atlantia sobre Abertis: “Lo importante es que se haya pedido permiso al Gobierno”.

El titular de Economía dibujó un escenario de crecimiento global y apuntó como desafíos en Europa al Brexit y a la retirada de los estímulos del Banco Central Europeo (BCE). De Guindos destaca la salud de la expansión de la economía española: “Tradicionalmente, hemos tenido problemas en la balanza de pagos, pero esta vez es totalmente diferente porque la economía crece con superávit por cuenta creciente”. España ha hecho grandes avances al reducir su deuda externa —aunque la posición inversora internacional (PII) neta sigue por encima del 80% del PIB— respecto a las cifras previas a la crisis con continuos récords de exportaciones de bienes y servicios. “El reto que tiene España es mantener esta estructura de crecimiento sin depender solo del consumo interno”, comenta un gestor, que destaca el aumento de la competitividad exterior de las empresas españolas. Por ello, admite que la subida de los salarios que pide gran parte de la sociedad es un tema tabú entre los inversores.

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