Energía nuclear: El problema del cambio climático es con las emisiones, no con los residuos nucleares. Noticias de Economía
Mesa redonda organizada por El Confidencial

"El problema del cambio climático es con las emisiones, no con los residuos nucleares"

Académicos y ejecutivos de distintas empresas debaten sobre los retos que enfrenta la transición energética. El papel que juegan las distintas tecnologías y cómo encajarlas de forma adecuada

El 12 de diciembre de 2015 la energía nuclear tuvo, indirectamente, una de sus jornadas más felices. El sellado del Acuerdo de París en la lucha contra el cambio climático le daba un balón de oxígeno definitivo. Ese día la política mundial puso encima de la mesa que la descarbonización debía ser prioritaria si se quería parar el desastre medioambiental que supone el calentamiento global. "El problema que tiene hoy el planeta es de emisiones, no de residuos nucleares", argumenta José Casas Marín, director de relaciones institucionales y de regulación de Endesa, en un foro organizado por El Confidencial. "Tendremos que abordar el tema de residuos pero ahora la prioridad es la transición energética hacia la descarbonización", añade Casas.

En París se estaban poniendo las bases para el desmantelamiento, entre otras cosas, de las plantas de carbón como fuente de generación eléctrica. Es decir, el Acuerdo de París dejaba el camino libre a la energía nuclear para ser la base productora de electricidad. Según explica la directora de la Cátedra Rafael Mariño del ICAI, Yolanda Moratilla, "la energía nuclear presenta una ventaja competitiva respecto a las demás: puede producir electricidad de forma ininterrumpida, algo que aún no están en disposición de ofrecer las renovables (no funcionan sin sol, viento o agua), pero sin las emisiones de otras fuentes de producción estable como el carbón y el gas". Estas características le permiten sobrevivir a una opinión pública nunca favorable a la misma.

Una segunda vida a los residuos

El pasado 24 de noviembre, en el Congreso de los Diputados se celebró un seminario sobre la gestión del combustible nuclear usado, que hoy consideran muchos es el principal escollo a la aceptabilidad de la energía nuclear como fuente de producción de electricidad. Expertos y operadores de centrales nucleares coinciden en que la gestión de los residuos nucleares que hoy se efectúa en España y en los países de su entorno es segura.

De izq. a dcha., Victoriano Casajús, José Casas Marín y Nathalie Allimann. (Jorge Álvaro)
De izq. a dcha., Victoriano Casajús, José Casas Marín y Nathalie Allimann. (Jorge Álvaro)

Además existen técnicas que permiten manejar el siempre controvertido tema de los residuos nucleares. Nathalie Allimann, vicepresidente ejecutiva de 'back-end sales' en New Areva, es experta internacional en la gestión de residuos. Según explica, el reciclaje de los desechos nucleares es una de las alternativas en la transición al almacenamiento masivo que permite optimizar la gestión de los residuos. Se trata de darle una segunda vida extra a los átomos de uranio que salen de las centrales a través de un reprocesado antes de ser almacenados de forma temporal o definitiva. Esto, además de dar más rendimiento a la materia prima en cuestión, minimiza su posterior almacenaje y por consiguiente el impacto sobre el medioambiente.

En cualquier caso, José Antonio Gago, presidente de la Sociedad Nuclear Española, cree que el debate de profundidad que se debe dar sobre el tratamiento de los residuos está en una etapa posterior y siempre y cuando haya una idea firme y convincente de apostar por la energía nuclear. Para Gago, es necesario plantear la cuestión desde un punto de vista técnico y sin apriorismos de tipo ideológico.

El reciclaje de residuos nucleares es una de las alternativas en la transición al almacenamiento masivo que permite optimizar los desechos

Allimann cree que muchas cuestiones relacionadas con la energía nuclear no se han sabido transmitir ni comunicar. Por ejemplo, cuando hablamos de "residuos" en lugar de plantear que con el reciclaje estamos ante "recursos". La ingeniera considera que no se ponen en valor muchas de las aplicaciones que están detrás de la tecnología nuclear. En línea con lo anterior, Yolanda Moratilla pone encima de la mesa la incoherencia que supone que la sociedad perciba como algo positivo los tratamientos médicos basados en la tecnología atómica y sin embargo rechace esto cuando se trata de una cuestión energética.

En España, mientras el comité de expertos nombrado por el Gobierno discute qué hacer en los próximos años con el parque nuclear nacional, queda pendiente también abordar la gestión de residuos. Ante la falta de acuerdo para la construcción del ATC de Villar de Cañas, parado desde el año 2015 y fuente de conflicto político en Castilla-La Mancha, se ponen sobre la mesa soluciones como el reciclaje del uranio que plantea New Areva. Por el momento, las centrales siguen almacenando residuos en Almacenes Temporales Individualizados (ATI).

"Es difícil que las políticas se dirijan de manera correcta si a los niños desde el colegio hasta que llegan a la universidad se les está diciendo todo el rato que la energía nuclear es mala", se lamenta Victoriano Casajús, exdirector general de Red Eléctrica, que achaca a las malas decisiones políticas el desaguisado que existe hoy alrededor de la factura eléctrica en España.

El impacto sobre la sociedad del desastre de Chernóbil o más recientemente de Fukushima han hecho más daño a la imagen de la energía nuclear que la constatación científica de que nueve millones de personas mueren cada año por culpa de la contaminación procedente de otras fuentes emisoras de CO2. Los peces de tres ojos del río que pasaba por la central del señor Burns donde trabajaba Homer Simpson han creado más activistas antinuclear que las 700 muertes prematuras cada año por carbón en España. Y la ficción sigue por el mismo camino. El último ha sido Movistar, que acaba de lanzar una superproducción a bombo y platillo llamada 'La Zona', una distopía que recrea una Asturias devastada por causa de un accidente nuclear.

"Cuando planteas a activistas o personas antinucleares cuáles son las razones que les llevan a rechazar esta tecnología, la mayoría de veces no saben muy bien el porqué", asegura José Antonio Gago.

Yolanda Moratilla junto con Alberto Artero, moderador de El Confidencial. (Jorge Álvaro)
Yolanda Moratilla junto con Alberto Artero, moderador de El Confidencial. (Jorge Álvaro)

Hasta hace poco la sociedad, como las ranas, reaccionaba de forma furibunda al agua hirviendo nuclear mientras no le importaba dejarse consumir lentamente al calor de las emisiones de CO2. Sin embargo, ahora la prioridad es la descarbonización, lo que otorga una oportunidad a la energía nuclear dentro de una sociedad que no está dispuesta a rebajar sus estándares de bienestar y aún no tiene la fórmula de la Coca-Cola para vivir solo de las renovables.

"Como otras actividades, hay que saber que existen riesgos y que hay que estar alerta. Nadie se plantea dejar de ir en avión cuando ve que sucede un accidente. España trabaja con los más altos estándares de seguridad en sus centrales nucleares", asegura José Antonio Gago, de la Sociedad Nuclear Española.

"Deberíamos tomar ejemplo de países como Suecia, que ha hecho una apuesta fuerte por las renovables y está dando una mayor vida a las centrales nucleares para así poder ir cerrando sus plantas de carbón y cumplir con sus compromisos de descarbonización", concluye el ejecutivo de Endesa, Casas Marín.

Pragmatismo en Europa

Allimann aboga desde su punto de vista de ingeniera experta en la materia por que los países apuesten por "soluciones pragmáticas". Aunque las líneas maestras de la descarbonización vienen dadas desde Bruselas, la decisión de qué 'mix' energético quiere tener cada país es una decisión autónoma. En este sentido, reitera que la única opción que da estabilidad al sistema y se muestra más respetuosa con el medioambiente es la tecnología nuclear.

Ahondando en la cuestión de la descarbonización, Casas aboga por la "electrificación" de la economía como apuesta de futuro sostenible. Gran parte de las emisiones de gases de efecto invernadero provienen del sector del transporte. De continuar extendiéndose la tendencia del coche eléctrico, sobre todo en las grandes ciudades, esto conllevará un aumento de la demanda eléctrica. Por ello, conviene no hacerse trampas al solitario. Una mayor electrificación también supone un mayor uso del parque de generación. Y ahí, la única tecnología que complementa a la introducción de renovables y que permite cumplir los objetivos marcados por la Comisión Europea es la energía de origen atómico.

Alberto Artero (i) y José Antonio Gago, de la Sociedad Nuclear Española.
Alberto Artero (i) y José Antonio Gago, de la Sociedad Nuclear Española.

"Sin centrales de gas o carbón o nucleares lo que tendríamos son apagones, como ya sucedió en el pasado", advierte Yolanda Moratilla. A este respecto, Victoriano Casajús hace hincapié en la condición de cada país. El exdirector del operador del sistema eléctrico pone bajo la lupa las limitaciones de España en comparación con el resto de nuestros vecinos europeos. "Aquí no tenemos nada", lamenta con rotundidad este experto y reinvindica con vehemencia la necesidad de ser conscientes de que las propuestas de 100% renovables son inviables y que las interconexiones con Francia no sacan a la península de su condición de isla energética.

Por todo ello, Casas, ejecutivo de Endesa participante en el coloquio, cree que es conveniente trasladar a la opinión pública la necesidad de mantener operativas las centrales nucleares que ahora mismo funcionan en España. Una opinión a la que se suma el presidente de la Sociedad Nuclear Española y también director general de la asociación nuclear Ascó y Vandellós II, quien asegura que la edad de 40 años es solo una convención y que las inversiones no se hacen al expirar los plazos sino de manera continuada, por lo que cree que las siete centrales activas están perfectamente capacitadas para seguir adelante. Casas Marín invita a todo el que pueda a visitar una central nuclear para comprobar el grado de precisión quirúrgica con el que operan. "La sensación de seguridad es tremenda", asevera y cuestiona por qué cerrar algo que funciona en perfecto estado.

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