Se duplica desde agosto

El pesimismo llega a Cataluña: ya hay más hogares que creen que su economía irá peor

Solo el 19% de las familias catalanas cree que su situación mejorará en los próximos seis meses, el tercer peor dato de España, en agosto eran más del 27%

Foto: Un piquete corta la circulación en la autopista AP-7 cerca de Figueres. (EFE)
Un piquete corta la circulación en la autopista AP-7 cerca de Figueres. (EFE)

La fuga de empresas, la bajada de 'rating', los recortes en las previsiones económicas, la reticencia a viajar de los turistas, el boicot a las marcas, las huelgas y movilizaciones, la salida de depósitos, la volatilidad en los mercados… Tantas fueron las noticias negativas que rodearon la economía catalana en los primeros días de octubre que terminaron por afectar a la confianza de los hogares. Así lo ponen de relieve los últimos datos de la encuesta de confianza del CIS correspondiente al mes de octubre.

En concreto, el número de hogares que temen que su situación económica empeorará en los próximos seis meses subió con fuerza hasta el 22,2%. Una subida muy rápida que contrasta con la normalidad que reflejan el resto de comunidades. Entre agosto y octubre, el número de hogares pesimistas con la evolución económica casi se duplicó, pasando del 14,2% al 22,2%. Por el contrario, en el conjunto de España apenas se produjo ningún cambio, ya que pasó del 15,1% al 15,6%.

Esta subida en el número de hogares pesimistas responde a la inestabilidad política y social que se ha instalado en la región desde septiembre, cuando el Parlament tramitó la legislación que dio cabida al referéndum y a la declaración unilateral de independencia (posteriormente tumbada por el Tribunal Constitucional). Hasta el verano, Cataluña era una de las comunidades que más crecían, pero ahora existen muchas dudas sobre cuál será el verdadero impacto de la fuga de empresas y la caída de la confianza de las compañías y los hogares.

A falta de conocer los datos del PIB del cuarto trimestre del año, lo que revela el CIS es que el aumento del pesimismo alcanza ya los niveles más altos de España. Solo una comunidad tiene más porcentaje de hogares que creen que su economía irá peor: Asturias, con un porcentaje del 22,9% (frente al 22,2% de Cataluña).

Cae el optimismo

La otra cara de la misma moneda es la caída del optimismo. Si en agosto Cataluña alcanzaba los niveles más altos de confianza de España, ahora está entre las peores regiones. En concreto, el porcentaje de hogares que creen que su situación económica mejorará ha caído hasta el 19,2%, muy lejos del 27,7% que había en agosto. Un descenso que contrasta con la media nacional, que se ha mantenido estable en el 23,7% de hogares optimistas.

De esta forma, el número de hogares pesimistas supera al de los optimistas por primera vez desde marzo. En total, hay un 3% más de familias que temen que su situación económica empeorará, lo que supone el peor dato de todas las comunidades autónomas. Además de Cataluña, solo hay otra comunidad en la que el número de hogares pesimistas supera a los optimistas: Asturias, con un 2,9% más.

A estas alturas, es imposible anticipar si la confianza de los hogares se encuentra ante un verdadero cambio de tendencia o simplemente es fruto de un mes muy complicado en Cataluña. Tampoco es posible cuantificar qué impacto sobre el PIB tendrá. Lo que sí está claro es que este repunte del pesimismo no tiene parangón en el resto de comunidades autónomas. En el conjunto de España, hay un 8,1% de hogares más optimistas que pesimistas, lo contrario que en Cataluña, donde son un 3% menos. La consecuencia es que la brecha entre las dos regiones ha superado el 11%, la diferencia más alta en más de un año.

El CIS profundiza en las razones por las cuales los hogares en Cataluña temen por su futuro económico, y aquí es donde se ve reflejada la incertidumbre social y política que vive la región. Casi el 20% de las familias pesimistas lo son no por causas puramente económicas, sino por 'otros motivos'. Tal incremento de esta respuesta en las encuestas (que es más del doble que en el resto de España) solo puede deberse a la incertidumbre política y social.

El descenso en la confianza de los consumidores en octubre se vio reflejado en los pobres datos que obtuvo el comercio minorista en la región en ese mes. Las ventas cayeron un 3,9% (a precios constantes), el mayor descenso en cuatro años y una caída tres veces mayor a la del resto de España.

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