Pide más incentivos al Gobierno

Mapfre aconseja contratar planes privados ante el riesgo de las pensiones públicas

La aseguradora considera que el mejor sistema es el que consiga "crear un mejor balance" entre pensiones públicas, planes de empresa y ahorro individual voluntario

Foto: Las pensiones privadas ganan cada día más fuerza como opción para la jubilación. (EFE)
Las pensiones privadas ganan cada día más fuerza como opción para la jubilación. (EFE)

Una de las mayores preocupaciones que genera en la actualidad el sector público se centra en la sostenibilidad y la suficiencia futura de las pensiones de la Seguridad Social. El envejecimiento de la población ya está presionando a la Seguridad Social y, según alertan la mayor parte de estudios, lo hará con más intensidad en las próximas décadas. Un análisis elaborado por Mapfre profundiza en los riesgos a los que se enfrentan los futuros pensionistas de un buen número de países del mundo, también España. Según sus estimaciones, las prestaciones que paga el sector público se irán reduciendo paulatinamente a medida que la pirámide poblacional se vaya cargando de personas de más de 67 años.

El sistema se enfrenta a tres riesgos que podrían llevar a una reducción significativa de la prestación pública para los jubilados. El primero es el financiero, ya que al tratarse de un sistema de reparto, lo que hace es precisamente repartir a los mayores lo que aportan los trabajadores a través de las cotizaciones a la Seguridad Social. Si los ingresos caen y los gastos suben, la presión sobre la sostenibilidad del sistema irá en aumento y será necesario realizar ajustes.

El segundo es el riesgo demográfico, ya que a medida que la esperanza de vida vaya aumentando y se jubile la generación del 'baby boom', el sistema tendrá que financiar más prestaciones. El tercero y último es el riesgo de inflación, ya que la subida de los precios obliga a que la prestación pública suba en la misma cuantía para garantizar el poder adquisitivo, de lo contrario, la cuantía de la prestación en términos reales (no nominales) será inferior.

Los dos últimos riesgos ya están contemplados en la legislación actual española y el resultado de ambos está orientado a reducir la prestación pública. Para contrarrestar el efecto del aumento de la esperanza de vida, el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero introdujo el factor de sostenibilidad, que finalmente fue desarrollado por el Ejecutivo de Mariano Rajoy. El factor de sostenibilidad adapta la pensión inicial a la esperanza de vida, de forma que reduce lo que cobraría cada nuevo pensionista si va a vivir más años. En cuanto a la inflación, la reforma de 2013 introdujo el índice de revalorización, que determina que la subida anual de las prestaciones será del 0,25% mientras el sistema atraviese problemas financieros.

La reforma que ofrece mayores posibilidades de brindar sostenibilidad y estabilidad pasa por crear un mejor balance entre pilares

Ante el riesgo de suficiencia de las prestaciones públicas, Mapfre recomienda que los trabajadores ahorren para su jubilación, y si puede ser invirtiendo en planes de pensiones privados, mucho mejor. También aconseja que las empresas pongan en marcha planes para sus trabajadores de modo que estos cuenten con un respaldo cuando termine su vida laboral. Estos dos son los pilares tres y dos, respectivamente, que complementan al pilar cero (complementos a mínimos para las personas que no hayan cotizado lo suficiente para tener una pensión pública) y uno (pensiones contributivas al uso), que sí que paga el sector público.

[Los gráficos que explican la preocupación con las pensiones]

"El camino de reforma que ofrece mayores posibilidades de brindar sostenibilidad y estabilidad en el medio y largo plazos pasa por crear un mejor balance entre pilares, como mecanismo para redistribuir los riesgos a los que dichos sistemas se encuentran expuestos", explica Mapfre en su estudio. En otras palabras, ante la previsible caída de la prestación de la Seguridad Social, el sector privado tiene que ser capaz de generar el ahorro suficiente en los años de acumulación para complementar la renta pública durante la jubilación.

Mapfre pide a los distintos gobiernos que "incentiven el ahorro individual y voluntario de medio y largo plazo". Además, pide que los trabajadores ahorradores utilicen este dinero para contratar "gestores profesionales en productos financieros orientados a la generación de ingresos en la etapa de jubilación". En otras palabras, que el sector público incentive la inversión en planes de pensiones privados.

También pide incentivos para el ahorro colectivo privado, esto es, con planes de empresa, que gestione la propia compañía o que lo haga con "gestores profesionales". Para Mapfre, este sistema sería el mejor suplemento a las pensiones privadas, ya que lo tendrían todos los trabajadores (si fuese obligatorio). De esta forma, durante la vida laboral, el asalariado cotizaría a la Seguridad Social y, al mismo tiempo, acumularía ahorro en un plan de empresa que recibiría tras la jubilación.

Una reforma urgente

Los distintos gobiernos deben buscar las fórmulas para garantizar que sus mayores reciben una renta digna con sistemas financieramente sostenibles. En su opinión, la mejor forma de hacerlo es complementar el sistema público (pilares cero y uno) con ahorro privado (pilares dos y tres). El problema es que para conseguir que los sistemas privados sean efectivos se requiere mucho tiempo para que cada trabajador acumule una 'hucha' suficiente que genere una renta significativa tras su jubilación. Por este motivo, Mapfre urge a "las sociedades y sus gobiernos" a "abrir un espacio para la reflexión e implementación de medidas que solo madurarán en el medio y largo plazos y que, por ello, es indispensable adoptar cuanto antes".

El sector público tiene dos vías para mejorar las pensiones que paga y a sus jubilados. La primera es elevar la edad de jubilación (algo que ya se está haciendo en España), que genera un doble efecto positivo: prolonga el tiempo de cotización y reduce el periodo de percepción de cada persona. El segundo es incrementar las tasas de cotización, de modo que si se sube la aportación de cada trabajador, se incrementan inmediatamente los ingresos, pero no los gastos, que solo se incrementarán cuando esos trabajadores que empiezan a contribuir más se jubilen.

[La reforma de las pensiones se atasca]

Sin embargo, Mapfre no profundiza en una vía alternativa que tiene el sector público y que es financiar las pensiones con impuestos ordinarios. De este modo, el sistema encontraría otra vía de financiación y podría aumentar la cuantía de la prestación pública. ¿Hasta qué punto será necesario entonces que los trabajadores cuenten con sistemas privados de ahorro? Esta es la gran pregunta, y de ahí que exista tanta incertidumbre. Por ese motivo, Mapfre recomienda fortalecer el segundo y tercer pilar para reducir los riesgos. Esto no significa que en 2060 los países que no hayan fomentado el ahorro privado para la jubilación vayan a tener mayores niveles de pobreza entre los mayores, ya que hay multitud de variables que son impredecibles, como los flujos migratorios, la productividad, la evolución de los salarios, etc., pero sí reduce el nivel de incertidumbre.

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