Una dura derrota para la ciudad

Barcelona pierde los 40.000 profesionales que viajarían cada año a la EMA

Es una de las agencias europeas que más actividad económica generan, con un presupuesto de 300 millones. Los hoteles catalanes pierden más de 13 millones de facturación

Foto: Imagen de la Torre Agbar iluminada con las letras 'EMA BCN'. (Reuters)
Imagen de la Torre Agbar iluminada con las letras 'EMA BCN'. (Reuters)

La derrota de Barcelona en la carrera por acoger la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) es el mejor ejemplo de los problemas que genera la incertidumbre jurídica del desafío independentista. Barcelona cayó en la primera ronda pese a que antes del verano era una de las claras favoritas para convertirse en la nueva sede de la EMA. Ni siquiera superó a Bratislava, capital de Eslovaquia, que apenas cuenta con medio millón de habitantes y tiene mucho menos prestigio internacional. Esta derrota ya supone un impacto económico para la ciudad, no porque vaya a perder una actividad que ya tenía, pero sí por el coste de oportunidad que supone.

La Agencia Europea de Medicamentos es una de las sedes de la Unión Europea más importantes que saldrán de Londres por el Brexit, tanto por el número de trabajadores como por la actividad económica que genera a su alrededor. Para empezar, Cataluña perderá más de 40.000 viajeros internacionales que irían a la ciudad a visitar la EMA, según las estimaciones “más optimistas” de Exceltur.

Aunque no hay un abanico cerrado, las estimaciones oscilan entre los 40.000 y los 50.000 profesionales que visitarían cada año Barcelona por motivos laborales, lo que significa perder un turismo especializado, rentable y muy poco estacional. En otras palabras, el complemento perfecto para el turismo de 'sol y playa', que es el mayoritario en toda la costa del Mediterráneo.

El gasto medio de estos turistas oscila entre los 100 y los 150 euros diarios solo en la habitación de hotel, explica Exceltur. A lo que habría que añadir todo el consumo de transportes, alimentación y ocio. Además, su estancia media está en torno a las 2,5 noches. En definitiva, los hoteles de Barcelona han perdido, con la EMA, una facturación que hubiese superado los 13 millones de euros anuales solo en gasto de alojamiento.

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Estos 13 millones de euros anuales son una parte pequeña de todo lo que ha perdido Barcelona con la agencia. La EMA es un foco de empleo y actividad económica que hubiese consolidado la capital catalana como una de las referencias del mundo farmacéutico. Esta industria genera el 7% del PIB catalán y da empleo a 42.000 personas. Además, se trata de un trabajo de alta calidad, con profesionales cualificados, que aportan un gran valor añadido y que tienen contratos estables.

Barcelona pierde los 40.000 profesionales que viajarían cada año a la EMA

La Agencia Europea de Medicamentos cuenta con un presupuesto de 322 millones de euros procedentes de los fondos comunitarios y da empleo a una plantilla de casi 900 funcionarios europeos. Pero además del gasto directo, se generan efectos de segunda ronda en el consumo y los impuestos que pagan todos estos trabajadores, lo que revierte en toda la región.

Los esfuerzos realizados por la delegación española no han podido contrarrestar las decisiones de la Generalitat

La CEOE ha sido la primera en lamentar la derrota de Barcelona en la carrera por la Agencia Europea de Medicamentos, “uno de los principales organismos que abandonan Londres tras el Brexit”. La patronal culpa directamente al anterior Govern del resultado, ya que generó un entorno de “inseguridad jurídica” con sus “decisiones al margen de la Constitución” que terminó por provocar tantos “efectos negativos” que dejó Barcelona sin ninguna opción.

Un duro golpe para la industria

La noticia también ha supuesto un jarro de agua fría para la industria farmacéutica española, sobre todo teniendo en cuenta que el 45% de la misma está concentrado en el área metropolitana de Barcelona. “Nos hubiera gustado mucho tener la EMA aquí, la verdad, por motivos de proximidad y porque con el tiempo supondría una concentración de conocimiento brutal”, aseguran desde el departamento de dirección técnica de uno de los grandes laboratorios con presencia en la Ciudad Condal.

Barcelona, dicen, podría haberse convertido en el centro europeo de la industria farmacéutica, una posición que por tradición e historia lleva tiempo aspirando a conquistar. “Estar en la ciudad sede no es solo una cosa simbólica, sino que supone una enorme ventaja para todos los administrados por la autoridad regulatoria. Tendríamos todo más próximo, no tendríamos que desplazarnos a otros países como nos toca hacer ahora”, explican. A la hora de defender los intereses empresariales, aseguran, vivir en la misma ciudad que los reguladores es siempre una ventaja.

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"Compartes espacio físico con los que deciden, haces agenda, te reúnes con ellos, eso son contactos y ventajas", explica otra fuente del sector. “Además, dinamiza el mercado laboral en el sector y atrae conocimiento, congresos, etcétera. Piensa que habrían venido a vivir aquí profesionales de primera. Y crearía puestos de trabajo gracias a muchas derivadas. Por ejemplo, atrae a las multinacionales extracomunitarias, estadounidenses o asiáticas, gigantes como por ejemplo Pfizer, que acaban orbitando alrededor de la sede de la EMA”, comenta otro alto directivo de la industria en Cataluña.

Nos hubiera gustado tener la EMA aquí por motivos de proximidad y porque supondría una concentración de conocimiento brutal

Según las fuentes consultadas, la llegada de la EMA a Barcelona habría beneficiado más a unas empresas que a otras. “Las que más se estarán tirando de los pelos son las que tienen obligación de registrar los medicamentos vía regulador europeo, mientras que hay otros laboratorios que registran mucho más en la agencia española, la francesa, etcétera. De la misma manera, para las empresas que comercializan genéricos no es tan crucial. Sí lo es para las que tienen una línea de productos especial, las que se dedican a inventar una molécula nueva y van hasta el final”.

Grifols, empresa que ha 'coqueteado' con la independencia, habría sido una de las más beneficiadas con la llegada de la EMA, coinciden las fuentes consultadas. “Curiosamente, ellos se posicionaron a favor de la independencia porque no tienen tantos competidores en el mercado, porque no van al cliente final sino al hospital, y porque están muy internacionalizados. Pero al final han acabado también salpicados por la tensión política”.

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