La recuperación llega lentamente al mercado laboral

El empleo empieza a reducir la miseria: medio millón de personas salen de la pobreza

España tiene todavía una de las tasas de pobreza más altas de Europa con un 27,9% de la población, mientras que en la eurozona se ha reducido ya al 22,9%

Foto: Manifestación contra la pobreza global celebrada en Málaga en junio (Reuters)
Manifestación contra la pobreza global celebrada en Málaga en junio (Reuters)

Para salir de la pobreza, lo más importante es tener un empleo. Este es el discurso que ha repetido el Gobierno en los últimos años para justificar que lo prioritario es la creación de nuevos puestos de trabajo por delante de su calidad. En 2016 este discurso ha venido acompañado por hechos, como reflejan los datos de Eurostat, ya que el empleo finalmente se traslada en una caída de la vulnerabilidad de las clases bajas. En ese año salieron casi 350.000 personas de la situación de riesgo de pobreza o exclusión social en la que se encontraban (índice Arope que elabora el organismo).

Prácticamente toda la creación de empleo se convirtió en caída de la tasa de pobreza, al contrario de lo que ocurría en los años anteriores que muchos de los nuevos empleados seguían estando en una situación muy vulnerable debido a la precariedad y la baja retribución del empleo. Entre 2013 y 2015 el aumento del empleo apenas se trasladaba en un descenso de la tasa de pobreza. En su lugar, los nuevos se trabajadores se encontraban también en una situación de elevada vulnerabilidad, con empleos precarios y de baja remuneración. Así, en 2013 había un 10,6% de trabajadores en riesgo de pobreza y en 2015 subió hasta el 13,2%. En 2016 el porcentaje se redujo en una décima, lo que permitió que la mayor parte del empleo se haya traducido finalmente en una importante reducción de los niveles de pobreza y exclusión social.

2016 fue el año de menor ritmo de creación de empleo de los tres últimos (se incorporaron 413.900 personas al mercado laboral), pero permitió que 348.000 personas salieran de la situación de alta vulnerabilidad. En 2015, por el contrario, se crearon 525.100 empleos y menos de la mitad salieron de la pobreza: 227.000 personas. En total, en los dos últimos años han dejado atrás la situación de pobreza o exclusión social un total de 575.000 personas, esto es, casi uno de cada dos de la eurozona.

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A pesar de la mejora, España sigue siendo uno de los países de Europa en una situación más delicada, con más de 12,8 millones de personas en situación de riesgo en 2016. Esto significa que el 27,9% de los habitantes del país están en una situación vulnerable, mientras que en el conjunto de la eurozona cayó hasta el 22,8%. Este indicador alcanzó el máximo en España en 2014, con un 29,2% de la población en riesgo, en 2015 se redujo hasta el 28,6% y en 2016 cerró finalmente en el 27,9%.

España es el quinto peor país de la eurozona en tasa de pobreza o exclusión social. Por detrás están Letonia, Italia (su dato es de 2015, porque no tiene cerrado el cálculo de 2016), Lituania y Grecia en última posición con un 35,6% de su población en situación de riesgo. La primera posición la ocupa Finlandia, con solo un 16,6% de personas en riesgo, seguido de Holanda, con un 16,8%.

La incorporación de las clases bajas

Este indicador de riesgo de pobreza o exclusión social lo elabora Eurostat como parte de la estrategia de la Unión Europea para reducir la desigualdad en 2020. No significa que todas estas personas sean pobres a día de hoy, pero su situación es delicada: o bien vive en un hogar cuyos ingresos estén por debajo del umbral de pobreza (60% de la mediana de la renta nacional, que en 2016 fue de 8.208,5 euros mensuales para un hogar de una persona), o se encuentra en una situación de privación material severa, o vive en un hogar con una baja intensidad de trabajo (aquí está el indicador detallado por el INE).

La reducción de la población en riesgo de pobreza o exclusión social en España responde, en parte, a la incorporación de los parados de larga duración al mercado laboral. Las personas que llevan más de dos años en el paro prácticamente han agotado todas las ayudas públicas, por lo que su renta es muy baja. En el momento en el que consiguen una renta, su situación mejora drásticamente y pueden salir de esa situación de riesgo.

Según los datos de la EPA, en 2014 había más de 2,4 millones de personas que llevaban más de dos años en paro y, desde entonces ha caído paulatinamente hasta situarse ahora en 1,6 millones. La creación de empleo en este segmento es fundamental para reducir los niveles de pobreza de España, ya que se trata de la franja de población más vulnerable del país.

La recuperación de la hostelería y la construcción tiene la buena noticia de que sirve para dar empleo a todas estas personas que no están cualificadas. Si bien se trata de sectores de muy baja productividad (son muy intensivos en mano de obra y difícilmente sustituibles por máquinas), son muy útiles en este punto de la recuperación para dar empleo a un grupo social que, de lo contrario, tendría muy complicado acceder al mercado laboral.

La reducción del paro de larga duración es fundamental para combatir las altas tasas de pobreza y exclusión

Desde el inicio de la crisis, la aportación del 20% de las personas con menos ingresos a la renta nacional ha caído de forma paulatina, hasta 2016 que consiguió repuntar, reflejando una cierta incorporación de las clases bajas a la recuperación. Según los datos de Eurostat, esta franja social, que aportaba el 7,1% de la renta nacional antes de la crisis y que en 2015 cayó hasta el 5,9%, en 2016 cerró en el 6,2%. Todavía muy lejos de la situación de 2007, pero con un cambio de tendencia que mejora las perspectivas futuras.

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A pesar de la ligera mejora, la situación sigue siendo delicada, ya que el 20% de las rentas más bajas aportan casi tanto como el 1% con mayores ingresos, que generan el 4,6% de la renta nacional, casi medio punto más que antes del estallido de la crisis.

Madrid, más rica y desigual

Eurostat también desagrega los datos de pobreza por comunidades autónomas, lo que permite estudiar la evolución de los ingresos con más detalle. Uno de los datos que destacan es el de la Comunidad de Madrid, que está experimentando un avance lento pero continuo, de las tasas de riesgo de pobreza o exclusión social, lo que contrasta con el buen ritmo de la economía de la región, que es una de las más dinámicas de Europa.

En 2016 se encontraba en esta situación de riesgo el 21,7% de la población de la Comunidad de Madrid, la cifra más elevada de toda la serie histórica y 1,2 puntos porcentuales por encima del dato de 2015, que también fue el más alto de la serie. Antes del estallido de la crisis, el riesgo de pobreza en Madrid era uno de los más bajos de España, ya que afectaba solo al 14,1% de la población. Esto significa que durante la crisis se ha disparado un 53% el riesgo de pobreza, el peor dato de todas las regiones de España. Datos que reflejan bien la desigualdad que existe en el territorio, con muchos parados y trabajadores en una situación muy precaria.

Las menores tasas de riesgo se dan en Navarra, País Vasco, La Rioja y Cataluña, con porcentajes que van del 13% de Navarra al 17,9% de Cataluña. La peor región fue Canarias, que a pesar del fuerte impulso del turismo, el 44,6% de la población está en riesgo de pobreza o exclusión.

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