cada vez tiene menos peso político

La capitulación de Unesa: de todopoderoso regulador eléctrico a patronal sin voz

La asociación que llegó a ser considerada como el brazo ejecutor de la regulación eléctrica en España trata de renovar su imagen con cambios en la directiva para enfrentar un futuro muy diferente

Foto: Foto de archivo de la puerta de la sede de UNESA. (EFE)
Foto de archivo de la puerta de la sede de UNESA. (EFE)

"Unesa ya no es lo que era". Es un sentir general que expresan diversas fuentes del sector energético que llevan años viendo cómo la todopoderosa patronal ha ido mermando en casi todos los sentidos. La transformación que vive el sector de la energía a nivel mundial está configurando un nuevo ecosistema empresarial también en España, que ha vaciado de sentido el papel de Unesa, una de las asociaciones que ha gozado de más poder de influencia en el país donde confluyen Iberdrola, Endesa, Gas Natural Fenosa, EDP y Viesgo.

Los que conocen la patronal señalan que hasta hace no tanto era de facto el ministerio y ejercía como tal. No en vano, esta asociación nace en 1944 bajo la denominación de Unidad Eléctrica S.A. con el objetivo de abastecer de electricidad a un país que trataba de dejar atrás una cruenta guerra que había dejado a España sumida en la pobreza. Durante décadas fue la encargada de la planificación energética. Pero todo empezaría a cambiar a partir de 1998, con la liberalización del sistema eléctrico. Unesa abandonó su condición de SA y pasó a ser una asociación. Eso sí, aún entonces acumulaba con mucho poder.

El presidente de Unesa, Eduardo Montes. (EFE)
El presidente de Unesa, Eduardo Montes. (EFE)

Pero lo cierto es que paulatinamente ha ido capitulando y reduciendo su capacidad de influir. El último episodio, publicado esta semana por 'Cinco Días', señala que las eléctricas ultiman el relevo de su presidente, Eduardo Montes. Llegó en 2010, en sustitución de Pedro Rivero, con la vitola de ejecutivo de altos vuelos forjado en las presidencias de Ferroatlántica, Alcatel o Siemens. Sin embargo, deja una patronal en los huesos. En 2011 redujo a la mitad la plantilla de 100 trabajadores que tenía a través de un ERE (Unesa llegó a tener hasta 300 empelados). Eran los peores años de la crisis económica. No obstante, en 2015 volvió a dar una vuelta de tuerca con un nuevo expediente de regulación de empleo que afectaba a otros 18 trabajadores. En el mismo salió la mujer de Ignacio González, Lourdes Cavero. Su finiquito fue de 700.000 euros. Fuentes que piden el anonimato señalan que en Unesa se pagaban sueldos muy por encima de la media.

Intereses cada vez más divergentes

La descapitalización humana va en línea con la pérdida de influencia de la asociación. Y es que las empresas que forman la patronal tienen intereses cada vez más divergentes. En la caída de Montes y el camino hacia la irrelevancia que transita la asociación todos apuntan a la figura de Sánchez Galán, presidente de Iberdrola. Señalan que la compañía más grande e internacional de las que componen el 'lobby' cada vez se siente menos representada. El peso creciente de renovables en el porfolio de la compañía le ha llevado en muchas ocasiones a hacer la guerra de la influencia por su cuenta, al margen, e incluso a la contra, de los postulados de Unesa. Sin olvidar que el peso de España con respecto a su negocio internacional cada vez es menor.

La irrupción y desarrollo de las renovables son una clave. Fueron un caballo de batalla de Unesa, que veía cómo nuevos actores aparecían en el sector de la generación, dominado al 100% por sus socios anteriormente. Su creciente peso también explica la merma de poder de la asociación, que ya no domina al completo un sector estratégico para un país como es el de la generación eléctrica.

El presidente de Iberdrola, Ignacio Sanchéz Galán, al inicio de la Junta General de Accionistas. (EFE)
El presidente de Iberdrola, Ignacio Sanchéz Galán, al inicio de la Junta General de Accionistas. (EFE)

"Galán utilizó a Montes en el momento dado que le interesó y luego le dejó caer", sostienen desde una gran empresa eléctrica. Buscaban en Montes un perfil alto para fajarse con el poder político. Tras siete años en el cargo existe unanimidad entre los socios por llevar a cabo un cambio en la presidencia. Un consenso con el que dicen también estaría de acuerdo el propio Montes, con ganas ya de abandonar. Eso sí, los socios no buscan un simple cambio de cromos, sino que quieren una figura de consenso. Un perfil amable de cara a la opinión pública y con capacidad para abrir las puertas del Ministerio, algo que se ha le puesto cada vez más complicado.

Las grandes eléctricas se quejan de la mala gestión de Unesa en la reforma eléctrica de 2014. Son unánimes al señalar su disconformidad con el papel que jugó entonces la asociación. Desde hace años la patronal está perdiendo varios enteros de reputación. Las apariciones en los medios de Montes han socavado la imagen de las eléctricas.

Después de un fuerte adelgazamiento del 'lobby', la única parcela de convergencia entre sus socios que le queda a UNESA es la distribución eléctrica

En esto ha tenido parte de culpa la aparición mediática de nuevos jugadores como Jorge Morales, enrolado en las principales asociaciones de renovables que tratan de transformar el sistema eléctrico actual y se muestran muy beligerantes con las grandes compañías. Según este ingeniero "hace ya años que Unesa dejó de ser lo que era y quien venga a presidirla tiene encima de la mesa una patata caliente". Al igual que otros actores del sector, considera que la patronal quedará como grupo de presión exclusivamente para la parte de distribución eléctrica, uno de los pocos puntos en común que aún tienen las grandes empresas eléctricas en España. La comercialización está liberalizada y se libra una guerra puerta a puerta sin cuartel a la caza del cliente.

Pero también la batalla cada vez es más evidente en la generación. Solo hay que ver la discrepancia pública que han mantenido en los últimos meses Iberdrola y Endesa por la forma de acabar con la central burgalesa de Garoña, que finiquitó Nadal en agosto. Más recientemente se pudo comprobar cómo pugnan, sobre todo Gas Natural y Endesa, por sus contrapuestos intereses en carbón y gas. Se van reorganizando en diferentes grupos de presión que actúan en ocasiones a nivel supranacional, ya que hoy la partida se juega sobre todo en Bruselas. Y todo ello, con la disrupción de las renovables de fondo en la que ahora sí, a diferencia de lo que sucedía hace años, todos quieren estar. Un escenario que se le escapa de las manos a Unesa, que asiste en silencio a la batalla que libran sus asociados.

Ahora el objetivo pasa por renovar la imagen de la patronal. Para ello, todos las fuentes consultadas destacan la figura de Carlos Chaguaceda. Este ejecutivo regresa a la patronal para tomar las riendas de la comunicación tras pasar por la Consejería de Turismo de la Comunidad de Madrid, donde estuvo bajo las órdenes de Cristina Cifuentes. Regresa porque ya estuvo en 2014, precisamente se le encomendó la tarea de reconducir la imagen pública de Unesa tras la puesta en marcha de la reforma eléctrica que Eduardo Montes criticó de forma furibunda. Vuelve al sector privado, en el que estuvo doce años como dircom en Coca-Cola, además de pasar por grandes compañías como Telefónica.

La incógnita aún está en quién ocupará la silla de la presidencia de Unesa en la sede del Paseo de la Castellana, situada a pocos metros del Ministerio de Energía. Una presidencia que tendrá que lidiar con los 'popes' del sector, cada vez más enfrentados entre sí por sus divergentes intereses. Es llamativo que el presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, ya no aparezca como vocal de la asociación, donde sí se mantienen Borja Prado (Endesa) e Isidre Fainé (Gas Natural Fenosa). Una metáfora, probablemente, del distanciamiento de la eléctrica vasca con Unesa y de la capitulación pública que demuestra la asociación.

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