Un balance positivo de 114 millones

El Estado llega a la mitad del año en superávit primario por primera vez en la crisis

La Administración Central llega a junio con un saldo positivo antes del pago de intereses gracias al aumento de 4.000 millones en los ingresos y un recorte de otros 4.000 millones

Foto: El ministro de Economía, Luis de Guindos, en el Congreso (Efe)
El ministro de Economía, Luis de Guindos, en el Congreso (Efe)

El Estado cerró el primer semestre del año con superávit primario, esto es, con un balance presupuestario positivo antes del pago de intereses. Es la primera vez que se consigue desde el estallido de la crisis, lo que refleja la mejoría de las cuentas públicas después de tantos años de ajuste. En concreto, el superávit primario se situó en 114 millones de euros en términos de contabilidad nacional (metodología de cálculo que utiliza la Comisión Europea). El año pasado, a estas alturas del ejercicio, el déficit alcanzaba los 7.500 millones de euros, según los datos publicados por la IGAE. El superávit primario es importante, ya que es el verdadero reflejo de la sostenibilidad de las cuentas públicas a largo plazo, aunque es una situación temporal y en julio volverá el déficit.

Si se contabiliza también el pago de los intereses, el déficit total al cierre de junio fue de casi 13.300 millones de euros, un 1,14% del PIB, lo que significa que se ha reducido en casi un 40% respecto al ejercicio anterior. En concreto, el junio de 2016 el déficit superaba los 21.500 millones de euros. Este buen ritmo del ajuste se ralentizará a partir de julio, cuando el Estado tenga que realizar la devolución del Impuesto de Sociedades que cobró a cuenta en 2016 tras recuperar el mínimo en los pagos fraccionados. La liquidación del ejercicio se efectúa en este mes de julio y, según las propias estimaciones del Ministerio de Hacienda, tendrá que reembolsar a las empresas casi 3.000 millones de euros, lo que terminará definitivamente con el superávit primario para lo que resta del año.

Sin embargo, los resultados hasta la fecha animan al Gobierno a pensar que podría superar el objetivo de déficit pactado con la Comisión Europea este año, lo que supondría todo un hito para este Gobierno. El ministro de Economía, Luis de Guindos, ha abierto este jueves la puerta a esta posibilidad en su comparecencia en el Congreso, aunque de forma muy vaga todavía. "Si cerramos el año en el 3% [el objetivo es del 3,1%], entonces España saldrá del Procedimiento de Déficit Excesivo (PDE) un año antes", ha indicado Guindos. Una afirmación abierta que, en cualquier caso, refleja que el Gobierno está confiado en cumplir el objetivo de déficit apoyado en el buen ritmo del empleo y la solidez de la economía.

Si cerramos el año en el 3% [el objetivo es del 3,1%], entonces España saldrá del Procedimiento de Déficit Excesivo (PDE) un año antes

En cualquier caso, las cifras de la Administración Central tendrán que ser refrendadas por el resto de subsectores. Lo que está claro es que el Ministerio de Hacienda está cumpliendo sus objetivos, en especial con un férreo control del gasto en el inicio del año. Hasta junio el gasto (en contabilidad nacional) se ha reducido en casi 4.000 millones de euros, hasta los 97.500 millones. Un recorte del 4% que se apoya, principalmente, en el descenso de las transferencias a la Seguridad Social para pagar las prestaciones de desempleo y que suponen un ahorro de casi 2.000 millones de euros. También se han reducido las transferencias a la Unión Europea y la carga de intereses.

La recaudación avanza a buen ritmo

En cuanto a los ingresos, el Estado ha elevado sus recursos en algo más de 4.000 millones de euros en términos de contabilidad nacional, un incremento que supera el 5% respecto al mismo periodo del año anterior. La recaudación en la primera mitad del año creció un 13% respecto al mismo periodo del año anterior (en términos de caja). A la espera del ajuste explicado en el Impuesto de Sociedades, los ingresos tributarios han crecido en algo más de 4.400 millones de euros respecto al mismo periodo del ejercicio anterior, lo que impulsa la recuperación de las cuentas públicas.

[Un informe del BdE desmonta el plan estrella de Guindos]

El principal avance se produce precisamente en el Impuesto de Sociedades, ya que aportó en los seis primeros meses del año algo más de 2.750 millones de euros, mientras que en 2016 todavía estaba en negativo, con un saldo de -221 millones. El IVA también está creciendo rápidamente, con un incremento interanual del 21% hasta superar claramente los 18.200 millones (2.000 más que el año pasado). La nota negativa la aporta el IRPF, cuya recaudación se ha reducido en 243 millones de euros.

Un déficit del 1,14% al finalizar el primer semestre del año complica el cumplimiento del objetivo de la Administración Central, que tendría que acabar el año en un 2,2% del PIB. Una vez que se produzca el ajuste del Impuesto de Sociedades en julio, las posibilidades de alcanzar esta meta se complicarán mucho. Sin embargo, el Estado compensará su déficit con el superávit de los ayuntamientos, que este año podría superar la cifra histórica de los 6.000 millones de euros. El Ejecutivo cuenta ya con este excedente para compensar los desequilibrios de la Administración Central y la Seguridad Social. Sin embargo, todavía es pronto para conocer si el déficit podrá bajar al 3% como ha insinuado Guindos.

Las comunidades aceleran su gasto

Estas cifras de la primera mitad del año son significativas, pero es importante tener en cuenta que son, hasta cierto punto, un espejismo. Esto es así porque en junio todavía no se aplicaron los Presupuestos Generales del Estado (PGE), sino que se seguía utilizando la prórroga de las cuentas de 2016 y también al efecto de la recaudación del Impuesto de Sociedades. Los PGE son especialmente importante para las comunidades autónomas, ya que conllevan un importante incremento de las transferencias a cuenta. Además, hay que añadir la liquidación positiva que recibirán las regiones. Esto significa que a partir de julio se empezarán a conocer unas cifras reales de la evolución presupuestaria de las regiones.

La mañana del jueves se han conocido los datos autonómicos hasta mayo, que reflejan un avance del déficit de 10 puntos básicos, desde el 0,31% al 0,41% del PIB. Este avance se explica por el incremento que han realizado en sus gastos, que subieron un 2,3% en los cinco primeros meses del año, y a la congelación de sus ingresos, que apenas avanzaron un 0,1%. Por el lado del gasto, este ritmo incluso supera la regla de gasto, fijada por el Ministerio de Hacienda en el 2,1% para el conjunto del año. Esto significa que, si las autonomías siguen por este camino, volverán a saltarse la Ley de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera (LEPSF).

El déficit de las comunidades autónomas sube al 0,41% porque han elevado sus gastos un 2,3% mientras sus ingresos están congelados

En cuanto a los ingresos, van tan lentos por los PGE. Este desajuste en el ritmo de los ingresos y los gastos se debe a que las autonomías ya anticiparon en sus presupuestos la fuerte transferencia de fondos del Estado que se producirá tras la aprobación de los PGE, por lo que adelantaron sus gastos. En resumen, el fuerte avance del déficit hasta mayo no es significativo de lo que ocurrirá en el resto del ejercicio. Las regiones tienen como objetivo cerrar el año con un desfase presupuestario del 0,6% del PIB, lo que significaría que ya han agotado dos tercios. Sin embargo, la segunda mitad del año será mejor para ellas.

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