Crecen los gastos de la Seguridad Social

Las pensiones por incapacidad se disparan a máximos y cuestan ya 900 millones al mes

El crecimiento del empleo conlleva un aumento de los gastos de la Seguridad Social por lesiones y enfermedades. La nómina es un 22% superior a la que había antes de la crisis

Foto: La ministra de Empleo, Fátima Báñez. (EFE)
La ministra de Empleo, Fátima Báñez. (EFE)

Cada vez que baja el número de parados, el Estado consigue un importante ahorro en el seguro de desempleo pero, de forma paralela, crecen otros gastos que son procíclicos. Es el caso de las bajas de los trabajadores por incapacidad temporal o permanente, que aumentan por la sencilla razón de que hay más personas empleadas y, por lo tanto, suben los accidentes y las enfermedades. Según el último dato de pensiones, publicado por el Ministerio de Empleo el martes, la Seguridad Social está abonando ya casi un millón de pensiones contributivas por incapacidad permanente. En concreto, en julio subieron hasta 949.107 prestaciones, lo que significa consolidar ya los máximos históricos que se venían repitiendo en los tres últimos meses, superando el récord anterior, del año 2010.

Javier G. JorrínJavier G. Jorrín

El ritmo de crecimiento de las pensiones por incapacidad permanente se ha estabilizado en torno al 1% interanual, lo que supone su mayor tasa desde 2010. Esto significa que cada mes se aprueban unas 1.500 pensiones nuevas, lo que eleva la carga de gasto que tiene que financiar la Seguridad Social. Todas las pensiones contributivas cuentan a la hora de elevar el déficit del sistema, y aunque la jubilación sea la partida más cuantiosa, la de incapacidad permanente no es menor.

En julio, la Seguridad Social se gastó 889 millones de euros en la paga ordinaria de la pensión de incapacidad permanente, también un máximo histórico. El ritmo de crecimiento de la nómina este año se sitúa en torno al 1,7% y, si se mantiene durante el resto del año, en diciembre se abonarán un total de 895 millones de euros a todos los beneficiarios.

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En los últimos meses también ha crecido rápidamente la pensión media, lo que significa que los nuevos beneficiarios están entrando en el sistema con pagas más onerosas que los que ya están cobrando una prestación. En concreto, la pensión media alcanzó en julio los 936,5 euros mensuales, también la cifra más alta de la historia. En julio de 2008, justo antes del estallido de la crisis financiera global, la prestación media era de 802 euros, lo que significa que durante la crisis se ha elevado casi un 17%.

Si la pensión media está en máximos históricos y también el número de prestaciones que se abonan cada mes, el resultado es que durante la crisis se ha disparado el coste total de la incapacidad permanente. En concreto, desde julio de 2008 y hasta julio de 2017, el importe total ha subido en un 22%, lo que en términos absolutos significa un aumento de casi 160 millones más cada mes. En definitiva, un gran esfuerzo de la Seguridad Social para ayudar a las personas que, por accidente o por enfermedad, se han visto expulsadas del mercado laboral o sus capacidades están mermadas.

Absentismo laboral

Las pensiones contributivas de incapacidad permanente las paga la Seguridad Social, ya que se trata de afiliados que han estado cotizando hasta que la salud se lo ha permitido. Sin embargo, la baja temporal la abona la Administración central a través de los Presupuestos Generales del Estado. Esta partida está creciendo rápidamente en los últimos años, en parte como consecuencia del avance de la ocupación y también como resultado del incremento del absentismo laboral. La recuperación del mercado laboral hace que los trabajadores pierdan el miedo a perder su empleo, lo que hace que tengan menos reparos en solicitar la baja, ya sea por motivos justificados o injustificados.

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En los PGE de 2017, el Gobierno elevó la partida presupuestaria destinada a la incapacidad temporal en 1.600 millones de euros. Este avance supone un incremento de casi el 30% respecto a los Presupuestos del ejercicio anterior, lo que refleja hasta qué punto está creciendo el coste de las bajas laborales. En 2012, la partida destinada fue de 4.900 millones de euros y este año ya alcanza los 7.000 millones, un 43% más en apenas cinco años.

La partida presupuestaria destinada a cubrir las bajas laborales se ha disparado un 43% desde 2012, hasta los 7.000 millones de euros

El pasado mes de noviembre, Asepeyo ya alertó del avance del absentismo laboral, que se había disparado hasta máximos históricos. Y eso que el número de trabajadores está todavía muy lejos de los niveles precrisis, lo que significa que el número de bajas por cada ocupado se ha incrementado notablemente. Hasta septiembre del año pasado, las bajas por contingencias comunes habían aumentado un 10% en tasa interanual, según los datos de la mutua.

Las principales patologías causantes de las bajas son las de columna lumbar, que supusieron un 13% del total, las psiquiátricas, con un 11%, y las gripes, con un 7%. En cuanto a los días de la semana en que se producen, la mayor parte se concentran en los lunes, con un 28%, y los martes, con un 20%. Con el objetivo de desincentivar las bajas laborales dentro de la Administración, el Gobierno modificó la regulación en 2012 para reducir el salario que perciben los trabajadores públicos. A partir de ese momento, los empleados pasaron a percibir el 50% de su retribución durante los tres primeros días de la baja, un 75% en los 17 días siguientes y a partir del día 21, ya cobraban su salario íntegro.

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