se unen frente a la administración trump

El CETA ya tiene fecha: la UE y Canadá empezarán a aplicarlo el 21 de septiembre

Lo hace antes de entrar en vigor formalmente, lo que sucederá cuando los parlamentos de los Veintiocho lo ratifiquen. El Congreso español ya lo ha hecho

Foto: El primer ministro de Canadá, Justin Trudeau (i), y el presidente de la comisión de la UE, Jean-Claude Juncker (d). (Reuters)
El primer ministro de Canadá, Justin Trudeau (i), y el presidente de la comisión de la UE, Jean-Claude Juncker (d). (Reuters)

Otro gesto contra el proteccionismo, firmado por la Unión Europea y con copia a Donald Trump. Durante la cumbre del G20 que se celebra en Hamburgo, la UE y Canadá han anunciado que ya tienen fecha para la puesta en marcha de su acuerdo de libre comercio. El próximo 21 de septiembre se empezará a aplicar de manera provisional el CETA, antes incluso de que pueda entrar en vigor formalmente, lo que sucederá cuando los parlamentos de los Veintiocho lo ratifiquen. Algo que ha hecho ya el Congreso español, pese al golpe de timón dado por el PSOE de Pedro Sánchez.

El anuncio no podía llegar en mejor momento. La Unión Europea cerró el pasado jueves un “acuerdo en principio” comercial con Japón, pendiente aún de resolverse los últimos flecos sueltos. Y hace unas semanas, Bruselas recibió al primer ministro chino, Li Keqiang. La cumbre no salió como los europeos esperaban, pero sí reforzó sus esfuerzos por encontrar nuevos interlocutores, ahora que la relación con la administración estadounidense pasa horas bajas.

El acercamiento entre la UE y Canadá es una confirmación de su “compromiso conjunto con el sistema de comercio internacional”, pero también la unión de dos bloques que “comparten los mismos valores” y la misma visión multilateral del sistema internacional. Todo ello, frente a los desplantes y la retórica proteccionista de Donald Trump.

Los desplantes de Trump

El primer viaje a Europa del presidente norteamericano dejó muy mal sabor de boca a este lado del Atlántico. Trump mostró su falta de sintonía con los líderes europeos y, además, decidió no dejar claro su compromiso con la alianza atlántica durante la cumbre de la OTAN, asestando un duro golpe a décadas de entendimiento entre ambas orillas del océano.

Donald Trump. (EFE)
Donald Trump. (EFE)

En su segunda visita, tampoco ha dudado en volver a meter el dedo en la llaga. Antes de viajar al G20, se ha desplazado a Polonia, en lo que se interpreta como un nuevo revés a Bruselas y a capitales como Berlín y París. Y es que Varsovia, así como Budapest, se encuentran enfrentados con sus socios por sacar adelante políticas que la Comisión Europea ha advertido que son contrarias al Estado de derecho y, por tanto, a los valores de la UE.

El espaldarazo de Trump al Gobierno de Polonia –donde sí ha hecho explícito su apoyo a la OTAN y ha alabado a Varsovia como un alumno aventajado por su inversión en Defensa– se lee como un intento por azuzar las diferencias entre los Veintiocho. Y todo esto, en plenas negociaciones del Brexit y con un proceso de reunificación puesto en marcha por Berlín y París.

La UE, en busca de otros amores

En paralelo, la Unión Europea se muestra determinada a seguir adelante en su apuesta por una globalización cimentada sobre un comercio “libre y justo”, en palabras de los líderes comunitarios. Y es que, después de que Trump dejara en estado de muerte clínica las negociaciones para cerrar un acuerdo comercial con los europeos (TTIP), ha volcado sus esfuerzos en sacar adelante nuevos pactos en otras regiones.

La semana pasada también llevó a cabo una nueva ronda de conversaciones con los países del Mercosur. Y la Eurocámara dio luz verde al nuevo acuerdo con Cuba, poniendo fin a la “posición común” impulsada hace 20 años por el expresidente del Gobierno español José María Aznar, con lo que dejará de ser el único país de Latinoamérica con el que no tenía ningún pacto.

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