El bono a 10 años subirá hasta el 2,8% en 2020

El alza de los tipos de interés se cuela de nuevo en los Presupuestos

El Gobierno cuenta ya con que los tipos de interés de la deuda remontarán en 2018. Aunque la política monetaria seguirá siendo acomodaticia, se observa un cambio de tendencia

Foto: El ministro de Economía, Luis de Guindos. (EFE)
El ministro de Economía, Luis de Guindos. (EFE)

El fin de la política monetaria ultraexpansiva comienza a colarse en la documentación presupuestaria. El Ministerio de Economía, en concreto, prevé que la rentabilidad de la deuda pública a 10 años aumente hasta el 2,1% el año próximo (1,7% en 2017). Y lo mismo sucederá en 2019 y 2020. Según sus estimaciones, el bono a largo plazo se situará en el 2,5% y en el 2,8%, respectivamente, todavía lejos de la media histórica, pero, en todo caso, supondrá un encarecimiento de los costes de financiación del Tesoro. Cada punto de interés supone un coste adicional de 320 millones de euros para el sector público.

La progresiva normalización de la política monetaria también afectará al euríbor a tres meses, que seguirá en negativo en 2018 (-0,2%), pero ya al año siguiente volverá a un rango neutro (0,0%), y positivo en 2019 (0,1%). Es decir, el Ministerio de Economía prevé una normalización muy suave y compatible con una política monetaria poco exigente para favorecer el crecimiento.

Este escenario gradual coincide, en líneas generales, con el consenso del mercado. Y ayer Pimco, la mayor gestora de renta fija del mundo, estimó que el BCE dará señales en septiembre, mientras que en octubre anunciará cambios en el QE, reduciendo a partir de enero de 2018 la compra de activos. Según sus estimaciones, el programa culminará en diciembre de 2018, mientras que a lo largo del primer semestre de 2019 aumentará la tasa de la facilidad de depósito. Es decir, el tipo de interés que pone el BCE por los excedentes de tesorería a un día que se colocan en el banco central, y que en la actualidad tienen una penalización del 0,4%. Según Pimco, el BCE comenzará a drenar en 2020 los bonos adquiridos en la época de la política monetaria ultraexpansiva.

Los supuestos macroeconómicos que acompañan a las previsiones, de hecho, no prevén cambios bruscos en los próximos 2-3 años. Hasta el punto de que el Gobierno ha elaborado sus estimaciones con un precio medio del barril de crudo que se situará en torno a los 53 dólares el barril, con un tipo de cambio dólar/euro equivalente a 1,1 unidades.

Por lo tanto, plantea un escenario de cierta debilidad del euro respecto de la situación actual. La divisa europea se mueve actualmente, sin embargo, en torno a 1,13-1,14 dólares, influida por dos factores: la consolidación de la recuperación en Europa (todavía en niveles moderados) y el hecho de que, pese a lo estimado inicialmente, el impulso económico que se preveía con la llegada de Trump no acaba de llegar. Algo que explica la creciente debilidad del dólar.

También explica la apreciación del euro la posibilidad de que el BCE pueda ir más rápido de lo esperado en la aplicación de su estrategia de salida de la actual política monetaria, como muchos operadores entendieron tras la cumbre de banqueros centrales en Sintra (Portugal), donde hubo confusión sobre lo que había querido decir Draghi.

Sesgos al alza

Estos supuestos del Gobierno son los que condicionarán el cumplimiento del escenario presupuestario, lo que significa que si cambian de forma relevante, también lo hará el incremento del PIB (para bien o para mal). Se trata, según el ministro De Guindos, de una previsión “prudente”, pero sesgada al alza por el hecho de que los supuestos con que se han elaborado las previsiones son sensiblemente favorables. Máxime cuando el propio Gobierno asume una ligera aceleración de la economía mundial (hasta el 3,8% en 2020), lo que en teoría debería hacer crecer la demanda de materias primas.

La política monetaria expansiva permitirá, en cualquier caso, que la economía española se beneficie de unos tipos de interés reales (sin inflación) extremadamente beneficiosos. De hecho, seguirán negativos pese a que en 2020, al final del periodo (si se cumplen las previsiones), España habrá encadenado un sexenio consecutivo con un crecimiento medio anual próximo al 3%.

El PIB nominal (con inflación), en concreto, crecerá por encima del 4% en el próximo cuatrienio, lo que significa unos tipos de interés reales extremadamente 'acomodaticios', como le gusta decir a Mario Draghi, el presidente del BCE.

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