El paro caerá al 16,5%

El Banco de España elogia las "bases sólidas" del crecimiento y eleva su previsión al 3,1%

La entidad considera que las ganancias de competitividad y el desapalancamiento privado están permitiendo prolongar el ritmo de recuperación de la economía española

Foto: El gobernador del Banco de España, Luis María Linde, en el Senado (Efe)
El gobernador del Banco de España, Luis María Linde, en el Senado (Efe)

El fuerte dinamismo que esta mostrando la economía española en el inicio del año está sorprendiendo a todos los economistas. El propio ministro de Economía, Luis de Guindos, anunció el lunes que los datos del mercado laboral entre abril y junio serán "históricos", lo que contrasta con las previsiones que apuntaban a una desaceleración paulatina de la actividad a lo largo del año. El Banco de España ha actualizado su previsión de crecimiento del PIB para este ejercicio elevándola en tres décimas desde su anterior estimación hasta el 3,1%, ya muy cerca del crecimiento de los dos ejercicios anteriores que fue del 3,2% (en términos reales).

Las previsiones que apuntaban al debilitamiento de algunos factores coyunturales que empujaban la economía española han acertado, pero aún así no han afectado al crecimiento, lo que "confirma la solidez de las bases sobre las que se asienta la actual fase expansiva", remarca el Banco de España. La entidad aplaude los "avances registrados en la corrección de los desequilibrios macrofinancieros de la economía". En concreto señala la mejora de la competitividad y la reducción del endeudamiento privado como las bases que crean "un contexto propicio para la prolongación de la actual fase de crecimiento de la actividad y el empleo". En definitiva, un crecimiento estable que, por el momento, no está generando desequilibrios en la economía.

El crecimiento del primer semestre confirma la solidez de las bases sobre las que se asienta la actual fase expansiva

El Banco de España sigue insistiendo en la idea de que el crecimiento se irá moderando, pero no será este año. La subida de los tipos de interés en el mercado, una vez que el Banco Central Europeo empiece a normalizar su política monetaria, y el cambio de la política fiscal, que en los dos últimos años fue claramente positiva y ahora es neutral, acabará provocando una paulatina desaceleración de la actividad. La entidad estima que el PIB avanzará un 2,5% en 2018, tres décimas por encima de lo que preveía hace tres meses, y un 2,2% para 2019.

En este contexto de recuperación sostenida de la economía española, la creación de empleo se acelera y la tasa de paro se ajusta más rápidamente. En concreto, el Banco de España prevé que el porcentaje de desempleados se haya reducido hasta el 16,5% al final de este año, lo que significaría que en el conjunto del ejercicio se habrá reducido en 2,1 puntos porcentuales. El cambio sustancial viene a partir de 2018; para ese año el BdE ha rebajado en siete décimas su previsión de paro, hasta el 14,7%, y se situará ya por debajo del desempleo estructural de la economía española. Finalmente, para 2019 el paro caerá hasta el 13,2% si se cumplen sus previsiones.

Un crecimiento basado en la inversión y las exportaciones

La mejor noticia para el crecimiento es que se sostiene sobre la inversión empresarial, lo que demuestra el optimismo del tejido productivo y sirve para elevar el crecimiento potencial de la economía. El Banco de España reconoce una moderación en la inversión a finales de 2016 e inicios de 2017 debido a los cambios en el Impuesto de Sociedades, pero una vez se han pasado sus efectos, las empresas han vuelto a apostar por la actividad. En los últimos tres meses la entidad ha elevado en seis décimas su previsión de crecimiento de la Formación Bruta de Capital Fijo (inversión empresarial) para el conjunto del año, hasta dejarla en el 3,6%.

El segundo factor diferencial que está permitiendo mantener el ritmo del PIB son las exportaciones. Un indicador que refleja los resultados de las ganancias de competitividad de la economía española durante los últimos años. El Banco de España ha elevado en ocho décimas su previsión de crecimiento de las exportaciones de bienes y servicios, hasta el punto de que avanzarán un 6,9% este ejercicio, dos puntos y medio más que en el año anterior. La aceleración de las exportaciones permitirá que la demanda exterior aporte seis décimas al PIB, frente a las cinco de 2016.

También la construcción se ha 'enganchado' a la recuperación este ejercicio, lo que es una novedad respecto a los años anteriores

También la construcción se ha 'enganchado' a la recuperación este ejercicio, lo que es una novedad respecto a los años anteriores. La mejora del acceso al crédito y el aumento de la renta salarial por el crecimiento del empleo están elevando la compraventa de inmuebles y también la construcción. La inversión en este sector crecerá este año un 4% según el BdE, lo que significa multiplicar por cuatro el ritmo de crecimiento del ejercicio anterior. Y para 2018 espera que se acelere hasta alcanzar el 4,9%.

El sector público seguirá ajustando el déficit gracias a la buena recaudación generada por el crecimiento real de la economía y el avance de los precios. Sin embargo, la entidad mantiene dudas con la capacidad del Gobierno de cumplir los objetivos de déficit fijados para los dos próximos años. En concreto, para este año espera una corrección del desfase presupuestario hasta el 3,2% del PIB (desde el 4,5% de 2016), lo que supone que se quedará una décima por encima del límite pactado con Bruselas. La situación es más grave para 2018, ya que estima que el déficit se quedará en el 2,6%, por encima del 2,2% fijado. Esto significa que el Gobierno podría verse obligado a introducir ajustes en el Presupuesto del próximo ejercicio que empezará a negociar con los grupos políticos en unas semanas.

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