LAS GRANDES ECONOMÍAS, SALVO ESPAÑA, CRECERÁN MENOS DEL 2%

¿Trampa de liquidez? La economía europea languidece, pese a los estímulos del BCE

La economía europea sigue gripada. El PIB crece menos del 2%, pese a los intensos estímulos monetarios puestos en marcha por el BCE. Los riesgos políticos cotizan al alza

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Los datos no dejan lugar a dudas. La economía europea languidece. O lo que es lo mismo, continúa creciendo muy débilmente pese a los intensos estímulos monetarios. Y lo hace, esto es lo relevante, muy por debajo de su potencial. En el cuarto trimestre de 2016, la zona euro avanzó apenas un 0,4% en tasa intertrimestral (1,7% anual). O un 0,5% en el caso del conjunto de la Unión Europea (1,9% anual).

No se trata de un 'accidente' en el camino de la recuperación. El 'Interim Economic Outlook' , elaborado por la OCDE, estimó ayer un avance del PIB del 1,6% tanto para este año como el siguiente para la eurozona. Y lo que no es menos significativo, las economías que deberían tirar de Europa continúan con el freno echado.

Ninguna de las grandes economías, salvo España, alcanzará una tasa de crecimiento del 2% en un contexto de relajación de la política monetaria desconocida desde la creación del BCE. Alemania, de hecho, crecerá un 1,8% este año y un 1,7% el próximo, lo que refleja una “recuperación modesta”, como la denomina la OCDE. Derivada, entre otras razones, por el ciclo electoral europeo (Alemania, Francia, Holanda…), que introduce riesgos con un sesgo claramente a la baja.

Una frase resume la coyuntura. “No vemos sólidos cimientos en el crecimiento actual”, sostuvo Catherine Mann, economista jefa del organismo. Entre otras cosas, como asegura el análisis provisional de perspectivas, por la creciente “desconexión” entre la economía real y la financiera. De hecho, la política monetaria ultraexpansiva no está logrando sus objetivos, que no eran otros que estimular el crecimiento.

La OCDE lo achaca, en parte, a las escasas reformas estructurales llevadas a cabo por los gobiernos, en particular en los mercados laborales. Pero al mismo tiempo, sugiere que los bajos tipos de interés pueden estar influyendo de forma determinante en la inversión privada, que no encuentra rentabilidad suficiente.

Es decir, una especie de 'trampa de liquidez' que se produce cuando no existen suficientes incentivos para la inversión, ya que para las empresas, como han acreditado algunos estudios, es más rentable desendeudarse o, incluso, repartir beneficios entre sus accionistas, antes que abordar un nuevo ciclo inversor.

Una mala asignación de recursos

El último informe de Pimco, la principal gestora de renta fija del mundo, incide en esta línea. Según Jennifer Spivey, vicepresidenta para Europa, Oriente Medio y África, la eficacia de la política monetaria “está disminuyendo”, mientras que los riesgos para la estabilidad financiera derivados de una mala asignación de recursos “aumentan a medida que la política monetaria continúa en su actual formulación”.

Según sus estimaciones, el BCE disminuirá la compra de bonos a cargo del QE (la expansión cuantitativa, por sus siglas en inglés) a 40.000 millones de euros al mes durante el primer trimestre de 2018, y a 20.000 millones de euros al mes en el segundo trimestre (ahora compra 60.000 millones). En junio del año que viene, en su opinión, se podrá fin al programa de compra de activos.

Aunque por el momento no subirán tipos, el BCE se conformará en el transcurso de este año con enviar una señal a los mercados sobre la orientación de su política fiscal, probablemente en la reunión de junio.

Quiere decir esto que la normalización de la política monetaria —apuntalada por la depreciación del euro, la leve mejora del comercio mundial y las políticas fiscales menos contractivas— no se producirá al menos hasta mediados del año que viene. En todo caso, la subida sería mínima, habida cuenta de la posición cíclica de la economía europea, muy alejada de la de EEUU, donde se espera que la Reserva Federal haga tres movimientos al alza durante este año. BBVA Research estima, por su parte, que la primera subida de tipos por parte del BCE será en diciembre de 2018. Es decir, dentro de casi dos años.

Hay que tener en cuenta que las presiones inflacionistas actuales tienen más que ver con el 'efecto escalón' derivado del aumento de los precios del petróleo, que con un incremento robusto de la demanda interna. Fundamentalmente, por el pobre comportamiento de la inversión en el conjunto de la eurozona, en un contexto de bajo crecimiento de la productividad. En palabras de la OCDE, “hay señales alentadoras de que la inversión de las empresas se puede estar fortaleciendo, pero la alta morosidad y un mercado laboral todavía débil en algunos países de la zona euro frenan las perspectivas”.

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