La inflación y el BCE provocan un agujero de 8.300 millones a los ahorradores
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LA REMUNERACIÓN DE LOS DEPÓSITOS SE HUNDE

La inflación y el BCE provocan un agujero de 8.300 millones a los ahorradores

La combinación de la política monetaria ultralaxa del BCE y el repunte del IPC provoca grandes pérdidas a los ahorros. El poder de compra de los depósitos se ha hundido

Foto: Caricatura del presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, en el carnaval de Colonia. (Reuters)
Caricatura del presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, en el carnaval de Colonia. (Reuters)

El cóctel es explosivo. Desde luego, para los ahorradores. El repunte de la inflación y la nula remuneración de los depósitos están haciendo un enorme agujero a las familias y las empresas. El poder de compra de los depósitos se reducirá este año en unos 8.300 millones.

O expresado de otra forma, la combinación de una política monetaria ultraexpansiva por parte del Banco Central Europeo —que presta el dinero al 0%— y el hecho de que los precios hayan crecido hasta el 3% anual (en el caso de España) está socavando el ahorro de los millones de españoles que disponen de depósitos o de cuentas a la vista sin apenas retribución. Es decir, sin recibir una contraprestación del banco a cambio de su dinero.

Entre 2014 y 2016, la inflación negativa ha permitido compensar el efecto de la política monetaria, pero en 2017 sucederá justo lo contrario. El consenso de los expertos sitúa el IPC en media anual en torno al 2,4%. Por el contrario, el tipo medio ponderado al que remuneran los bancos a los depósitos a plazo de los hogares se situó en enero en el 0,27%. Oscila, en concreto, entre el 0,20% en plazos hasta dos años y el 0,73% en vencimientos superiores. Por lo tanto, muy lejos de lo que subirán los precios.

En el caso de las empresas, el tipo medio ponderado de retribución del pasivo se sitúa algo más elevado, el 0,66%, y se mueve entre el 0,51% (plazos inferiores a dos años) y el 1,41% con vencimientos superiores. En el caso de los depósitos a la vista, la remuneración se sitúa en el 0,05% para los hogares y en el 0,16% para las empresas.

Esto significa que si la retribución de los depósitos a plazo no se revisa al alza y la inflación cierra con un incremento próximo al 2,4%, como vaticinan los institutos de coyuntura, la pérdida de poder de compra del ahorro se situará en torno a los 8.300 millones de euros en apenas un ejercicio. Si se incluyen los depósitos a la vista, cuya retribución es prácticamente nula, la pérdida de poder adquisitivo es sensiblemente mayor.

En concreto, y teniendo en cuenta que el saldo vivo del conjunto de depósitos de hogares y empresas se sitúa en 981.043 millones de euros (datos de enero), el deterioro de la capacidad de compra del ahorro se situará en algo más de 19.600 millones.

Financiación adicional

Este fenómeno, sin embargo, no es culpa exclusiva del BCE o de la inflación. La banca está aprovechando el actual escenario de tipos de interés para obtener una vía adicional de financiación. Lo revelan las últimas cifras del Banco de España. Según el banco central, durante los tres primeros trimestres de 2016 (no hay datos cerrados del ejercicio), el margen de intermediación de la banca —la diferencia entre lo que cobra por prestar dinero y lo que paga por recibirlo— se situó en 18.187 millones de euros. Sin embargo, los costes financieros ascendieron a 9.224 millones.

Lo relevante es que respecto del mismo periodo del año anterior, el descenso del margen de intermediación —lo que castiga a la banca— ha sido equivalente a 1.856 millones, mientras que los costes financieros han caído en un año en 4.173 millones. Eso significa unos ingresos adicionales de 2.317 millones de euros, en buena medida obtenidos a través de la baja remuneración del ahorro. Por lo tanto, alrededor de la cuarta parte del beneficio contable de la banca procede de aprovechar los bajos tipos de interés para financiarse más barato. Reduciendo, para ello, la remuneración del ahorro.

Los depósitos, como se sabe, constituyen, con bastante diferencia, la principal fuente de financiación de la banca. Incluso por encima de la liquidez que ofrece el Banco Central Europeo.

La pérdida de poder adquisitivo del ahorro no es, desde luego, un fenómeno español. Sucede, como es lógico, en el conjunto de la eurozona, y en algunos países, los más ahorradores, sigue provocando vivas polémicas. En Alemania, entidades de prestigio como el instituto IFO han criticado con dureza la política monetaria del BCE porque “empobrece” a los ahorradores germanos.

“Es momento de que el BCE deje atrás su política monetaria ultralaxa”, dijo hace unos días el ministro bávaro de Finanzas, Markus Soeder, al periódico 'Frankfurter Allgemeine Zeitung' (FAZ), informa Reuters.

Alemania, cinco billones de ahorro

El ahorro de los alemanes ronda los cinco billones de euros (casi cinco veces el PIB de España), y con tipos de interés a cero, como los que mantienen los banqueros de Fráncfort, con una inflación del 2%, los ahorradores alemanes pierden alrededor de 100.000 millones de euros al año.

La casi nula retribución de los depósitos (que también tiene implicaciones políticas y electorales) se produce, precisamente, en un contexto de mayor propensión al ahorro en algunas economías avanzadas por razones estructurales. Un reciente estudio del Banco de España recuerda que entre los factores que pueden estar detrás de este fenómeno destacan los relativos a los cambios demográficos experimentados en muchas economías, tales como el aumento de la esperanza de vida y la caída en la natalidad.

Está demostrado que el envejecimiento paulatino de la población induce a una mayor acumulación de ahorro durante la vida laboral, para poder financiar la jubilación, lo cual produce un aumento de la demanda de ahorro de los trabajadores de mayor edad, asegura el banco central.

Por el contrario, en países como España, altamente endeudados, la política del BCE es especialmente beneficiosa, toda vez que favorece a quienes deben dinero a los bancos, que pueden financiarse más barato. Máxime cuando la tasa de ahorro de España se ha deteriorado en los últimos años para financiar al consumo. En rentas bajas, la propensión no es al ahorro, como es natural, sino al consumo, por lo que los tipos reducidos favorecen en mayor medida la actividad económica. Algo que explica, en parte, el mayor crecimiento de España frente a la eurozona.

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