La mayoría de bancos están inmersos en planes de ajuste

El sector financiero fue el que más empleo destruyó en 2016... y la purga seguirá en 2017

Los datos de afiliación a la Seguridad Social muestran la realidad de un sector en plena transformación que es el que más empleo reduce de todas las actividades sectoriales en España

Foto: Un hombre pasa delante de una oficina de La Caixa en Madrid. (EFE)
Un hombre pasa delante de una oficina de La Caixa en Madrid. (EFE)

Los datos de afiliación a la Seguridad Social ponen de relieve la realidad de recortes que vive el sector financiero en España. Los datos publicados por el Ministerio de Empleo registran una variación anual negativa del 0,82%, lo que para un sector tan amplio supone un descenso de 2.679 cotizantes.

Este descenso, focalizado en los bancos, contrasta con el dato global de afiliación en España, que ha aumentado en 512.733 cotizantes, un 3,64% al alza. Tras los 2.679 empleos menos que registra el sector financiero, están los empleados de hogar y personal doméstico, que experimentan un descenso de 2.264 afiliados a la Seguridad Social. De forma residual, cae el número de cotizantes en Industrias extractivas o en suministro de energía. El resto de actividades económicas cierra 2016 mejor de lo que se empezó. Destaca Hostelería, con 77.737 nuevos cotizantes, y Comercio y reparación de vehículos, donde se ganaron 80.189 empleos.

El descenso del empleo en la banca muestra la realidad laboral menguante que vive el sector. Prácticamente todos los bancos han sido protagonistas en algún momento del año por sus planes para reducir plantilla y cerrar oficinas. Las entidades bancarias cada vez encuentran menos márgenes de beneficio en su actividad principal de concesión de crédito, por lo que para mantener sus números necesitan realizar ajustes en su hoja de gastos.

El Banco Central Europeo ha llevado los tipos de interés al mínimo histórico, en terreno negativo, lo que reduce el negocio del sector financiero a la mínima expresión. Además, las entidades cada vez se ven más presionadas por la competencia de actores ajenos, sobre todo firmas tecnológicas. Otro factor difícil de digerir es la creciente regulación a que se ven sometidos. Las normas impuestas por las autoridades, que buscan que la solvencia sea cada vez mayor para evitar posibles crisis, obliga a un mayor número de provisiones y capital que también estrecha su beneficio. Por si todo esto fuera poco, ahora los bancos se están enfrentando en España a un aluvión de reclamaciones de todo tipo después de que los tribunales hayan dictaminado que estaban cobrando más de lo que deberían. La última tiene que ver con el abuso en las cláusulas suelo, pero se podrían incluir las preferentes, la OPV de Bankia y un largo etcétera de irregularidades en la comercialización de productos a los clientes.

En 2016, todas las grandes entidades cotizadas (Banco Santander, BBVA, CaixaBank, Bankia, Banco Sabadell, Bankinter y Banco Popular) han aplicado ERE y reducciones de plantilla combinados con cierre de oficinas. La evolución del sector muestra una tendencia de años. El número de empleos de la banca se ha reducido un 27% desde que empezó la crisis en 2008 (73.000 empleos menos), según estimaciones de Ahorro Corporación, aunque muchos de ellos siguen cotizando como prejubilados. Y la cosa no termina aquí: los cálculos que hacía en octubre de 2016 Ahorro Corporación dicen que en 2018 habrá 21.000 empleados menos y se cerrarán otras 3.400 oficinas.

Esta tendencia se inserta dentro de un mundo donde la tecnología y la automatización están destruyendo empleo a marchas forzadas. Los bancos buscan ser cada vez más digitales y operar en la red, lo que les permite prescindir de mucho personal que tienen en las oficinas a pie de calle.

Además, la coyuntura actual del sector invita a pensar que el empleo seguirá destruyéndose. Desde diferentes ámbitos (expertos y autoridades) se lanza el mensaje de que la supervivencia del sector pasa por tener bancos más grandes, por lo que se busca que haya fusiones. En el horizonte está pendiente el futuro de BMN. Este banco controlado por el FROB puede ser fusionado con Bankia, el otro banco público, o bien subastado a otra entidad que esté interesada en él. También está en el aire para el próximo año el Banco Popular. La fuerte caída en bolsa y los cambios en la directiva invitan a pensar que algún homólogo de mayor tamaño podría quedarse con este banco. Las posibles sinergias que se produzcan en las fusiones y adquisiciones harán de nuevo que sobren empleados, lo que contribuirá a aligerar aún más las plantillas. Por otro lado, todavía están por realizarse y concluirse muchos de los planes de ajuste anunciados en 2016.

En último lugar, también está cambiando la relación laboral con los bancos en determinados casos. En pueblos y aldeas de escasa población, algunos bancos están optando por funcionar con autónomos que llevan sus siglas a modo de franquicia, como ya explicó El Confidencial. Los datos de la Seguridad Social así lo demuestran. La reducción de cotizantes que tiene el sector de actividades financieras y de seguros contrasta con el repunte en este mismo ramo en la categoría de autónomos, donde hay 623 cotizantes más, un 1,08% superior al año anterior.

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