EL QE ESTARÁ VIGENTE HASTA SEPTIEMBRE DE 2017

El riesgo político obliga al BCE a prolongar la barra libre de liquidez

Elecciones en Italia, Alemania, Francia y Holanda. En este contexto, el BCE optará por extender la barra libre de liquidez, al menos, hasta septiembre

Foto: El presidente del BCE, Mario Draghi. (Reuters)
El presidente del BCE, Mario Draghi. (Reuters)

El tamaño del balance del BCE seguirá creciendo. O lo que es lo mismo, el no de Italia a las reformas constitucionales planteadas por Renzi y el riesgo político europeo obligarán a los banqueros de Fráncfort a prolongar la barra libre de liquidez más allá de marzo. Esto significa que cualquier decisión sobre el 'tapering', la retirada gradual de los estímulos, se aplaza, por lo tanto, hasta muy cerca de 2018, según la mayoría de los analistas.

En marzo de 2017, en teoría, caduca el último programa de expansión monetaria. Algunos analistas dan por hecho que Mario Draghi anunciará que el QE ('quantitative easing') se alargará, al menos, hasta septiembre, como sostienen los expertos de BBVA Research. Entre otras cosas, porque la inflación estructural continúa muy por debajo del objetivo del BCE. La subyacente, que excluye a los alimentos no elaborados y la energía, se sitúa en el 0,8%, lejos del 2% que se considera compatible con la estabilidad de precios.

No hay que olvidar que el consejo del BCE se reúne este jueves, y, según los analistas de Arcano, “lo lógico” es que se anuncie la extensión de la expansión monetaria “sin 'tapering”, si bien el riesgo de que la retirada se anuncie más adelante, durante el primer semestre de 2017, “es evidente”. No hay que olvidar que, en paralelo, el BCE debe resolver un problema cada vez más relevante: la escasez de bonos alemanes libres de riesgo, para lo cual se requieren algunos ajustes técnicos en el programa de compra de deuda del Banco Central Europeo.

La política fiscal, igualmente, tendrá una orientación más expansiva en un contexto político de alto riesgo en 2017: elecciones en Alemania, Francia, Italia y Holanda, además del primer año de mandato de Donald Trump en EEUU. Sin contar el comienzo de las negociaciones entre Reino Unido y la Unión Europea sobre el Brexit (a partir de marzo).

La política fiscal más expansiva es especialmente relevante, como sostiene Víctor Echevarría, de Analistas Financieros Internacionales (AFI), porque en un contexto de tipos bajos, los aumentos del gasto público “pueden tener un impacto elevado sobre el crecimiento” a través de “multiplicadores más altos”. En particular, mediante la inversión pública. Y, de hecho, se considera que el crecimiento mundial se acelerará en 2017 y 2018 de la mano de unas políticas de gasto público más generosas.

Posición cíclica de EEUU

Los mercados, en todo caso, descuentan que la subida del precio del dinero será muy gradual, incluso en EEUU, donde el incremento será más pronunciado en los plazos más cortos, mientras que la rentabilidad del bono a 10 años, según AFI, pasará del 2,4% al 2,7%. Por lo tanto, una subida suave incapaz de neutralizar los efectos de la política fiscal más expansiva que ha prometido Trump, pese a que la posición cíclica de EEUU es más avanzada que la europea.

La Reserva Federal, como se sabe, se reunirá unos días después de que lo haga el consejo del BCE, el 13 y 14, y entonces es muy probable que se apruebe una débil subida de los tipos de interés que no comprometa el crecimiento. Sería la segunda subida en un año después de una década con tipos de interés cero.

También en Europa, los tipos de interés de mercado —los oficiales seguirán sin cambios— continuarán siendo 'acomodaticios', según la jerga del BCE. El euríbor (ahora en negativo) no volverá a terrenos positivos hasta septiembre de 2017, mientras que el bono a 10 años apenas escalará hasta el 2% en septiembre de 2018, lo que garantiza reducidos costes de financiación al Tesoro, según las previsiones de AFI.

El aumento del riesgo político, en todo caso, sí que tendrá efectos significativos sobre la volatilidad de los mercados, como asegura María Paola Toschi, estratega de mercado global de 'Market Insight' (JP Morgan), pero sin afectar de forma significativa a los tipos de interés.

Entre otras cosas, según Bankinter, porque la inflación en EEUU está en el 1,6% anual, y, aunque con tendencia a rebotar algo más, entre 2011 y 2014 estuvo incluso por encima del 2% y, a pesar de ello, la Reserva Federal mantuvo los tipos en cero. Algo que explica que cerca del 40% del mercado mundial de bonos de deuda pública continúe negociándose con un rendimiento negativo, según el banco suizo UBS. 

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