amplía las competencias del ministro de economía

Rajoy mantiene el pulso entre Montoro y Guindos sin una vicepresidencia económica

El presidente ha convencido a ambos para que sigan al mando de sus respectivas carteras como quien no quiere la cosa. Toda una conquista que se antojaba harto problemática

Foto: Luis de Guindos y Cristóbal Montoro. (EFE)
Luis de Guindos y Cristóbal Montoro. (EFE)

Lo que bien funciona, mejor no ‘meneallo’. Con esta máxima por bandera, Mariano Rajoy ha conseguido su gran objetivo de asegurar a ultranza la continuidad del equipo económico del Gobierno, una de las bazas en las que el presidente sustenta sin mayores prejuicios el orgullo de la gestión realizada durante su primer mandato y que constituye la principal credencial de cara a su nueva etapa en Moncloa. Tras superar la recesión, la prioridad ahora es sacar definitivamente a España de la crisis, recuperando los niveles de renta y propiciando la creación de dos millones nuevos de puestos de trabajo durante los próximos cuatro años.

Rajoy considera que el equilibrio inestable al que han estado sometidos sus dos primeros espadas, Luis de Guindos y Cristóbal Montoro, no ha supuesto mayor menoscabo de los objetivos que estaban previamente establecidos en el programa del Partido Popular. Otra cosa diferente es el desgaste que cada cual haya tenido que asumir en su relación profesional y las distancias respectivas que uno y otro han intentado marcar, en su afán por salvaguardar la apariencia de una falsa jerarquía. El fin de Rajoy ha justificado los medios empleados por los ministros equidistantes de Economía y de Hacienda y, a fin de cuentas, eso es lo único que le importa el recién investido jefe del Ejecutivo.

El presidente ha convencido a ambos para que sigan al mando de sus respectivas carteras como quien no quiere la cosa. Toda una conquista que se antojaba harto problemática, porque los dos ministros rasos pujaban por el hipotético salto a la fama de una vicepresidencia económica que Rajoy se ha resistido a crear en todo momento. La pretensión de Guindos venía impulsada con los ecos procedentes de Bruselas, mientras que la de Montoro se suscitaba de manera callada pero resonaba con igual o superior fuerza a oídos de un jefe que no suele defraudar la lealtad de sus máximos colaboradores.

Rajoy no tuvo reparos hace cinco años en asumir de manera personal el liderazgo de la agenda económica, para lo cual se esmeró en trazar desde el principio una clara frontera funcional entre los dos gallitos de la política económica, cuya vigilancia fue encargada a Álvaro Nadal. El antiguo jefe de la Oficina Económica de Presidencia (OEP) ha recibido ahora su justo premio y reconocimiento a su sorda labor, emergiendo al más alto nivel del Gobierno en calidad de nuevo ministro de Energía, Turismo y Agenda Digital.

Nadal ha ejercido un papel mediador como secretario fiel de la Comisión Delegada para Asuntos Económicos que se reúne todos los jueves con carácter colegiado. Aparte de actuar como asesor directo de Rajoy y ‘sherpa’ encargado de preparar minuciosamente la agenda del presidente ante las distintas instituciones comunitarias y supranacionales, el zar económico de Moncloa ha demostrado una exquisita prudencia en su labor de arbitraje, evitando que cualquier conflicto interno y personal pudiera trascender más allá de los fogones de palacio, donde se han cocinado las principales recetas económicas del Gobierno. 

Los dos grandes ‘chefs’ tendrán que seguir sentándose cada viernes a la misma mesa del Consejo de Ministros con responsabilidades más o menos similares a las que han venido desempeñando hasta la fecha. Guindos dispondrá, además de Economía y Competitividad, de las competencias en Industria, lo que le puede servir para cantar victoria. Montoro, por su parte, seguirá desde Hacienda en la tarea fiscal de ajustar las cuentas públicas, así como en el control de la financiación autonómica. En la vicepresidenta Sáenz de Santamaría recae una parte del trato con las Administraciones Territoriales, en concreto la coordinación de competencias.

Un equipo más cohesionado

También Fátima Báñez continúa al frente de Empleo y Seguridad Social, aunque no se convierte en la superministra que muchos vaticinaban. En todo caso, no es ocioso recordar que la Báñez, junto a Montoro y Nadal, conformó el núcleo duro de apoyo parlamentario a Soraya Sáenz de Santamaría en los años de Gobierno socialista que sirvieron para movilizar a la base electoral del PP con vistas al vuelco del mapa político en 2011. Con Guindos, a fin de cuentas un 'outsider', serán las piezas básicas de un Gabinete mucho más cohesionado en materia económica y dotado de una acreditada experiencia para trabajar también entre las bambalinas del Congreso de los Diputados. 

Finalmente, y para cerrar el círculo económico, toda una sorpresa. Fomento, el ministerio inversor por excelencia, tendrá al frente a Íñigo de la Serna, alcalde de Santander y expresidente de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP). Con frentes abiertos no pequeños, como el desenlace del contrato del AVE a La Meca, está por ver si apuesta por una gestión continuista que no ponga en cuestión el desempeño de Ana Pastor al frente del departamento. Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, su nombramiento puede también interpretarse dentro del afán popular por recuperar Cantabria a medio plazo. Quién sabe si un viaje de ida y vuelta.  

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