Los cargos fueron sobrevalorados en 5,8 millones, según la Sindicatura

El 'banco' de la Generalitat cobró comisiones indebidas en 2011 que superaron el beneficio

El ICF cobró comisiones indebidas en 2011, por valor de 5,8 millones, según ha revelado la Sindicatura de Cuentas. Y lo hizo a una empresa pública catalana cuyo capital controlaba

Foto: El 'exconseller' de Economía Andreu Mas-Colell. (Reuters)
El 'exconseller' de Economía Andreu Mas-Colell. (Reuters)

El Institut Català de Finances (ICF), la entidad crediticia que la Generalitat quiere convertir en su banco público, cobró comisiones indebidas en 2011, por valor de 5,8 millones, según ha revelado la Sindicatura de Cuentas. Esta cifra supera con creces los 4,3 millones que ganó el ICF en ese mismo ejercicio. O lo que es lo mismo, sin ese ingreso extra, el instituto crediticio catalán hubiera estado muy lejos de obtener unos resultados económicos tan lustrosos hace cinco años.

El cobro de esta comisiones “sobrevaloradas”, en palabras de la propia Sindicatura, se cargó a una empresa pública de la Generalitat que estaba participada al 100% por el propio ICF. Se trataba de Equipamientos y Edificios de Cataluña (EECAT), un instrumento societario creado para aprovechar la capacidad de apalancamiento del ICF, levantando con ella las escuelas y los hospitales que la Generalitat necesitaba fuera del perímetro de endeudamiento tutelado por la Unión Europea. Este cobro indebido ha aflorado cuando la Sindicatura de Cuentas de Cataluña ha revisado las cuentas de la sociedad EECAT correspondientes a 2011.

La empresa pública ya no existe, puesto que en la actualidad ha sido absorbida por Infraestructures.cat, la antigua Gisa. Pero las irregularidades tuvieron lugar cuando era 'conseller' de Economía Andreu Mas-Colell y Artur Mas ocupaba la presidencia de la Generalitat. El ICF depende de la Conselleria de Economía.

El mecanismo funcionaba de la siguiente manera: el ICF avalaba las permutas financieras de tipo de interés contratadas por su propia filial, EECAT. La comisión anual que el ICF cobró por ese concepto sumaba 7,3 millones de euros. El ICF calculaba esta comisión en función del valor nocional de los instrumentos financieros en vigor a cierre de 2011, que sumaban 246 millones. Pero la Sindicatura considera que el cálculo se tenía que haber hecho no en función del valor nocional sino del pasivo contingente, que equivale a la diferencia entre los flujos de cobro y los pagos actualizados. Se da la circunstancia de que el valor contingente es sensiblemente inferior al nocional. En otras palabras, el ICF optó por una base de cálculo que le favorecía sobremanera, incrementando los costes de EECAT, al fin y al cabo una empresa pública.

Conclusiones

Así, la Sindicatura concluye que “el gasto correspondiente a la comisión anual por el aval prestado por el ICF, de 7,39 millones, se calculó sobre el valor nocional de los instrumentos financieros derivados, en vez de hacerlo sobre el valor del pasivo contingente, por lo que está sobrevalorada en 5,83 millones”.

No es el único terreno en que el ICF jugaba con ventaja respecto a su filial. La Sindicatura también pone de manifiesto que “EECAT no disponía de esta documentación referente al derivado consistente en una permuta de tipos de interés sobre créditos a la Generalitat por las operaciones de arrendamiento financiero, hecho que imposibilitaba verificar la correcta contabilización de esta operación de cobertura”. Precisamente las mismas operaciones que se cobraba a la filial en las comisiones denunciadas.

Discrepancia de criterio

En las alegaciones que incluye cualquier informe de la Sindicatura, EECAT discrepa del criterio contable aplicado por el organismo de tutela contable de la Generalitat y defiende la bondad de su práctica contable.

Pero no es la única discrepancia. El informe cuenta con un voto particular, el del propio presidente de la Sindicatura de Cuentas, Jaume Amat, que precisamente discrepa en la cuantificación de las comisiones cobradas por el ICF y en cómo las censura el actual informe.

Así, Amat no se pronuncia sobre qué método de cálculo hubiera sido el correcto. Pero pone sobre la mesa que en la revisión que se hizo sobre EECAT en 2010 ya existía la misma situación contable y, sin embargo, “no se hizo ninguna observación sobre una posible sobrevaloración”. Y apunta a que la Sindicatura, si quisiera poner en evidencia ese desfase, debería advertir de que de un año a otro ha cambiado de criterio contable, puesto que en el ejercicio anterior había dado por bueno lo que ahora denuncia en este.

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