DEBATE AXESOR SOBRE LAS PERSPECTIVAS DE LA ECONOMÍA

“Asusta tener un 5% de déficit con una economía que crece más del 3%”

La economía española sigue disfrutando de viento de cola. Pero la inercia puede acabarse si no se ponen en marcha nuevas reformas. Esto es lo que opinan los expertos

¿Cuáles son las perspectivas de la economía española? La respuesta la han ofrecido seis expertos reunidos por El Confidencial. Y la conclusión es doble. Todo dependerá, en primer lugar, de cómo se resuelvan las incertidumbres políticas y, en segundo término, del contexto exterior. Al fin y al cabo, casi la mitad del PIB tiene que ver con las exportaciones y las importaciones, y de ahí la importancia de lo que ocurra fuera.

Ahora bien, también dependerá de decisiones de política interior, como en el caso del déficit público. Un asunto nacional, pero sometido al escrutinio de las autoridades europeas. Y lo que sostiene Adolfo Estévez, director de Axesor Rating, es, ni más ni menos, que “el déficit hay que solucionarlo porque se corre el peligro de poner en riesgo el crecimiento”.

Pese a ello, el PIB avanzará este año el 2,6%, y en el entorno del 2% un año después. Por lo tanto, ligeramente por debajo del consenso de los analistas. ¿La causa? El consumo se irá ralentizando, aunque se seguirá creenando empleo. Pero, a partir de 2017, “todo dependerá de las reformas que se hagan”.

El economista de Citi José Luis Martínez Campuzano parte de una premisa. No hay razones para ser “tan complaciente” con la economía española. “La recuperación”, sostiene, “ha sido cíclica y España aún no ha recuperado su nivel de PIB previo a la crisis”. De hecho, como es sabido, tiene todavía una tasa de paro del 21%, “por lo que no se puede hablar de que se haya acabado la crisis”. Máxime cuando el crecimiento potencial de la economía es de apenas el 1%. Tenemos todo por delante, afirma. El desapalancamiento de familias y empresas continúa produciéndose y la deuda es difícilmente sostenible.

La economía española, en su opinión, es ahora abierta y “dependemos del contexto internacional”, donde el crecimiento es muy débil. Y también depende de los bancos centrales. Su opinión es que “con la variable política que tenemos encima de la mesa, no está claro que se vayan a producir reformas”. De ahí, insiste, que no se puede ser “complaciente”, toda vez que el 3% de avance del PIB actual “no se puede extrapolar a medio plazo”.

Para Juan Luis García Alejo, director de análisis de Andbank, todas las palancas puestas a disposición de la economía, petróleo, tipos de interés o debilidad del euro, “están funcionando”. El problema es que el actual parón político” se ha convertido, sin embargo, en un “viento en contra y está ralentizando el crecimiento de la economía”.

Javier Rillo, director de análisis de Ibercaja Gestión, incide en la misma idea contraria a la autocomplacencia. Para Rillo, la economía española tiene “grandes problemas estructurales”, el primero de todos el paro. Y recuerda que cualquier organismo estima que “hasta dentro de una década no vamos a bajar del 14-15%, lo cual es muy grave”.

Una deuda insoportable

El segundo problema, sostiene, es el déficit. Pese a que la economía ha crecido por encima del 3%, “tenemos casi el mismo déficit que el año anterior”. Se han gastado, asegura, 60.000 millones más de lo que se ingresa. Y por ello, entiende, “la credibilidad de este Gobierno en esta materia es muy baja o, incluso, nula”. Sobre todo teniendo en cuenta que el endeudamiento es ya del 100% del PIB. Este nivel no sería posible, sostiene, si no fuera porque el Estado se está financiando en las nuevas emisiones al 0,5%, frente al 3,7% en la vieja cartera. Y si no fuera porque el 30% de la deuda está en manos de organismos públicos. “Vamos por el mismo camino que Japón”, sostiene, donde el 70% de la deuda es del sector público. Su conclusión es que “hay recuperación, pero con problemas estructurales”. La parte positiva es el sector exterior.

Domingo García Coto, director del servicio de estudios de BME, coincide básicamente con la impresión general: la situación macroeconómica es “razonablemente positiva” y hay una buena inercia que “debemos aprovechar”. Es verdad, afirma, que el riesgo de recesión se ha reducido, pero las secuelas de la crisis “nos hacen especialmente frágiles, principalmente en el ámbito financiero”. Su opinión es que el elevado déficit y la deuda son el “gran riesgo” para la economía. Y en línea con los participantes en el debate, insiste en que “haber alcanzado un 5% de déficit con una economía que crece por encima del 3% es algo que asusta”. La dinámica de la deuda (64 puntos de crecimiento desde el comienzo de la crisis) es un riesgo elevado, concluye.

En España, la tasa de desempleo juvenil es el doble que en Europa, y eso es un drama

Campuzano resalta la idea: “Recuerdo que al principio de la crisis se decía que era un asunto procedente de EEUU y no se analizaban las causas propias”. Vivimos, en su opinión, un contexto muy complicado. De hecho, un crecimiento mundial cercano al 2% es casi estancamiento, porque no es posible absorber las nuevas demandas de empleo, ni siquiera el desempleo pasado. En España, la tasa de desempleo juvenil es el doble que en Europa, “y eso es un drama”. En China hay cambios, y eso nos afectará.

Para Javier Díaz-Giménez, profesor del IESE Madrid, el crecimiento “no es levadura” que crece de forma homogénea por todos los lados, sino que “son setas” que crecen por una lado o por otro, y por eso carece de sentido “descontar cuáles son las bases del crecimiento”.

Es evidente, sostiene, que la economía española crece aprovechándose de las circunstancias. En su opinión, “lo relevante no es el paro, sino el empleo”, y lo cierto es que la economía no es capaz de crear suficientes puestos de trabajo. “La sociedad española tiene que alcanzar un consenso para decidir hacia dónde vamos: con más impuestos o con menos gastos. Ese es el principal conflicto”, afirma.

En su opinión, “hemos llegado al final del recorrido de las autonomías". Nadie pensó cuando se crearon, recuerda, que podrían llegar tan lejos. “Pero lo cierto es que Murcia es de locos; la Rioja es de locos; Cantabria es de locos; Aragón es de locos… Y no te quiero contar Extremadura o las dos Castilllas”. Apunta una solución: “Habría que decir, si usted no tiene seis millones de tíos, no tiene autonomía o búsquelos donde quiera”.

Poderes públicos

García Alejo reclama a los nuevos gobernantes que fijen las reglas de juego, toda vez que los poderes públicos son “el garante de la inversión”. Para el director de análisis de Andbank, “tenemos un problema con el crecimiento potencial derivado de la caída de la población y de los escasos avances en productividad”. Pero también con la estructura territorial del Estado. La financiación causa incertidumbres y tensiones. La estabilidad política es una condición necesaria para el crecimiento.

El director de Axesor Rating responde en la misma dirección. “Lo que no puede ser”, asegura, “es que en España, en el mejor de los momentos económicos, el paro nunca haya bajado del 8%. Eso es un escándalo para cualquier país de nuestro entorno, pero en España se hablaba por entonces de pleno empleo”. Su opinión es que el Gobierno debe decir 'basta' al crecimiento del gasto en las autonomías, porque eso pone en peligro la sostenibilidad del crecimiento.

“Lo que no puede ser es que en España, en el mejor de los momentos económicos, el paro nunca haya bajado del 8%"

“Tenemos que exigir un Gobierno eficiente, y eso se mide por la cantidad de reformas estructurales que pueda producir”, insiste. El drama, también en su opinión, son la población y la productividad, que en el pasado se ha logrado gracias a la destrucción de empleo. “Caminamos hacia una sociedad del conocimiento que desgraciadamente se nos está escapando”, concluye.

¿Es la solución pedir más tiempo a Bruselas para reconducir el déficit? El director del servicio de estudios de bolsa y mercados cree que España no cuenta con margen para pedir más flexibilidad. “Lo que hay que hacer es tomar decisiones para equilibrar nuestra estructura de financiación”. Y recuerda que las familias tienen excedente de financiación entre ahorro e inversión, algo que se había descontrolado antes de la crisis. Las empresas, igualmente, tienen también superávit porque durante la crisis se asustaron dado su nivel de endeudamiento.

“El único sector que se está comiendo la financiación es el sector público”, reitera. Y la pregunta que se hace es qué sucedería si el sector público dejara sin financiación al resto de la economía. Las empresas se han desendeudado en 350.000 millones “y ahora deberían pensar en invertir”.

Para Javier Rillo, en España se han producido “dos dramas incuestionables”: el paro y los bajos salarios, por un lado, y, en segundo lugar, las finanzas públicas. Su opinión es que la deuda y el déficit alimentan el crecimiento en el corto plazo, pero a largo plazo lo impiden, porque al final la economía es muy dependiente de lo que pasa en el exterior. “El drama”, insiste, “es que llevemos seis años y ningún Gobierno lo ha querido parar”. ¿Por qué?, se pregunta, “porque tenemos barra libre del BCE, y eso explica que la prima de riesgo esté en los niveles actuales”.

¿Y qué pasa con la Seguridad Social? Según Martínez Campuzano, este es un asunto central que “hay que abordar y da igual quién gobierne”. La bolsa mira el empleo y la deuda, el desempleo, recuerda. El reto, en su opinión, es que en los próximos años vamos a tener un factor político complejo. Pero lo cierto es que el gasto de la Seguridad Social se ha estabilizado en un aumento del 3% “y eso no es asumible”.

“Me suena viejuno”

Garcia Alejo ofrece un dato. El gasto en Seguridad Social en relación a los países de nuestro entorno es del 14-15% del PIB, pero después de la reforma, España tendrá un punto por debajo. Es decir, se trata de un reto europeo. “Hay que ganar cotizantes y probablemente habrá que pensar en algún mecanismo auxiliar de financiación para el futuro. La creación de empleo es lo importante y, en este sentido, reclama una negociación colectiva más flexible, toda vez que “el actual marco conceptual me suena viejuno”. Coincide el director de estudios de BME: “Necesitamos un consenso sobre qué tipo de financiación necesitamos, lo que sabemos es que esto no puede continuar así”.

“Las pensiones no son sostenibles”, afirma el profesor Díaz-Giménez. "Lo llevamos diciendo 20 años, y es verdad que ahora se dirá: ¡pues se pagaron!, pero ahora no son sostenibles, y de eso no hay duda para quienes defendemos el sistema reparto”. Recuerda que el índice de revalorización de las pensiones lo que ha hecho es bajar las cuantías a largo plazo, y la pregunta que se hace es “si este país va ser capaz de mantener pensiones de 480-500 euros con el coste que eso conlleva”.

Su previsión es que si vuelve la inflación, “que volverá”, entonces “veremos qué pasa”. La regla de la revalorización está, “pero nadie sabe si el Gobierno de turno será capaz de aplicarla cuando la gente se eche a la calle. Dentro de 20 años, la pensión máxima será de 1.500 euros, en lugar de los 2.500 actuales”, presagia.

Economía

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
7 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios