CRECE EL INMOBILIARIO

¿Vuelve el ladrillo? El crédito destinado a actividades productivas sigue cayendo

La política monetaria del BCE sigue sin dar sus frutos. El crédito a las actividades industriales continúa registrando tasas negativas, incluyendo las nuevas operaciones

Foto: Viviendas en construcción en Valdebebas, Madrid. (EFE)
Viviendas en construcción en Valdebebas, Madrid. (EFE)

La política ultraexpansiva del Banco Central Europeo (BCE) continúa pinchando en hueso. Al menos, en lo que se refiere al crédito destinado a actividades productivas. Los últimos datos del Banco de España muestran un descenso del 4,4% en el volumen de crédito concedido en 2015 frente al año anterior. Y lo que es más significativo, el descenso afecta también a aquellas actividades no relacionadas directamente con el ladrillo: sector inmobiliario y construcción. Es decir, a la industria.

No se trata, como suele interpretarse, de un fenómeno vinculado al proceso de desendeudamiento que han llevado a cabo los agentes económicos -familias y empresas- desde el estallido de la burbuja de crédito. Al contrario. Los registros del Banco de España muestran un descenso del 12,9% en las nuevas operaciones de más de un millón de euros, que son las más utilizadas en los sectores productivos ajenos a la construcción y al sector inmobiliario. De hecho, el conjunto del crédito de las nuevas operaciones continúa cayendo a un ritmo del 3,8% anual, lo que refleja que el flujo de liquidez continúa racionado para los sectores productivos pese a la política monetaria del BCE.

Las cifras, en todo caso, pueden tener un cierto sesgo debido a que en ocasiones las empresas de mayor tamaño prefieren salir al mercado para financiarse directamente -mediante la emisión de activos- antes que comprometerse con el crédito bancario. En todo caso, es relevante el hecho de que el descenso de los flujos de nuevos créditos coincida en el tiempo con unos tipos de interés situados en niveles históricamente bajos, lo que da a entender que la trasmisión de la política monetaria continúa cuarteada. Máxime, cuando la economía está creciendo a buen ritmo -en torno al 3%- y eso refuerza la solvencia financiera de quienes piden un préstamo.

El crédito nuevo al conjunto de empresas está corrigiendo a un ritmo anual del 6%, y solo el que tiene un volumen inferior a un millón de euros evoluciona en positivo. En concreto, creció en enero un 2,3% frente al mismo periodo del año anterior.

Para hacerse una idea de cómo ha evolucionado la concesión de créditos a las empresas, hay que tener en cuenta que en 2010 el 'stock' acumulado de crédito superó ligeramente el billón de euros (1,02 billones), pero al finalizar el último trimestre de 2015 se había desplomado hasta los 644.282 millones, lo que supone un descenso de más del 36% en el saldo vivo. Ese es el desapalancamiento de las empresas españolas sin contar las entidades financieras.

Recesión económica

Frente a esta tendencia, es relevante el hecho de que el crédito que mejor se está comportando es el destinado a consumo de las familias (13,3% de avance), muy por encima del 2,8% a que está creciendo el destinado a la adquisición de viviendas. En este caso, el volumen ascendió el año pasado a 35.700 millones en cuanto a nuevas operaciones, lo que supone niveles similares a los de 2011, ya en plena recesión económica.

El crédito que mejor se está comportando es el destinado a consumo de las familias, muy por encima del destinado a la adquisición de viviendas

No es el caso de la industria, sin tener cuenta el sector de la construcción, cuyo volumen de crédito continúa descendiendo. El 'stock' de crédito destinado a inversiones productivas se situó a finales del año pasado en 110.468 millones, por debajo del año anterior (112.288 millones), y con una clara tendencia a la baja. Muy lejos, en todo caso, de los más de 150.000 millones que llegaron a estar concedidos en los años del 'boom'.

Esto significa que apenas uno de cada seis euros que prestan las entidades de crédito se destina a las actividades relacionadas con la industria. Se da la circunstancia de que la industria, precisamente, registra unos niveles de morosidad sensiblemente inferiores al de otros sectores productivos. Mientras que la tasa de mora en la construcción se situó el año pasado en el 28,2%, los impagos en la industria apenas representaron el 9,4% de los préstamos. Esta mora, en todo caso, es casi el doble que la registrada en el crédito inmobiliario. Y es que, como dicen los viejos banqueros, lo último que dejan de pagar las familias es la vivienda.

Economía

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
0 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios