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Expediente China: ¿realmente la verdad está ahí fuera?
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incertidumbre en torno al gigante asiático

Expediente China: ¿realmente la verdad está ahí fuera?

El gigante asiático, junto con el petróleo, se ha convertido en el principal foco de inestabilidad para los mercados internacionales en los últimos meses. Todo son dudas en torno a la economía china

De la economía china se sabe a ciencia cierta una cosa: que es muy grande. Tanto, que ya representa una porción del 15% en la tarta económica mundial. Todo lo demás, sin embargo, se encuentra en discusión. O se mueve en el terreno de la conjetura, porque las incógnitas se agolpan. En estos momentos, China es un 'Expediente X', y nadie sabe con certeza si la realidad está ahí fuera, en unas estadísticas oficiales que mantienen viva la tesis de un aterrizaje suave de la economía, o si está oculta a la espera de que lo que triunfe finalmente sea un aterrizaje brusco... o algo mucho peor.

Y esas dudas, mezcladas con la influencia del gigante asiático en el crecimiento, el comercio y el consumo mundial, sitúan a China como uno de los principales protagonistas en la inestabilidad que acompaña a los mercados internacionales en los últimos meses.

Las dudas en torno a China comienzan por el principio. Esto es, por las estadísticas oficiales, puesto que Pekín anuncia tasas de crecimiento próximas todavía al 7%, mientras otras fuentes hablan de ritmos comprendidos entre el 3% y el 4%. Con este dato en cuestión, la sombra de la sospecha se proyecta sobre los datos oficiales.

La intensa fuga de capitales que está sufriendo el país y la sensación de que Pekín terminará devaluando el yuan añaden sus dosis de incertidumbre

A partir de ahí, la nebulosa es máxima en relación a la deuda que acumula el país. Primero, porque se asume que el apalancamiento del sector privado ha crecido mucho y que se han cometido excesos crediticios. Pero, en segundo lugar, se ignora -y, sobre todo, se teme- la auténtica magnitud de los excesos y las consecuencias que pueden deparar. Es decir, un contexto propicio para alimentar el temor de los inversores.

La intensa fuga de capitales que está sufriendo el país y la sensación de que Pekín terminará devaluando el yuan añaden sus correspondientes dosis de incertidumbre. Pero, de nuevo, surgen las incógnitas. Desde agosto, el yuan chino se ha depreciado un 5,6% contra el dólar estadounidense. Y la caída hubiera sido mayor sin la intervención de las autoridades chinas. El problema es que estos frenos están reduciendo sus reservas, y aunque su 'despensa' de divisas extranjeras sigue siendo la mayor del mundo y asciende a 3,3 billones de dólares, las presiones para reducir sus intervenciones y acometer una devaluación mayor son crecientes. Algunos inversores, como el famoso George Soros, consideran que esa devaluación podría alcanzar el 40% en tres años.

Todo ello conduce, en última instancia, a una duda fundamental: ¿Hasta qué punto las autoridades tienen la situación bajo control? Hasta hace unos meses, la sensación es que tenían todo bajo control. Ahora, y sobre todo tras la dudas generadas por la gestión de las caídas bursátiles de comienzos de 2016, no está tan claro. Y esta desconfianza se traslada a los mercados internacionales.

Inversores George Soros
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