mesa redonda de el confidencial y abengoa

"Con la Unión Energética, España puede convertirse en un exportador de sol y viento"

La Comisión Europea ha situado la integración energética entre sus prioridades. Los expertos subrayan las ventajas que puede tener, pero también los obstáculos que aún persisten

Unión Monetaria, Unión Bancaria... ¿y para cuándo una Unión Energética en Europa? ¿Cómo se estructuraría? ¿Qué escollos hay que derribar aún para conseguirla? Estas y otras cuestiones fueron abordadas por los expertos convocados por El Confidencial y Abengoa para participar en una mesa redonda titulada 'El reto de la integración de los mercados eléctricos en Europa'.

Bajo la presidencia de Jean-Claude Juncker, la Comisión Europea ha situado la unión energética entre sus prioridades, con lo que se ha convertido en un asunto de crucial relevancia dentro de Europa y con lo que, en los próximos años, lo que se decida en Bruselas será determinante para el futuro energético de España y Europa. En este sentido, los asistentes no perdieron la ocasión de destacar que este ambicioso proyecto estará capitaneado por un español, Miguel Arias Cañete, puesto que es el actual comisario europeo de Energía y Medio Ambiente.

Con respecto al porvenir de la Unión Energética, los invitados resaltaron la importancia que el sector eléctrico está llamado a desempeñar en todo el proceso de integración, en particular por el mayor protagonismo que puede conceder a las energías renovables. Eso sí, aunque valoran positivamente el resultado que puede arrojar la Unión Energética, aconsejan la necesidad de volcarse en un diseño adecuado del mercado, con una regulación clara y homogénea que garantice la seguridad jurídica y unos mecanismos de compensación entre los ganadores y los perdedores que pueden derivarse de esa integración.

Mesa redonda 'Mercados eléctricos en Europa'. (Jorge Álvaro)
Mesa redonda 'Mercados eléctricos en Europa'. (Jorge Álvaro)

Germán Bejarano, director de Relaciones Institucionales de Abengoa, no duda en afirmar que el mundo está asistiendo a una "revolución energética" de la que "Europa no es ajena". Dada esta realidad, aventura que se avecinan "grandes novedades en los próximos años". "Nos van a afectar más que nunca", sentencia. Como retos, menciona "cómo va a quedar el diseño del mercado para intentar que la promesa de una mayor incorporación de las renovables sea una realidad y que otras tecnologías, como la termosolar, ocupen el puesto y el nivel que les corresponde".

Natalia Fabra, catedrática y profesora de Regulación y Políticas de la Competencia y de Economía de la Energía en la Universidad Carlos III, asegura que la integración resulta inevitable porque así lo obligan dos retos fundamentales: la dependencia energética europea y el cambio climático. Para superar estos desafíos, enfatiza el papel que el sector eléctrico va a tener en este proceso, porque "va a permitir introducir en la dieta energética del país y de Europa a las energías renovables, que contribuyen tanto a la reducción de la dependencia energética como a la reducción de las emisiones". Este protagonismo de las energías renovables, continúa, sería muy favorable para España, que pasaría de ser "un fuerte importador de combustibles fósiles a poder convertirse en un exportador de sol y viento".

Más allá de desafíos como los tecnológicos, Fabra subraya la relevancia de "la regulación y la seguridad jurídica", así como en la obligación de calcular qué incidencia tendrá la integración energética en el consumidor, ya que este proyecto debe contar "con el apoyo del consumidor", afirma.

Fernando Calancha, socio de PwC y experto en regulación y sector energético, destaca que el proyecto de integración energética en el que está trabajando Europa será el cuarto, tras las iniciativas de 1996, 2003 y 2009. Para que a la cuarta vaya la vencida, avisa de la necesidad de superar dos obstáculos principales: la falta de interconexiones y, especialmente, la heterogeneidad regulatoria. objetivo irrenunciable para Europa.

Cuidado con las compensaciones

Jorge Sanz, director asociado de Nera Economic Consulting, valora los pasos que ya se han dado en Europa en los últimos 15 años. "La Unión Europea ya cuenta con mecanismos jurídicos para promover la integración y ha superado muchos obstáculos", asegura. Sobre esta base, coincide en la necesidad de trabajar en una mayor integración y en la regulación precisa para lograrlo. Sanz reconoce que en el proceso puede haber "ganadores y perdedores" y aconseja diseñar "mecanismos para que los ganadores puedan compensar a los perdedores, de modo que todos los agentes puedan disfrutar de los beneficios de la integración, pero dichos mecanismos no deben ser a costa de distorsionar los precios e intervenir los mercados, sino con instrumentos fiscales".

Fernando Calancha, socio de PwC (d), y Germán Bejarano, director de Relaciones Institucionales de Abengoa (i). (Jorge Álvaro)
Fernando Calancha, socio de PwC (d), y Germán Bejarano, director de Relaciones Institucionales de Abengoa (i). (Jorge Álvaro)

Alberto Martín Rivals, socio responsable del área de energía de KPMG, apunta que el proceso de integración energética se está acelerando en los últimos años en Europa a raíz de tres acontecimientos clave: la crisis en Ucrania, porque ha puesto en duda la seguridad del suministro de gas; el accidente de la central nuclear de Fukushima, que ha llevado al cierre de nucleares en Alemania y a una estrategia energética menos centrada en la nuclear en Francia, y el desarrollo del gas y petróleo de 'fracking' a bajo precio en Estados Unidos, que ha provocado una pérdida de competitividad en Europa.

En su opinión, estas causas conforman el contexto perfecto para "acelerar la integración". "Esta aceleración va a hacer que la componente europea de la regulación sea cada vez más importante en todos los países", sostiene.

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