reunión del banco central europeo en malta

Draghi se compromete a potenciar los estímulos contra la deflación en diciembre

Tenía que comprar tiempo. Y vaya si lo ha comprado. El presidente del BCE ha anunciado directamente que la entidad revisará en su próxima reunión la munición que dispara con el QE

Foto: Imagen de la reunión del Consejo de Gobierno del BCE en Malta, con su presidente, Mario Draghi, en el centro / EFE
Imagen de la reunión del Consejo de Gobierno del BCE en Malta, con su presidente, Mario Draghi, en el centro / EFE

No ha sido en octubre. Pero será en diciembre. El Banco Central Europeo (BCE) aprovechará la última reunión de política monetaria del año para potenciar su actual programa de expansión cuantitativa (QE). Lo adelantó este jueves su presidente, Mario Draghi, en la rueda de prensa posterior al cónclave monetario que el Consejo de Gobierno de la entidad ha celebrado en Malta, en el que ha mantenido los tipos de interés en el mínimo histórico del 0,05%. "El grado de acomodación monetaria necesitará ser reexaminado en nuestra reunión de política monetaria en diciembre", afirmó con rotundidad el banquero italiano. Esa cita tendrá lugar el 3 de diciembre y lo que hará en ella será elevar la potencia del QE

El BCE analizará el nivel de acomodación en diciembre

Hasta la fecha, y desde el pasado marzo, con el QE la entidad viene dedicando 60.000 millones de euros al mes a la compra de deuda pública y privada en el mercado, una política que pretendía mantener al menos hasta septiembre de 2016. En seis semanas, el BCE detallará qué tiene pensado hacer para fortalecer el QE: o aumentar esa cantidad o ampliar el plazo o una mezcla de ambas, opciones que además pueden verse complementadas con la inclusión de más activos en la 'cesta de la compra' del QE. 

Con el compromiso que ha adquirido pública y oficialmente, Draghi ha ido más lejos incluso de lo que esperaba el mercado, que confiaba en que el banquero italiano abriera la puerta para actuar, pero no con tanta claridad. Desde Barclays apuntan a que el BCE optará por "ampliar las compras entre 6 y 9 meses más, hasta marzo o junio de 2017". "Draghi ha dado una señal clara de que el QE probablemente será extendido y aumentado", valora Anthony Doyle, director de inversiones de renta fija de M&G Investments. "El BCE continúa claramente en el campamento de las medidas expansivas", añade Marilyn Watson, de BlackRock. 

La contundencia de las palabras de Draghi se ha reflejado en el euro, que aguardaba al presidente del BCE en los 1,131 dólares y que ha caído luego hasta los 1,11 dólares tras escucharlo; en la deuda pública, con el rendimiento del bono español bajando del 1,75% al 1,58%, el más reducido desde mayo; y en las bolsas, con el Ibex 35 subiendo un 2%. 

Para ratificar que, en efecto, el BCE va en serio con la adopción de más estímulos, Draghi realizó dos confesiones adicionales. La primera, que varios miembros del Consejo incluso querían actuar ya en vez de esperar a diciembre. Y la segunda, que el BCE maneja más opciones. "Esta vez sí hemos discutido la posibilidad de rebajar más los tipos de la facilidad de depósito", ha reconocido. Es decir, no descarta que los baje aún más, cuando ya están por debajo del 0%: en el -0,20%.

Vamos, que el BCE solo se marca el límite de costumbre, el de utilizar todas las herramientas que estén "dentro de su mandato", como recalcó Draghi. Respetando esta premisa, que es la que viene exponiendo desde el histórico compromiso que alcanzó en julio de 2012 de "hacer todo lo que sea necesario para salvar el euro", cualquier opción está sobre la mesa. 

El BCE pondrá más carne en un asador monetario que está más caliente que nunca con los tipos más bajos de la historia y el dinero procedente del QE

Todo ello, por una razón principal: la inflación sigue muy alejada en la Eurozona del objetivo del BCE, consistente en situarla por debajo, pero cerca, del 2%. En septiembre, los precios regresaron a terreno negativo, puesto que la tasa interanual de inflación cayó una décima (-0,1%). Esta vuelta a las andadas bajistas, tras cinco meses en los que la tasa de inflación había regresado a cotas positivas, ha motivado la intención de la entidad monetaria de reforzar sus estímulos para evitar que la deflación acabe siendo una realidad en la Eurozona.

Por necesidad, no por capricho

"Las preocupaciones sobre las previsiones de crecimiento de los mercados emergentes y las posibles repercusiones para la economía a consecuencia de los acontecimientos en los mercados financieros y de materias primas continúan señalando riesgos bajistas sobre la perspectiva del crecimiento y la inflación", asegura el BCE. Y claro, ante esos riesgos, la entidad entiende que debe poner más carne en un asador monetario que ya está más caliente que nunca, porque los tipos jamás habían estado tanto bajos y porque el BCE tampoco había recurrido nunca hasta este año a ese QE que ahora se ha comprometido a revisar. 

O dicho de otro modo: Draghi se muestra preparado para volver a actuar porque la extraordinaria medicina que ya ha aplicado aún no ha sanado al enfermo y ha resuelto que lo conveniente es subirle la dosis. Prolongando así una paradoja ya habitual durante la crisis, los inversores celebran que el BCE siga ahí, dispuesto a actuar, pero si el BCE tiene que ir aún más lejos con su política monetaria no es por capricho, sino porque la economía todavía sigue débil. 

El BCE confirma además que los principales bancos centrales del mundo están seriamente preocupados por lo que está pasando en los mercados emergentes, con China y Brasil a la cabeza, y en los mercados de materias primas, con caídas de los precios que también afectan a economías como la canadiense o noruega. Ya en septiembre, la Reserva Federal estadounidense aplazó una vez más la subida de los tipos de interés por esos mismos problemas

Draghi ha emplazado a diciembre porque sabe que esa cita le dará más argumentos para fundamentar su actuación. En esa reunión, y como hace cada tres meses, revisará sus previsiones económicas. Todo indica que rebajará tanto las relativas al crecimiento como las referidas a la inflación, con lo que se amparará en ellas para justificar por qué resulta preciso incrementar los estímulos monetarios para despedir 2015. 

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