evolución del ipc en septiembre

La caída de la luz y la gasolina deja hueco para que el consumo tire de la economía

La tasa de inflación arrojó en septiembre una caída interanual del 0,9%. Aunque este dato alimenta los temores deflacionistas, la evolución del IPC subyacente los matiza y da una visión más positiva

Foto: Una familia compra en un supermercado. (Corbis)
Una familia compra en un supermercado. (Corbis)

El Instituto Nacional de Estadística (INE) ha publicado este miércoles unos datos de inflación para todos los gustos. Los pesimistas verán en ellos el renacimiento de las presiones deflacionistas en España. Los optimistas, en cambio, subrayarán que los precios sigue contribuyendo a la recuperación de la economía al dar un respiro al bolsillo de los hogares. 

Los datos puros reflejan que la tasa de variación del Índice de Precios al Consumo (IPC) ha registrado un descenso de nueve décimas en los 12 últimos meses, el nivel más bajo desde el -1,1% visto en febrero de este año y cinco décimas por debajo del dato de agosto. O lo que es lo mismo, si la cesta de la compra habitual de los hogares españoles costaba 100 euros en septiembre de 2014, en el mismo mes de este año su precio se ha reducido hasta los 99,1 euros. 

Fuente: INE
Fuente: INE

Esta caída cuenta con dos 'culpables' principales: el petróleo y la luz. En septiembre de 2014, el barril de crudo Brent, de referencia en Europa, rgistró un precio medio de 76,4 euros; un año después, esta media se ha limitado a los 43,4 euros. Semejante retroceso tiene un impacto claro en los precios de los derivados del petróleo, de ahí que los carburantes y combustibles, incluidos en el grupo de Transportes, sean los componentes que contribuyen con más fuerza a la caída de la tasa del IPC tanto en septiembre (-0,21 puntos porcentuales) como en el último año (-6,4 puntos). 

En cuanto a la luz, su descenso en 2015, recogido dentro del grupo de Vivienda, contrasta con el encarecimiento de 2014, razón por la que este año se ha convertido en una palanca desinflacionista adicional. Por la influencia del abaratamiento de la electricidad, la Vivienda ha influido en la tasa de inflacion negativa tanto en septiembre (-0,149 puntos porcentuales) como en los 12 últimos meses (-4,4 puntos). 

El importante matiz de la subyacente

Considerando que la inflación ha profundizado por tanto en sus tasas negativas y que lleva en este terreno en 13 de los 15 últimos meses, la sensación es que la sombra de la deflación -caída general y continuada de los precios- cada vez es más alargada. Los pesimistas, por tanto, irían ganando. 

Sin embargo, una observación más detallada matiza esa 'victoria'. Lo demuestra el comportamiento del IPC subyacente, es decir, el IPC sin los elementos más volátiles, como los alimentos frescos y los combustibles, de los que se prescinde porque su comportamiento es más errático. En septiembre, la tasa del IPC subyacente ha repuntado una décima, hasta el 0,8% interanual, de modo que entre esta tasa y la de la inflación general hay una diferencia de 1,7 puntos porcentuales, la mayor desde 2009

O lo que es lo mismo, eliminando esos elementos más volátiles, en los que el petróleo tiene mucho que decir, los precios no bajan, sino que suben. Y suben como reflejo de que 8 de los 12 grupos que componen el IPC registran aumentos de precios entre septiembre de 2014 y el mismo mes de 2015. 

Este aumento es consecuencia del incremento del consumo privado, que este año crecerá más de un 3% y que, por tanto, será un pilar básico para que la economía española también se expanda por encima de esa tasa. Y en buena medida, el repunte del consumo se alimenta del alivio que supone la caída del combustible y la luz, aunque también de otros elementos como una menor carga financiera, porque incrementa la renta real disponible de los hogares. Es decir, como los hogares gastan menos por un lado, cuentan con más margen para gastar más por otro. 

En su último Boletín Económico, el Banco de España ya conectaba el empuje del consumo con el descenso del crudo. "Como en trimestres pasados, la expansión del gasto de los hogares [en el tercer trimestre] ha ido pareja al dinamismo de la renta real disponible, que se ha visto impulsada por la caída del precio del petróleo y el impacto de medidas de naturaleza fiscal, en un contexto de cierta moderación del ritmo de avance de las rentas laborales", explicaba.

No obstante, esta realidad tampoco da la victoria a los optimistas. Las presiones deflacionistas existen y pueden intensificarse como consecuencia de los problemas que está sufriendo, principalmente, China, porque tanto el gigante asiático como sus vecinos pueden exportar deflación al resto del mundo. De esta amenaza está muy pendiente el Banco Central Europeo (BCE), que está viendo cómo buena parte de los efectos pretendidos con su programa de expansión cuantitativa (QE) se está diluyendo por momentos y cómo la inflación también ha regresado a tasas negativas en la Eurozona en septiembre. Ante el temor a que el impacto de los problemas de China vayan a más, el mercado no descarta que el BCE pueda reforzar el QE este mismo año. Por el momento, ya está expectante ante la reunión que su Consejo de Gobierno celebrará el próximo 22 de octubre

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