LA TASA DE EMPLEO VUELVE A REGISTROS DE HACE 40 AÑOS

La renta per cápita de España se estanca en niveles de hace más de una década

Las huellas de la recesión siguen presentes en la economía española. La renta per cápita se estanca, pero también el nivel de empleo, que ha retrocedido hasta registros desconocidos en 40 años

Foto: Rebajas en un centro comercial de Pamplona. (EFE)
Rebajas en un centro comercial de Pamplona. (EFE)

El crecimiento de la renta per cápita en términos reales (la relación entre el PIB generado cada año y el número de habitantes) se ha estancado. Lo acaba de poner de manifiesto el Banco de España a la luz de la última revisión de la contabilidad nacional que ha hecho Estadística. Y su conclusión es que el PIB per cápita real en 2014 en términos de paridad de poder de compra (eliminando el efecto de la inflación) se situó en 24.100 euros. Por lo tanto, en un nivel similar al que existía en 2003, cuando la renta per cápita estaba en 24.162 euros. Lejos, en todo caso, de los 26.072 registrados en 2007, que marca el punto álgido de la serie histórica.

El estancamiento, lógicamente, tiene que ver con la intensa recesión que ha vivido la economía española desde 2008 (España todavía no ha recuperado los niveles del PIB registrados antes de la crisis), pero también con el desplome del nivel de empleo. La tasa de ocupación, de hecho, ha caído hasta el 56%, lo que supone 7,6 puntos porcentuales menos de la que se registraba en 2005, es decir, antes de la recesión.

Para hacerse una idea de lo que significa esa tasa extraordinariamente baja, hay que tener en cuenta que es similar a la que había en España en 1975, que por entonces se situaba en el 56,3%. Incluso es inferior a la registrada en 1970, cuando se situó en el 58,1%. La tasa de empleo mide la relación entre el número de ocupados y la población en edad de trabajar (la situada entre 16 y 64 años).

Este mal comportamiento del empleo en los últimos 40 años (con periodos en los que el paro ha sufrido fuertes oscilaciones con un máximo del 26% y un mínimo del 7,9% en el segundo trimestre de 2007) ha podido ser compensado con los avances de la productividad, lo que explica que pese a todo la renta per cápita se haya casi duplicado en términos reales entre 1975 y 2014. Ha pasado de 13.100 euros a 24.100. La productividad del trabajo por ocupado en términos de poder de compra ha pasado, en concreto, de 34.300 euros a 61.500.

(Fuente: BdE)
(Fuente: BdE)

La causa de esta enorme progresión tiene que ver con los avances técnicos, pero también con los cambios que se han producido en el modelo productivo. En particular, la mayor presencia de la industria (que genera mayor valor añadido) respecto de la agricultura. El sector servicios es, sin embargo, el que más ha crecido en cuanto a su peso en la economía, pero en este caso su productividad es menor que en la industria.

El estancamiento del empleo en las últimas cuatro décadas, en todo caso, es la principal razón que explica el frenazo de la renta per cápita de los residentes en España respecto de los países que forman parte de la zona euro.

Según Eurostat, la oficina de estadísticas de la Unión Europea, el PIB per cápita real de España en paridad de poder de comprar frente a la eurozona se situó el año pasado en el 87,5%, lejos del 92,6% en que llegó a estar en 2005. Y lo que no es menos significativo, se sitúa en niveles muy parecidos a los que existían hace 40 años (un 86,4%), lo que refleja los escasos avances que se han producido en términos de convergencia económica pese a los flujos destinados a cohesión social.

El drama del empleo

De nuevo, el empleo es la causa de ese estancamiento. En 2005, la tasa de empleo (la variable más relevante en términos económicos) equivalía al 100,1% de la media de la eurozona (por lo tanto, una décima por encima), pero en 2014 esa relación se ha desplomado hasta el 87,6%.

El sector servicios es el que más ha crecido en cuanto a su peso en la economía, pero en este caso su productividad es menor que en la industria

Como se ha dicho, el empleo, en el caso español, determina de forma casi total la evolución del PIB. Actualmente, tanto el producto interior bruto como la tasa de creación de empleo están creciendo algo por encima del 3%, ante el nulo avance de la productividad. Principalmente, por el modelo productivo español, fuertemente influido por empleos de bajo valor añadido, en particular en el sector servicios.

Respecto de la Unión Europea, el PIB per cápita ha caído hasta el 93,6% después de que en los años anteriores a la crisis España llegara, incluso, a situarse claramente por encima de la media (101,4% en 2005).

Los escasos avances de la productividad hay que relacionarlos con el modelo productivo, pero también con las escasas cantidades que dedica España a investigación y desarrollo, especialmente por parte del sector privado. El gasto en I+D representa apenas el 1,2% del PIB, lo que supone solo el 60% de la media de la eurozona. Y sin productividad y sin empleo -o con escasos avances-, la renta per cápita solo puede estancarse. Como así ha sucedido.

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