TRAS EL FIASCO DEL EUROGRUPO

Europa ofrece a Guindos la presidencia del MEDE como ‘premio de consolación’

El Gobierno está analizando el 'regalo' cursado a instancias de Alemania porque el organismo que soporta el fondo europeo de rescate es ahora una pobre compensación para los méritos de España

Foto: De Guindos en una visita a la Bolsa de Madrid. (Enrique Villarino)
De Guindos en una visita a la Bolsa de Madrid. (Enrique Villarino)

A falta de pan, buenas son tortas. O al menos así lo creen los ministros de Economía y Finanzas de la Unión Europea en su deseo por resarcir a España del fiasco que ha supuesto la elección del holandés Jeroen Dijsselbloem para un nuevo mandato en el Eurogrupo. La votación de julio dejó a Luis Guindos descompuesto en su legítima aspiración a liderar el cónclave comunitario en el que se ventilan las grandes decisiones económicas, si bien el ministro español trató de poner buena cara a los malos tiempos anunciando que nuestro país recibiría más pronto que tarde una oferta para reforzar su poder de representación dentro de Europa.

La solución de compromiso está ya sobre la mesa del presidente Mariano Rajoy aunque no tomará carta de naturaleza hasta que el Gobierno decida aceptar la amable invitación que, según fuentes oficiales, transmitió Angela Merkel en nombre de las autoridades comunitarias durante la reciente cumbre bilateral celebrada hace dos semanas en Berlín. El ‘premio de consolación’ para Luis de Guindos no es otro que el sillón presidencial del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), organismo encargado de custodiar el fondo de rescate que, entre otros asuntos de máxima actualidad, acaba de aprobar la ayuda de 86.000 millones de euros destinados a refinanciar la deuda de Grecia de cara a los próximos tres años.

El MEDE fue creado en marzo de 2011 con un capital suscrito de 700.000 millones de euros. Más allá de las importantes dotaciones financiadas con aportaciones proporcionales a su respectivo PIB por los distintos Estados miembros de la eurozona, el organismo no tiene a fecha de hoy una personalidad propia y definida dentro de la compleja arquitectura institucional europea. Su funcionamiento responde más bien a una labor burocrática y por delegación, lo que difumina el atractivo profesional para un dirigente que, como Luis de Guindos, ha tenido un papel decisivo como máximo representante económico de España en Bruselas durante toda la legislatura que ahora termina.

El MEDE funciona ahora como un equivalente a la Dirección General del Tesoro, sin mayor prestancia dentro de la arquitectura institucional de la eurozona

La referencia más cercana que se puede hacer del MEDE en su traducción al organigrama de la Administración del Estado en España sería equiparable a una Dirección General del Tesoro encargada de asegurar la financiación de los recursos que exigen las distintas contingencias fiscales de los países que conforman la zona euro. En este orden de cosas, el eventual presidente del organismo intergubernamental que da soporte al fondo de rescate estaría en un plano de clara de subordinación al actual comisario de Asuntos Económicos y Financieros, Pierre Moscovici, y lo que es peor, bajo control directo del propio Dijsselbloem en su calidad de presidente electo del Eurogrupo.

Bajo estas circunstancias, el Gobierno español ha encajado la propuesta como un gesto de cortesía diplomática que sirve para hacer valer el reconocimiento del actual ministro de Economía en los entornos comunitarios, pero que está muy lejos de las expectativas de Luis de Guindos. El aspirante a la presidencia del Eurogrupo ha comentado en distintas ocasiones su deseo de poner fin a la carrera política, aún en el supuesto de que Rajoy saliese victorioso de las próximas elecciones generales y con opciones reales de renovar su mandato al frente de un nuevo Ejecutivo.

La transparencia con que Luis de Guindos desveló sus planes le jugó una mala pasada y probablemente fue decisiva para perder la votación frente a su rival holandés porque sabido es que la presidencia del Eurogrupo exige el control de la cartera de Economía en alguno de los países de la eurozona. España intentó el más difícil todavía que implicaba convertir la titularidad del citado organismo comunitario en un cargo de plena relevancia, a tiempo completo, reforzando su organigrama de gobierno y creando una mayor burocracia en el seno de la Comisión Europea. La idea no era del agrado de Alemania y echó por tierra la candidatura de Guindos.

España pretende ahora volver a la carga aprovechando que el ofrecimiento del MEDE viene de nuevo avalado por la canciller germana. El Mecanismo Europeo de Estabilidad sería muy diferente si se adorna con una mínima estructura que permitiera, al menos, ensalzar la figura de su presidente como primer gestor y máximo responsable de manejar el fondo de rescate. En este supuesto, el Gobierno aumentaría el peso de la marca España en los organismos europeos y Luis de Guindos podría encontrar un perfecto refugio para pasar la travesía por el desierto que, de lo contrario, significaría el periodo de dos años largos de incompatibilidad como ministro saliente de Economía.

Los altos cargos españoles en los organismos europeos sólo tienen puestos de segundo nivel, muy lejos del peso que tiene nuestro país en Europa

Si el plan de reforzar la prestancia del MEDE no prospera se antoja bastante complicado que el Gobierno acepte el ‘regalo’, al menos para colocar en el cargo a Luis de Guindos. España ha dispuesto anteriormente de representación oficial en el fondo de rescate ya que el MEDE fue el destino elegido por David Vegara cuando cesó en sus funciones como secretario de Estado de Economía en los distintos gobiernos de Zapatero. El número dos de Pedro Solbes, eterno candidato a ministro con el PSOE, fue nombrado en 2012 como director gerente adjunto del MEDE, cargo que abandonó en diciembre de 2014 para unos meses más tarde, en abril de este mismo año, pasar a la órbita del Banco Sabadell como consejero independiente de la entidad que preside José Oliu.

Desde que José Manuel González-Páramo, actual consejero del BBVA, cesó como miembro del comité ejecutivo del Banco Central Europeo (BCE) en julio de 2012 todos los abanderados españoles en los organismos comunitarios ocupan puestos de segundo nivel y poco acordes con el lugar que representa España en el concierto de la Unión Europea. La excepción, si es que puede entenderse como tal, es Miguel Arias Cañete, quien, no obstante, ocupa también una comisaría de carácter secundario en el Gobierno que preside Jean-Claude Juncker.

Los otros representantes españoles investidos con cargos de cierta significación en Europa son Antonio Carrascosa, antiguo director general del FROB, que desde principios de este año desempeña una de las cuatro direcciones generales del nuevo Mecanismo Único de Resolución (MUR), así como su homólogo en el Mecanismo Único de SupervisiónRamón Quintana,antiguo director general del Banco de España. La eventual incorporación de Luis de Guindos a un MEDE con verdaderos poderes ejecutivos vendría a poner en valor todos estos nombramientos que aislados y por sí sólos no constituyen más que una pequeña e insuficiente compensación para todos los méritos contraídos por el Gobierno Rajoy como alumno aventajado de la doctrina comunitaria en materia de austeridad y saneamiento económico.

Economía

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
14 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios