Algunos apuntan a su modificación próximamente

El despropósito del impuesto de sucesiones: distorsionador, injusto e incapaz de recaudar

Varios juristas especialistas en materia fiscal apuntan a que el tributo debe ser reformado para acabar con el “desastre” regulatorio y las situaciones esperpénticas que provoca

Foto: El ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, Cristóbal Montoro (d) junto al consejeros de Hacienda de Cataluña, Andreu Mas-Colell. (EFE)
El ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, Cristóbal Montoro (d) junto al consejeros de Hacienda de Cataluña, Andreu Mas-Colell. (EFE)

El impuesto de sucesiones, dada su configuración actual, está alumbrando situaciones de los más extrañas. Para ilustrar hasta qué punto esto es así, hay que regresar a la España anterior a la crisis, cuando todo el mundo veía con buenos ojos los activos inmobiliarios por su ilimitada capacidad de revalorización y sus bondades como lugar donde depositar los ahorros.

En ese contexto, llama la atención la solución que encontraron algunos padres de familia en Cataluña, mientras preparaban su herencia y planificaban de la mejor manera posible cómo dejar los bienes conseguidos durante toda una vida a sus allegados. En esta situación, y teniendo en cuenta las grandes diferencias tributarias existentes a la hora de  heredar entre Cataluña y Madrid (mucho más exigentes en la primera que en la segunda), algunos catalanes optaron por comprar pisos en Madrid y dárselos a sus hijos, dado que así transmitían su patrimonio con el menor gravamen posible.

Algunos catalanes optaron por comprar pisos en Madrid y dárselos a sus hijos, dado que así dejaban su patrimonio con el menor gravamen posible

Por si alguien estuviera tentado de pensar que para los catalanes “la pela es la pela” por encima de otras cuestiones, cabe destacar que esta práctica no era una actividad exclusiva de esta región. En otras comunidades autónomas donde existen amplias diferencias en el impuesto de sucesiones se producían casos similares. Así lo relata Ricardo Gómez, senior partner de Garrigues y especilista en fiscalidad, quien considera que “el impuesto de sucesiones provoca distorsiones geográficas, dado que le gente toma decisiones en función de la fiscalidad, algo que no es bueno”. Por otro lado, Gómez no ve potencial en este impuesto para redistribuir riqueza: “quien tiene dinero, tiene toda la vida para planificar este impuesto…”

Tanto este experto como varios de sus colegas abogan por la armonización del tributo, exageradamente desigual entre comunidades autónomas. Como ya explicó El Confidencial, las diferencias entre regiones dentro de España para determinados casos superan el 100% de la cantidad a pagar en función del lugar donde se herede. No puede ser, indica Gómez, que si uno muere en Madrid no pague prácticamente nada por sucesiones y si lo hace a una distancia de 20 kilómetros, en Guadalajara, tenga que pagar entre el 20% y el 40% de impuestos por lo heredado.

Por elevada que sean la carga fiscal, hasta el 86% en determinados casos, a nivel macroeconómico se diluye sus efecto: recauda sólo 2.000 millones anuales

Tales son las complicaciones que en determinadas ocasiones genera esta carga fiscal, que hay quien incluso ha decidido renunciar a una herencia por el alto peaje tributario que conlleva, lo que al fin y a la postre supone un jugoso premio para la Adminstración, que en última instancia se queda con el legado. En determinados supuestos, la carga fiscal se puede elevar hasta el 86%, lo que, a ojos de los especialistas, supone un porcentaje confiscatorio.

Sin embargo, por elevadas que sean las cargas fiscales, a nivel macroeconómico se diluyen sus efectos. El propio Gómez y otros técnicos como Francisco de la Torre, inspector de Hacienda, sostienen que aunque se hable mucho del impuesto de sucesiones y genere mucho debate, es un gravamen que recauda poco, en torno a 2.000 millones anuales, un 0,2% del PIB. Gómez dice que si alguien quiere evitar pagar, se establece en una comunidad autónoma con el impuesto de sucesiones bajo durante cinco años y ya está.

¿Habrá reforma?

Algunos expertos como Nuria Díez, de Legalitas, cree que de aquí a final de año este tributo será reformado. No lo tiene tan claro Marta Álvarez, de Cuatrecasas, que indica que para modificar un impuesto que depende de las Comunidades Autónomas habría que tocar su ley de financiación, una ley orgánica, algo complicado por el trámite legislativo que conlleva.

Esta experta o Ricardo Gómez apuntan a la propuesta del informe Lagares, el documento elaborado por el comité de expertos que nombró el Gobierno para que hiciese sus recomendaciones en materia de reforma fiscal. Este documento proponía tres tramos con tipos reducidos y armonizados para toda España. No obstante, el Gobierno de momento no ha movida ficha en este sentido.

Comparecencia de Manuel Lagares ante la Comisión de Hacienda. (EFE)
Comparecencia de Manuel Lagares ante la Comisión de Hacienda. (EFE)

De cara al futuro, se atisban ciertos movimientos que apuntan a que la modificación podría estar en el horizonte del Ejecutivo. El ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas ha firmado un convenio de colaboración con el Colegio General de Colegios Oficiales de Gestores Administrativos, un organismo que se está encargando de la racionalización del Estado. Además, también intentará aportar su granito de arena a la mejora de las leyes fiscales. Este colectivo lleva años apostando por la armonización del impuesto de sucesiones. La abogada especialista en fiscalidad Nuria Díez considera que la modificación irá a mejorar y reducir el impuesto cuando va de padres a hijos. En el resto de casos, Díez cree que se mantendrá alto y el Estado procurará quedarse con la mayor parte.

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