el mayor avance desde el comienzo de la crisis

El PIB crece un 3,1% por la creación de empleo y el aumento de la renta disponible

El ritmo interanual de crecimiento de la economía española, el mayor desde el cuarto trimestre de 2007, regresa a niveles previos a la crisis

Foto: El ministro de Economía, Luis de Guindos. (Reuters)
El ministro de Economía, Luis de Guindos. (Reuters)

La actividad económica se acelera. Y lo hace impulsada, únicamente, por la demanda interna (consumo público, privado e inversiones), toda vez que el sector exterior (pese a mejorar su aportación negativa), continúa detrayendo crecimiento. Lo ha revelado este jueves el Instituto Nacional de Estadística (INE), que ha estimado que el PIB creció entre abril y junio un 1% en términos intertrimestrales (frente al trimestre anterior), y un 3,1% en términos anuales. Se trata, en ambos casos, de los mayores avances desde el comienzo de la crisis, en 2007.

La causa de ese repunte tiene que ver con el comportamiento de la demanda interna. De esos 3,1 puntos que creció la economía en los últimos doce meses, 3,3 puntos se deben, precisamente, a la demanda nacional, ya que el sector exterior detrajo dos décimas de crecimiento, frente a las cuatro del trimestre precedente. Su mejora tiene que ver, de forma muy relevante, con el descenso de las importaciones de servicios no turísticos y con el efecto de los precios del petróleo, que ha reducido el peso de las compras en el exterior. Aun así, las importaciones (en términos nominales) están creciendo un 7,2%, mientras que las exportaciones aumentan un 6%, lo que explica que el sector exterior detraiga crecimiento económico.

Dentro de la demanda nacional lo más significativo es que el gasto en consumo de los hogares experimenta un crecimiento anual del 3,5%, tasa similar a la registrada en el primer trimestre, como consecuencia del comportamiento conjunto de los distintos tipos de bienes y de servicios que lo integran. O dicho de otra manera, el aumento del empleo, que crece a un ritmo del 2,9% (477.000 nuevos puestos de trabajo en el último año), y la mayor renta disponible de las familias (por el petróleo y la caída de los tipos de interés, entre otros factores) están detrás de esta aceleración del Producto Interior Bruto.

Por su parte, el gasto de las Administraciones Públicas presenta una variación anual del 1%, ocho décimas superior a la del trimestre precedente. En este caso, la proximidad del ciclo electoral parece explicar este mayor ritmo del gasto público. El BBVA llegó a estimar que el gasto discrecional de las distintas administraciones públicas se situó en unos 5.000 millones de euros. 

En cuanto a la formación bruta de capital fijo (las inversiones) registra una tasa de crecimiento del 6,1%, tasa similar a la registrada en el trimestre anterior. Como sostiene el INE, la inversión en activos de construcción mejora en una décima su tasa anual, que pasa del 5% al 5,1%, como consecuencia del comportamiento tanto de la inversión en vivienda como de la inversión en otras construcciones. La demanda de activos de bienes de equipo presenta un crecimiento del 9,2% en el segundo trimestre, frente al 9,6% del trimestre anterior, en sintonía, sostiene el INE, con la evolución conjunta de los indicadores de producción y cifra de negocios industrial y de comercio exterior de este tipo de bienes.

Horas trabajadas

En relación al número de horas trabajadas, los datos de la Contabilidad Nacional del segundo trimestre muestran un incremento de una décima en la tasa anual del empleo equivalente a tiempo completo. Este hecho, junto al aumento de la tasa de variación de la jornada media de ocho décimas (del –0,9% al –0,1%), ha dado como resultado una aceleración de nueve décimas en la tasa anual del número de horas efectivamente trabajadas en este trimestre (del 1,9% al 2,8%). Es decir, por primera vez desde la crisis, vuelve a crecer de forma significativa el número de horas trabajadas, básicamente por la creación de empleo y en menor medida por la extensión del empleo a tiempo parcial, como han puesto de relieve recientemente otras fuentes estadísticas como la EPA.

En cuanto a los costes laborales, variable básica a efectos de la competitividad exterior de la economía española, la variación anual se sitúa este trimestre en el –0,1%, siete décimas por debajo del deflactor implícito del PIB. Es decir, el aumento del empleo no está suponiendo en esta ocasión un freno para la competitividad, pero gracias a la moderación de la remuneración de los asalariados, no a un aumento de la productividad. La remuneración de los asalariados está creciendo, de hecho, a un ritmo anual del 0,2%, seis décimas menos que en el trimestre anterior, mientras que los beneficios empresariales avanzan a una velocidad del 3,4%.

A la luz de del crecimiento del PIB trimestral y de los datos de empleo ocupado, se deduce, asegura el INE,  que la tasa de variación anual de la productividad aparente por puesto de trabajo equivalente aumenta tres décimas, desde el –0,1% al 0,2%. Sin embargo, el crecimiento de la productividad aparente por hora efectivamente trabajada alcanza una tasa del 0,4%, cuatro décimas inferior a la registrada en el primer trimestre del año (0,8%). 

Desde el lado de los precios, el Producto Interior Bruto a precios corrientes en el segundo trimestre de 2015 alcanza el 3,7%, lo que supone 0,5 puntos más que en el trimestre precedente (3,2%). Ese es el aumento del PIB nominal, una variable fundamental para medir el nivel de deuda pública o déficit.

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