Grecia necesita una ayuda externa de hasta 86.000 millones

Habemus (tercer) memorándum: acuerdo entre acreedores y Grecia

Tras 18 horas de negociación, las partes lograron cerrar las últimas diferencias y se espera que en las próximas horas el proyecto de ley pueda presentarse en el Parlamento

Foto: Una bandera de Grecia ondea en la ciudad de Atenas. (Reuters)
Una bandera de Grecia ondea en la ciudad de Atenas. (Reuters)

Tras otra noche maratoniana como a las que ya nos tiene acostumbrados la actividad política griega, los miembros del equipo económico de Tsipras, encabezado por el ministro de Finanzas Euclides Tsakalotos, han llegado este lunes a un acuerdo casi total con los miembros de las instituciones (antes troika). A la salida del hotel Hilton Tsakalotos aseguraba que solo quedan “unos cuantos flecos” por cerrar, por lo que sin duda el nuevo memorándum –el tercero–​ estará aprobado para el 20 de agosto, cuando Grecia debe pagar unos 3.200 millones de euros al BCE. La discusión a nivel técnico ha finalizado por lo que ahora queda el nivel político.

Primero el Parlamento heleno deberá aprobar el plan -todo parece indicar que lo hará el jueves- para que los ‘europeos’ puedan hacer su parte, con especial atención a las cámaras de Alemania y Finlandia, que deben dar el visto bueno. En el debate parlamentario en Atenas podremos esperar el mismo guion: la rebeldía de los díscolos de Syriza, cada vez más cristalizados como verdadera oposición, y el apoyo casi unánime de la oposición parlamentaria (los conservadores de Nueva Democracia, los socialdemócratas del Pasok y los liberales de To Potami), que finalizará en una votación de madrugada a favor del memorándum.

Acuerdo para el tercer rescate a Grecia

 

Habrá menos austeridad, dice el Gobierno

El preacuerdo ha llegado a la bolsa de Atenas como un bálsamo que ha frenado la sangría de pérdidas desde su reapertura –​sobre todo de los bancos griegos–​ que ha hecho que el rendimiento de los bonos descienda. Syriza ha dado su brazo a torcer finalmente y los mercados lo han recibido con entusiasmo.

Con unas posibles elecciones anticipadas a la vuelta de la esquina, la tarea del Gobierno heleno ahora será la de ‘vender’ el acuerdo como el mejor de los posibles agarrándose al dato -inapelable, eso sí- de que han conseguido reducir el objetivo de superávit, lo que se traducirá en menos recortes. ¿Una victoria pírrica?

El primer ministro griego, Alexis Tsipras. (EFE)
El primer ministro griego, Alexis Tsipras. (EFE)

Según fuentes del Ejecutivo en 2015 el memorándum permitirá un déficit del 0,25% –​hay que recordar que Syriza dilapidó el exiguo superávit primario del anterior gobierno–​ mientras que en 2016 el superávit tendrá que alcanzar el 0,5%, el 1,75% en 2017 y el 3,5% en 2018. El acuerdo del ex primer ministro Andonis Samarás (ND) que gobernaba con el apoyo del Pasok, establecía un 3% para 2015, un 4,5% para 2016 y 2017 para terminar con un 4,2% en 2018. El Ejecutivo calcula que esta reducción de objetivos ahorrará 20.000 millones a Grecia.

Además las mismas fuentes proclaman como una victoria que no se reintroduzca el copago sanitario de 5 euros que derogó Syriza nada más llegar al Gobierno.

En el resto de exigencias se engloban reformas –​como la reforma de la Administración Pública–​, el refuerzo de la agencia contra el fraude fiscal, la agilización de determinados trámites, como para la creación de empresas… y el desgarro de las ‘líneas rojas’.

El tercer memorándum golpea donde más duele a Syriza

La mayor parte de la larga lista de medidas van directamente contra el programa de Syriza, siendo la subida del IVA, aprobada hace unas semanas, sólo la punta del iceberg. El impuesto sobre la primera propiedad (ENFIA), cuya supresión fue caballo de batalla de la izquierda radical en campaña, y que finalmente no se llegó a eliminar, volverá a tener carta de naturaleza a partir de septiembre. Se eliminarán muchos de los límites de imposición para salarios y pensiones, y el sistema de jubilaciones recibirá una reforma profunda que se traducirá seguramente en reducción de los retiros anticipados y retraso de la edad de jubilación general hasta los 67 en casi todas las profesiones.

El IVA reducido de las islas, otra de las joyas de la corona del Gobierno, tendrá que empezar a armonizarse con el del continente hasta desaparecer del todo a finales de 2016. Las profesiones ‘cerradas’, como notarios e ingenieros -el propio Tsipras es ingeniero de caminos- deberán liberalizarse, así como el mercado del gas natural. No se especifica qué pasará con la compañía pública de electricidad, pero sí se habla del resto de privatizaciones en curso que maneja el fondo TAIPED: seguirán su marcha como si nada hubiera pasado. Para alegría de chinos y alemanes.

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