EL FMI DESVELA EL CONTENIDO DE LAS NEGOCIACIONES

Bruselas diseña ya un 'plan B' para Grecia ante el vencimiento de 3.500 millones en julio

Las negociaciones entre la troika y Grecia continúan pese al fracaso del pasado fin de semana. La fecha clave es ahora el 20 de julio, cuando el país debe devolver 3.500 millones al BCE

Foto: Las banderas de la Unión Europea y Grecia en Atenas. (Reuters)
Las banderas de la Unión Europea y Grecia en Atenas. (Reuters)

Lo ha dicho con claridad el comisario alemán Günther Oettinger, democristiano y muy cercano a Angela Merkel: la Unión Europea debe comenzar a preparar ya un 'plan de emergencia' -una especie de ‘plan B’- para hacer frente a una posible salida de Grecia del euro. En una línea parecida se ha mostrado el vicecanciller Sigmar Gabriel, socialdemócrata y hasta ahora con una posición más moderada dentro del Gabinete Merkel. Gabriel ha dicho que la UE “no cederá a chantajes”.

Oettinger y Gabriel no son, por supuesto, los únicos. Los mercados habían asumido en los últimos meses la irreversibilidad de la moneda única, pero tras el fracaso de las reuniones de este fin de semana en Bruselas, la idea de un Grexit forzado por las circunstancias cobra fuerza. Lo que se teme no es sólo la salida de Grecia, sino el efecto contagio que pudiera tener esa decisión. Entre otras cosas porque, como no se cansaron de repetir las autoridades europeas durante los años más duros de la crisis financiera, legalmente el abandono del euro debe traducirse también en la salida de la Unión Europea.

La clave ahora es, por lo tanto, la fecha. Pero no necesariamente la suerte está echada. Como sostiene desde Londres Nicola Mai, analista de Pimco, es verdad que los mercados están “nerviosos”, pero el final de las negociaciones no es tan inmediato. La primera fecha relevante -con una parada intermedia el próximo jueves en la reunión del Eurogrupo- es el próximo 30 de junio, cuando Grecia debe devolver al FMI 1.500 millones de euros. Si no lo hace, es probable que el país entre en una situación de controles de capital y los mercados aumenten la presión sobre el precio de la deuda (que funciona de forma opuesta a la rentabilidad). Pero la sangre no tiene por qué llegar al río. Se puede encontrar una solución de compromiso, aunque en una situación difícil.

La falta de acuerdo se cierne sobre Grecia

Vídeo: La falta de acuerdo se cierne sobre Grecia

 

Para el vicepresidente de Pimco, la fecha realmente relevante es la del 20 de julio, que es cuando Grecia debe devolver 3.500 millones de euros al BCE. Si no lo hace, el Banco Central Europeo tendrá que “endurecer” de forma irremediable las condiciones de liquidez.

Lo probable, en su opinión, es que haya algún tipo de acuerdo transitorio hasta el otoño, en que se podría firmar un acuerdo sobre el Tercer Programa de rescate de Grecia. “Se negociará hasta el último minuto”, asegura Mai.

Un post publicado este lunes por Olivier Blanchard ha añadido presión. En él, el todavía economista jefe del FMI, describe con crudeza las enormes diferencias entre la troika (ahora llamada las 'instituciones') y el Gobierno griego de Tsipras.

Blanchard -poco sospechoso de ser un 'halcón' dentro de la doctrina del Fondo-  ha recordado que el FMI ha puesto sobre mesa la necesidad de recortar el gasto en pensiones en Grecia un 1% (unos 1.800 millones de euros). En paralelo, el Gobierno de Tsipras debería sacar adelante en el Parlamento una nueva subida del IVA para recaudar otro punto de PIB. En total, unos 3.600 millones de euros que le permitirían a Grecia lograr un relajamiento de sus objetivos de austeridad. 

La troika está dispuesta a aceptar que Grecia acabe este año con un superávit primario (sin contar intereses) equivalente al 1% del PIB (frente al 3% pactado inicialmente), mientras que el objetivo de situarlo en el 4,5% en 2016 se retrasaría hasta 2018, en que quedaría fijado en el 3,5%. Lo que pretenden las instituciones es que el crecimiento del endeudamiento griego (177% del PIB) se detenga.

Yanis Varufakis, ministro de finanzas griego. (Reuters)
Yanis Varufakis, ministro de finanzas griego. (Reuters)

El FMI ha puesto sus ojos en las pensiones y los salarios públicos debido a que representan, según Blanchard, alrededor del 75% del gasto primario (sin intereses); el otro 25% ya ha “tocado hueso”, admite el economista jefe del FMI. Los gastos de pensiones representan más del 16% del PIB, y las transferencias del presupuesto público para pagar el sistema de pensiones se encuentran cerca de 10% del PIB.

Tsipras ya ha dicho que no está dispuesto a recortes de esa naturaleza. Entre otras cosas porque bajar las pensiones y elevar de nuevo el IVA sería lo mismo que empujar al país a una nueva recesión a cambio de tener mayor margen de maniobra presupuestario. Y en la misma línea, Yanis Varufakis ya ha avanzado que el Gobierno "no va firmar” una prórroga de la crisis. “Hoy es un buen día, porque por fin ha llegado el momento de la claridad", aseguró." Grecia dijo ayer basta y ahora los europeos deben tomar decisiones", afirmó Varufakis a la radio del partido gubernamental Syriza Sto Kokkino, un día después de que se interrumpieran las negociaciones.

El Gobierno heleno está, en todo caso, atado de pies y manos. Tiene que elegir entre lo malo y lo peor en un país cuyos ciudadanos, como dicen las encuestas, no quieren salir del euro.

¿Corralito como en Chipre?

El peligro, de nuevo, es que se produzca una nueva estampida de capitales como la que se registró nada más ganar Tsipras las elecciones. Aquella fuga la pudo solventar porque era un recién llegado y se abrían las negociaciones, pero ahora, y con un país que ha vuelto a tener crecimiento negativo, la posibilidad de una salida de capitales aumenta, lo que podría obligar al Gobierno a imponer un 'corralito' como el Chipre en 2013. O, al menos, a establecer a algún tipo de control en el movimiento de capitales que en todo caso deber ser pactado con la UE.

La Unión Europea debe comenzar a preparar ya un 'plan de emergencia' -una especie de ‘plan B’- para hacer frente a una posible salida de Grecia del euro

No es la única espada de Damocles que pende sobre Tsipras. También el BCE debe decidir este miércoles qué colaterales acepta (las garantías) y a cuánto asciende la ventanilla de emergencia que tiene abierta al Banco Nacional de Grecia, y que es el auténtico flujo de liquidez que llega hoy al país a través de los bancos privados. No parece, sin embargo, que el BCE quiera apretar más. El propio Draghi ha dicho que se trata de un problema político y son los políticos los que deben resolverlos, no mediante el cierre de los grifos que garantizan la liquidez.

Las presiones políticas, sin embargo, son cada vez más evidentes. Ayer, el director saliente del instituto de estudios económicos Ifo de Múnich, Hans-Werner Sinn, consideró que la salida de Atenas de la eurozona es la mejor solución para la crisis griega y rechazó una prolongación de los programas de rescate que considera fracasados.

El estudio constata que Grecia ha recibido de los fondos de rescate más de 325.000 millones de euros pese a lo cual la cuota de desempleo, lejos de bajar, se ha duplicado con respecto al momento en que empezaron las ayudas.

"El experimento ha fracasado y no tiene sentido prolongarlo", dijo Sinn en Berlín, informa Efe, durante la presentación de un estudio que lo dice todo titulado La tragedia griega.

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