susto serio en la deuda pública

¡Cuidado con la renta fija! Muerde

Las aguas bajan revueltas en la deuda pública. Y estas turbulencias ponen de relieve una realidad que habitualmente se olvida: con la renta fija también se puede perder dinero

No falla. Cuando alguien invierte en bolsa, normalmente es consciente del riesgo que asume y aunque lógicamente siempre querrá ganar dinero, admite que existe el peligro de perderlo. Por algo se le llama renta variable, porque no se puede conocer la rentabilidad de antemano y puede variar hasta el punto de provocar esos números rojos. En cambio, cuando alguien invierte en renta fija el escenario mental cambia casi por completo. Solo se está preparado para ganar. Y todo por una confusión: la de pensar que el apellido fija equivale a seguridad. 

Pero no es así. La renta fija no está libre de riesgo. Ni la privada, que es la que emiten las empresas y los bancos, ni siquiera la pública, que es la que lanzan las administraciones y los organismos públicos. Dicho de otro modo: como no se libra de los riesgos, quien invierta en renta fija debe asumir que también puede perder dinero. Es importante tenerlo presente para evitar sorpresas desagradables. Porque, a diferencia de quien invierte en bolsa, quien dirige su dinero a la deuda no está preparado para soportar unas pérdidas. 

¿Pero cómo se puede perder dinero en renta fija? Por dos motivos principales. El primero, el riesgo de crédito, consistente en que el emisor no devuelva el dinero que el inversor le prestó en el pasado -en la deuda, el inversor es un acreedor y presta temporalmente su dinero a cambio de unos intereses-. Y el segundo, el riesgo del precio. Al igual que las acciones, los bonos también cotizan. Lógicamente su precio está expuesto a sufrir caídas, y estas causarán pérdidas en los inversores que tengan que vender sus títulos en el mercado -porque necesiten ese dinero o por el motivo que sea- y en los fondos de inversión que inviertan en renta fija y deban actualizar el valor de los títulos que tienen en su cartera.

La renta fija no está libre de riesgo. Ni la privada, que es la que emiten las empresas y los bancos, ni siquiera la pública

Este último impacto en los fondos de inversión es especialmente importante para los inversores particulares. ¿El motivo? Que la industria financiera les está colocando fondos de renta fija o que destinan un alto porcentaje de su patrimonio a la renta fija -fondos mixtos de renta fija- como alternativa a los depósitos y con la afirmación de que "son muy seguros" o "son casi como los depósitos". Y no es así.  

Lo ocurrido en las dos últimas semanas en los mercados financieros ha sido un aviso muy serio. Los precios de la deuda soberana -la que emiten los países- han corregido con fuerza, con el consiguiente repunte de los rendimientos, que suben cuando las cotizaciones de los títulos bajan. La rentabilidad del bund alemán se ha disparado del 0,15% al 0,55% en 10 sesiones -aunque ha superado incluso el 0,70%-, mientras que la del bono español ha cerrado la semana en el 1,66%, aunque llegado a tocar incluso el 2%, algo que no pasaba desde noviembre. 

Estos repuntes han provocado un buen susto. Agravado, además, por el descenso de la liquidez en el mercado de renta fija, una realidad que acrecienta el riesgo de que cuando lleguen las caídas serán más intensas de lo habitual. El peligro está servido.

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