SE ESTABILIZA EN 114.521 MILLONES

La nómina del sector público sigue siendo un 6,5% más alta que al comenzar la crisis

Los ajustes en el sector público se han acabado. La consecuencia es que la nómina de sus empleados lejos de reducirse se ha estabilizado. Incluso, es hoy superior a la que había al comenzar la crisis

Foto: La vicepresidenta del Gobierno español Soraya Sáenz de Santamaría y el ministro de Hacienda, Cristobal Montoro. (EFE)
La vicepresidenta del Gobierno español Soraya Sáenz de Santamaría y el ministro de Hacienda, Cristobal Montoro. (EFE)

Los ajustes del gasto público han acabado, como avanzó el presidente Rajoy en el último debate sobre el estado de la Nación. Y la mejor forma de comprobarlo es la evolución del gasto en salarios públicos.

Los datos de la Contabilidad Nacional así lo indican. En concreto, la nómina del conjunto de las administraciones públicas se situó en 114.521 millones de euros en 2014. Es decir, que pese a los recortes de plantillas y la congelación salarial todavía hoy la remuneración total de los asalariados públicos (no la individual) se sitúa un 6,5% por encima del nivel que existía en 2007, al comienzo de la crisis. O expresado de otra forma. Los sueldos públicos representan hoy el 10,8% del PIB, por encima del 9,9% que suponían cuando la economía se dio la vuelta tras años de fuerte expansión.

La causa de esta evolución tiene que ver con una decisión de política económica. Tanto en 2013 como en 2014 las diversas administraciones han optado por congelar los recortes de plantillas. Hasta el punto de que el año pasado la nómina del sector público se situó en 596 millones de euros por encima de la que había que pagar en 2012 (113.925 millones).

Eso quiere decir que el ajuste en el sector público se ha limitado al primer año de legislatura, cuando los despidos se multiplicaron. Hasta el punto de que en un  sólo ejercicio el gasto en sueldos públicos se redujo en nada menos que 8.676 millones. Desde entonces, y pasado ese primer impulso del nuevo Gobierno y de los entes territoriales, el peso de las plantillas sobre el presupuesto público se ha estabilizado en el entorno del 11%. Y como ha señalado en repetidas ocasiones el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, en la agenda del Ejecutivo no está proceder a nuevos ajustes de las plantillas públicas.

Por el contrario, el Gobierno anunció recientemente el fin de la congelación de la oferta de empleo público con la convocatoria de casi 7.500 nuevas plazas y 3.834 de promoción interna. Ahora bien, esto no significa que estén aumentando las plantillas, sino que se están cubriendo las bajas, toda vez que el envejecimiento de la función pública está haciendo crecer de forma relevante las jubilaciones. El número de pensiones abonadas dentro del sistema de clases pasivas está creciendo a un ritmo del 7% anual.

Para hacerse una idea más cabal sobre cómo han evolucionado las plantillas públicas en los últimos años, hay que tener en cuenta que en el año 2000 el conjunto del sector público gastaba en el salario de sus trabajadores (incluyendo todas las administraciones y no sólo la central) apenas 64.995 millones de euros, lo que supone un 76% menos que ahora. Sin embargo, en términos relativos, y debido tanto al crecimiento de la economía como al aumento de la inflación, las nóminas suponían el 10,1% del PIB, lo que significa siete décimas menos que ahora.

Plantillas públicas y recesión

Los últimos datos de la Encuesta de Población Activa reflejan que al acabar el año pasado había en España 2,92 millones de empleados públicos, lo que supone un 0,6% más que un año antes.

Ahora bien, hay que tener en cuenta que en el tercer trimestre de 2011 -en plena segunda recesión de la economía española- la cifra total ascendía a 3,30 millones. Eso quiere decir que las plantillas públicas se habrían reducido en casi 400.000 efectivos desde entonces, pero con una salvedad. Ese ajuste se ha centrado casi exclusivamente en 2012, toda vez que en los años siguientes no se observa ninguna reducción. Ni siquiera en 2013, cuando la economía española salía de la recesión. Ese año, la remuneración de los asalariados públicos representó el 10,9% del Producto Interior Bruto (PIB), una décima más que en el ejercicio anterior.

El ministro de Economía, Luis de Guindos. (EFE)
El ministro de Economía, Luis de Guindos. (EFE)

 

Hay que tener en cuenta que el gasto en salarios es, con diferencia, la mayor partida del presupuesto público sin contar lo que se destina a pensiones, cuya cuantía procede de las cotizaciones de los trabajadores, y por lo tanto lo que hace el Estado es canalizar esos ingresos (sistema de reparto).

La remuneración de sus asalariados supone nada menos que el 56,3% del consumo público, y que en 2014 ascendió a 202.698 millones. Es decir, que más de la mitad de lo que gastan las administraciones se va en salarios.  Más del 50% de los empleados públicos trabaja para las comunidades autónomas, y el resto, en cantidades muy parecidas, ofrece sus servicios para la administración central y las corporaciones locales.

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