ceoe quiere vincularlo a la nueva formación

Cumbre de urgencia entre sindicatos y patronal para desatascar el pacto sobre salarios

Aunque a los sindicatos el nuevo sistema les supone una merma de sus ingresos respecto de la situación actual, los empresarios son las más perjudicados

Foto: Los secretarios generales de UGT y CCOO, Cándido Méndez e Ignacio Fernández Toxo. (EFE)
Los secretarios generales de UGT y CCOO, Cándido Méndez e Ignacio Fernández Toxo. (EFE)

El III Acuerdo sobre negociación colectiva sigue atascado. Lo que parecía un pacto seguro -y hasta cerrado- hace pocas semanas, se ha complicado. Según fuentes sindicales, como consecuencia de la estrategia de la patronal CEOE de vincular el acuerdo salarial con el nuevo sistema de formación que aprobará este viernes el Consejo de Ministros, y que semana tras semana se ha ido retrasando. “CEOE está enredando con este tema y no hay acuerdo”, sostiene un dirigente sindical.

La situación, incluso, ha obligado a celebrar un ‘cumbre’ de los agentes sociales para la próxima semana a la que asistirán los máximos responsables de CEOE, CCOO y UGT. Se espera que en esa reunión se desbloquee el ‘enredo’. O, en el peor de los supuestos, se den por liquidadas las negociaciones. Probabilidad que hoy por hoy se descarta.

Entre otras cosas porque el Gobierno es el primer interesado en que se firme un acuerdo para capitalizarlo políticamente y presentarlo como un aval a su gestión ante Bruselas.

El resultado actual, en todo caso, es que cuando ha transcurrido una cuarta parte del año, el pacto de rentas, es decir el acuerdo para fijar la revisión de los salarios en las empresas entre 2015 y 2017, no sale adelante. CEOE quiere vincularlo como estrategia de negociación  al nuevo sistema de formación porque así presiona al Gobierno, que pretende crear un nuevo marco para dar mayor espacio a la concurrencia. Se trata, por lo tanto, de evitar que tanto sindicatos como empresarios copen los cursos de formación facilitando la mayor presencia de empresas privadas.

El presidente de CEOE, Juan Rosell. (EFE)
El presidente de CEOE, Juan Rosell. (EFE)

Aunque a los sindicatos el nuevo sistema les supone una merma de sus ingresos respecto de la situación actual, los empresarios -en particular las patronales territoriales y sectoriales- son los más perjudicadas. De ahí que la CEOE haya puesto la proa al nuevo sistema, que pretende que más del 50% de los cursos salgan a la concurrencia pública. Es decir, por concurso y no por asignación directa.

Lo que pretende el Gobierno es dotar de mayor transparencia al sistema de formación para evitar casos de fraude, como ha sucedido en Andalucía y otras regiones. Los sindicatos aceptan ese principio, pero eso no significa que vayan a dejar de tener una presencia activa en el ámbito de la formación, sobre todo en las empresas con menos de 50 trabajadores, cuya capacidad para gestionar los cursos de formación es mucho más limitada que en las grandes compañías.

Planificación y gestión

De hecho, según lo conocido hasta ahora, tanto las centrales sindicales como las patronales tendrán participación en la planificación y la gestión de la formación, toda vez que esta cuestión forma parte de la negociación colectiva. Y constitucionalmente tanto los sindicatos como la CEOE han adquirido suficiente representatividad.

Es por eso que está prácticamente cerrado que el nuevo sistema financie las actividades de formación de los cuadros sindicales, igualmente al amparo del artículo 37 de la Constitución. La Carta Magna garantizará el derecho a la negociación colectiva entre los representantes de los trabajadores y empresarios, así como la fuerza vinculante de los convenios. Y los sindicatos entienden que este artículo les legitima para financiar vía presupuestos las actividades de formación.

En cuanto a los salarios, el problema no es la cifra que se propondrá para el año 2015. Se da por hecho que este año los convenios colectivos ganarán poder adquisitivo al calor de la evolución de la inflación. Todas las previsiones coinciden en que en media anual el IPC será negativo. Funcas estima, en concreto, que el Índice de Precios de Consumo se situará en el conjunto de 2015 en el -0,5%, con lo que si los salarios suben apenas un 0,5%, como el año pasado, la ganancia de poder adquisitivo se situaría en el entorno del 1%.

El Gobierno es el primer interesado en que se firme un acuerdo para capitalizarlo políticamente y presentarlo como un aval a su gestión ante Bruselas

El problema es lo que pasará tanto en 2016 o 2017. Los sindicatos estiman que el IPC tenderá a subir en coherencia con la mayor actividad económica, en particular del consumo privado, y, sobre todo, por las medidas de expansión monetaria diseñadas por el BCE, que se ha puesto como objetivo situar el IPC de la eurozona cerca del 2%.

Las previsiones del consenso de los institutos de coyuntura sitúan el IPC en 2016 en el 1,2%. Y ese es el punto de partida para los sindicatos. La patronal CEOE, sin embargo, no quiere pasar del 1%. Lo más paradójico, sin embargo, es que son los sindicatos quienes defienden ahora que los salarios crezcan en función de la productividad, una vieja aspiración de la patronal. CEOE, sin embargo, ha olvidado ese planteamiento y lo que sugiere ahora es que se tenga en cuenta el avance del PIB, lo cual choca con la filosofía tradicional de los empresarios.

El acuerdo también está atascado por la llamada ultractividad de los convenios colectivos después de la polémica sentencia del Tribunal Constitucional. La interpretación de esa sentencia es muy diferente para unos y para otros, pero lo cierto es que ha generado problemas en muchas empresas en las que se han creado una especie de ‘dobles plantillas’. Unos trabajadores están amparados por unas normas y los demás por otras. Eso es lo que quiere evitar el acuerdo sobre negociación colectiva.

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