las demandas de seopan

Las constructoras entran en campaña y exigen al Gobierno un plan masivo de obras

Ha llegado el momento. Seopan cree que, pasadas las mayores penurias económicas, es momento de tirar de chequera para invertir en infraestructuras. Y más en un año electoral como 2015...

Foto: La ministra de Fomento, Ana Pastor, junto al presidente de Seopan, Julián Núñez
La ministra de Fomento, Ana Pastor, junto al presidente de Seopan, Julián Núñez

Por pedir que no quede. Y menos en un año tan electoral como va a ser 2015 en España. Las grandes constructoras, a través de su asociación Seopan, han entendido que el actual escenario político, combinado con la mejoría que está registrando la economía, ofrece el marco propicio para entrar en campaña. ¿Cómo lo hacen? Pidiendo dinero para obras. ¿Cuánto? 65.835 millones de euros, una cifra equivalente al 6,2% del producto interior bruto (PIB). ¿Para qué plazo? Directamente para la legislatura 2016/2019.

Para vender mejor el mensaje e incitar a que el próximo Ejecutivo prescinda de los complejos y apueste por las infraestructuras, precisan que esta inversión "implicaría la creación de 1,023 millones de empleos", de los que 256.000 serían a tiempo completo, y generaría además "un retorno fiscal de 30.716 millones de euros". Más empleo y más dinero para las arcas públicas, una oferta difícil de rechazar en tiempos electorales. 

En concreto, la asociación presidida por Julián Núñez habla de dos frentes de actuación: uno público y otro privado. El primero consta de una inversión de 32.500 millones dividida a su vez en tres áreas: 10.650 millones para mejorar conexiones, accesos y ejes ferroviarios y terminales logísticas; 15.300 millones en equipamiento, accesibilidad y conservación de áreas educativas, sanitarias y urbanas; y 6.550 millones en infraestructuras vinculadas con la depuración, regulación, distribución y gestión del agua. 

Seopan presenta tres alternativas de financiación diferentes para el plan de inversión pública

En cuanto al plan de inversiones privadas, alcanza los 33.335 millones. Este volumen se desglosa en los 32.000 millones centrados en la eficiencia energética y la rehabilitación y 1.335 millones en obras de mejora para las autopistas. 

Conscientes de que las arcas públicas no están para demasiadas alegrías y de que hay un objetivo de déficit público que aún hay que cumplir, Seopan presenta tres alternativas de financiación diferentes para el plan de inversión pública. El primero consistiría en sufragarlo al 100% con dinero público (de los contribuyentes); el segundo, con un 76% pagado por los contribuyentes y un 24% por los usuarios; y el tercero, con un desembolso del 45% por parte de los contribuyentes y un 55% de los usuarios. 

De los peajes a la contratación pública

Pero las propuestas de Seopan van más allá de ese plan de infraestructuras para el periodo 2016/2019. Puestos a irrumpir en el debate electoral, lo hacen con más armamento. 

En una de esas propuestas, eso sí, la asociación reconoce abiertamente que tiene difícil encaje en un año electoral. Consiste en poner peajes en las autovías. En concreto, se trataría de establecer un sistema de tarifas, que iría entre los 0,03 y los 0,14 euros por kilómetro, que podría generar unos "ingresos máximos de 6.828 millones de euros al año".

Esta propuesta nace de un planteamiento: el pago por uso. Es decir, que dado que es preciso asegurarse el mantenimiento de la red de autovías, mejor que ese coste esté soportado por quienes las usan, y no por todos los contribuyentes –circulen por ellas o no–. Por tanto, insiste Seopan, se liberarían recursos públicos para otras actividades, toda una invitación para quien, al llegar a la Moncloa, quiera disponer de recursos extra para emprender medidas de corte más social. 

Como la regeneración está presente en la contienda política, Seopan también pretende subirse a ese tren. Y recuerda que "queda pendiente la reforma del sistema de contratación pública para reforzar su seguridad jurídica y atraer capital privado hacia la inversión en infraestructuras". En su opinión, la situación actual contiene ineficiencias relacionadas con la valoración de las ofertas, la adjudicación de los contratos, la gestión de riesgos, la clasificación de las empresas y la presentación de ofertas por debajo de coste que luego son modificadas. Es decir, algunos de los agujeros por donde se colaron en el pasado las adjudicaciones a dedo y las comisiones bajo manga, un caldo de cultivo idóneo para la corrupción

Y como no hay campaña sin advertencias, Seopan también aprovecha para lanzar la suya sobre uno de los temas que más polvareda ha levantado en las relaciones entre las autoridades públicas y las empresas de infraestructuras en los últimos meses: el de las autopistas

La asociación avisa de que liquidar las autopistas en quiebra tendría un coste de 8.000 millones de euros. Y eso generaría un gasto adicional que soportarían las arcas del Estado y pesaría en el déficit público, con lo que sugiere que no le conviene mucho al Gobierno jugar con fuego en este terreno. ¿Propone alguna alternativa? Sí, la creación de una sociedad pública que se encargue de la gestión de esas redes. 

"No está todo hecho"

Para justificar por qué exige la necesidad de retomar las inversiones, Seopan intenta derribar uno de los mantras generados tras el boom previo a la crisis. Concretamente, ese que establece que en España ya está todo hecho en el mundo de las infraestructuras. 

Desde la patronal subrayan que este año la construcción será una aliada para la economía española tras años en los que ha actuado como freno

"La crisis económica y los planes de consolidación fiscal han originado una drástica reducción de la inversión pública, ampliando el déficit de infraestructuras", defiende. Y añade: "En España no está todo hecho y debemos seguir invirtiendo para no perder competitividad respecto de los países de nuestro entorno". 

Al mismo tiempo, Seopan entiende que se da una "coyuntura global favorable para fomentar la inversión". Centrando el punto de mira en España, la recuperación económica –con un crecimiento que superará el 2% en 2015 y 2016–, el mínimo histórico en el que se encuentran los intereses de la deuda pública y el incremento de las exportaciones amparan el incremento de las inversiones. 

También encuentra argumentos favorables en el exterior. El Plan Juncker –con el que Europa pretende enviar un chute de 315.000 millones de euros para fomentar la inversión–, el programa de expansión cuantitativa (QE) puesto en marcha esta semana por el Banco Central Europeo (BCE) o la caída del petróleo son argumentos que, en su opinión, también generan el clima adecuado para la inversión en infraestructuras. 

En este sentido, desde la patronal subrayan que este año la construcción será una aliada para la economía española tras años en los que ha actuado como freno. Calcula que la inversión en construcción aportará tres décimas al crecimiento y que el sector creará 55.000 puestos de trabajo

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