SE ALEJA DEL BONO ESPECULATIVO

España 'pasa' de Grecia y Moody’s ya se plantea elevar al alza su rating

La crisis económica ha dejado en España una dolorosa factura en términos de desempleo y deterioro de las cuentas públicas. Pero también sobre la solvencia soberana

Foto: España 'pasa' de Grecia y Moody’s ya se plantea elevar al alza su rating

La crisis económica ha dejado en España una dolorosa factura en términos de desempleo y deterioro de las cuentas públicas. Pero también sobre la solvencia soberana. Hasta el punto de que el rating del Reino de España llegó a caer en los momentos más severos muy cerca de lo que Moody´s, la agencia de calificación de riesgos, denomina ‘categoría especulativa’. Es decir, a un peldaño de los ‘bonos basura’.

Ahora, con la mejora de la situación económica, las cosas empiezan a cambiar. El próximo viernes es muy probable que Moody’s eleve la calificación del riesgo soberano del Reino de España hasta Baa1, frente a la actual Baa2 con perspectiva positiva. El análisis de Moody's deberá reflejar ya la mejora de la actividad económica. Entre otras cosas porque la realidad ha batido las propias perspectivas de la agencia. Sus economistas preveían hace apenas un año un crecimiento del PIB equivalente al 1,6%, y hoy es probable que se sitúe por encima del 2,5%, según la inmensa mayoría de los servicios de estudios privados.

Moody’s, como se sabe, elabora informes cuatrimestrales, y el primero de este año se publicará la última semana de febrero. En el momento más duros de la crisis, el rating de España llegó a caer hasta Baa3, a un escalón del ‘bono basura’.

La categoría Baa1 –grado medio– es la previa antes de pasar al nivel A, pero en todo caso quedarían seis peldaños hasta que España vuelva a recuperar el máximo nivel que perdió con el estallido de la crisis (Aaa según la calificación de Moody’s). Tan sólo nueve países europeos (Austria, Dinamarca, Finlandia, Alemania, Luxemburgo, Holanda, Noruega, Suecia y Suiza) han mantenido la máxima calificación crediticia. Y Francia está en perspectiva negativa.

En el caso español, las expectativas coinciden con las que manifestó recientemente el banco estadounidense Citigroup, que en un informe destacó el mejor comportamiento de España respecto de otros países periféricos, en particular Italia. Citigroup dio por segura una revisión al alza de la calificación, que ahora tiene perspectiva positiva.

Lo que ha influido en el análisis es fundamentalmente los datos de crecimiento, que reflejan que la economía española puede crecer este año en media anual entre un 2,5% y un 3%. Aunque el desempleo seguirá siendo elevado (por encima del 20% de la población activa), la corrección de algunos desequilibrios macroeconómicos (en particular el sector exterior y la reducción del déficit público) contribuye a la mejora de la calificación crediticia.

Cambio de ciclo

Recientemente, el servicio de estudios del BBVA confirmó el “crecimiento sostenido” del consumo y la inversión productiva. Igualmente, detectó un “cambio de ciclo” en la inversión en construcción residencial que, por primera vez desde 2007, registró tasas de variación positivas durante el segundo semestre del año 2014.

Hace un año, cuando Moody’s evaluó el rating de España por última vez, el diferencial con Alemania, la prima de riesgo, se situaba en cerca de los 200 puntos básicos, pero ahora –y pese a al repunte de las últimas semanas por el contagio griego– ha bajado hasta el entorno de los 124 puntos básicos. En aquel informe la agencia puntuaba especialmente la moderación de los costes laborales, un factor que Moody’s tiene muy en cuenta a la hora de hacer su análisis, así como las reformas estructurales y la solución que se ha dado a la crisis bancaria.

La revisión al alza, en todo caso, coincide en el tiempo con el desplome de los tipos de interés, lo que facilita la financiación del Tesoro aunque las agencias de calificación no corrigieran la calificación crediticia. Es decir, que el aplanamiento de la curva de rentabilidades (que recoge la información de todos los plazos) reducirá el coste del servicio de la deuda, lo que ayuda corregir los desequilibrios. Sobre todo cuando el BCE tiene ya todo preparado para lanzar a partir de marzo su expansión cuantitativa, lo que provocará nuevos descensos de las rentabilidades.

En el horizonte, los mayores riesgos son de carácter geoestratégico, tanto los procedentes de Ucrania (pese a los acuerdos de paz) como de Grecia por la prórroga o no del programa de rescate, que tiene fecha de resolución el próximo 28 de febrero. En el plano interno, sin duda la inestabilidad política que pudiera derivarse de una excesiva fragmentación del Parlamento que dificultara la formación de gobierno.

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