OBJETIVO: meter inflación en la economía

El BCE garantiza 19 meses con tipos cero y desencadena el desplome del euro

La máquina de hacer billetes ya está engrasada. Incluso, con el apoyo formal de Alemania. Hasta el punto de que ayer el BCE decidió prescindir de ‘engorrosas’ votaciones.

Foto: El presidente del banco Central Europeo, Mario Draghi (Reuters)
El presidente del banco Central Europeo, Mario Draghi (Reuters)

La máquina de hacer billetes ya está engrasada. Incluso, con el apoyo formal de Alemania. Hasta el punto de que ayer el Consejo de Gobierno del BCE decidió prescindir de ‘engorrosas’ votaciones que pudieran transmitir a los mercados una imagen de desunión en un momento clave para la joven historia del Banco Central Europeo (BCE).

Merkel, la canciller germana, ha preferido en esta ocasión no aparecer ante la opinión pública como la madrastra de Europa, y ni siquiera los ‘halcones’ del Bundesbank han logrado torcer el brazo del sagaz Draghi, que con los datos en mano está en condiciones de esgrimir el riesgo real de deflación. Un argumento demasiado potente, incluso para Alemania y sus exportadores. Según Reuters, algún abogado alemán acostumbrado a litigar con el BCE a cuenta de sus ‘extralimitaciones’ –la OMT llegó al Tribunal de Luxemburgo– ya ha anunciado la presentación de demandas ante los tribunales.

Ayer se aprobó la compra de deuda pública y privada (con un tratamiento especial para las economías intervenidas) por 1,14 billones de euros. El programa se aplicará, al menos, entre marzo de 2015 y finales de septiembre de 2016, lo que supone aumentar el balance del BCE en nada menos que un 50%, hasta los tres billones de euros, lo cual da idea de la importancia de la decisión. Y esta vez sin esterilización de la oferta monetaria, como en otras ocasiones, lo que significa que la inyección de liquidez (60.000 millones de euros mensuales durante 19 meses como mínimo), debería ir directa a las venas del sistema financiero mediante la compra de todo tipo de emisiones, tanto públicas como privadas. El BCE espera que así, liberando recursos, los bancos tendrán más margen para prestar dinero a sus clientes.

Draghi anuncia la compra de deuda pública de los países del euro

Vídeo: Draghi anuncia la compra de deuda pública de los países del euro

 

El primer impacto, según un economista que ha trabajado muchos años en el sistema de bancos centrales, recaerá sobre el tipo de cambio del euro, que tenderá a depreciarse de forma continuada en los próximos meses. “El canal más rápido para elevar la inflación –sostiene– es el tipo de cambio”. Y eso es, precisamente, lo que quiere el BCE: meter inflación a la economía (ahora se sitúa en el -0,2% anual) para acercarla al objetivo de su mandato, que no es otro que situar los precios “cerca del 2%”, como repitió ayer Draghi. Multitud de estudios han demostrado que la inflación es enormemente elástica a la depreciación de una moneda.

Hasta la paridad

Y aunque esto no se ha producido hasta ahora –el euro ha caído fuerte en los últimos meses, pero la inflación no repunta–, lo cierto es que la larga duración del programa de adquisición de deuda (casi dos años) servirá para depreciar el euro hasta niveles cercanos a la paridad en un tiempo no excesivamente largo. De hecho, ya cotiza en niveles mínimos en once años.

Ayer, sin ir más lejos, cayó un 2% frente al dólar nada más conocerse los detalles del programa de adquisición de activos del BCE (QE, por sus siglas en inglés). El euro se mueve ya en el entorno de los 1,14 dólares cuando hace apenas siete meses rozaba las 1,40 unidades. Y la tendencia es, claramente, a la baja, lo que debería favorecer la inflación y las exportaciones. Aunque con un efecto perverso en términos de importaciones, fundamentalmente las derivadas de la compra de petróleo, de la que Europa es muy dependiente. La depreciación del euro anulará en parte el desplome de los precios del crudo.

El otro impacto de la medida del BCE tiene que ver con el aplanamiento de la curva de tipo de interés. O lo que es lo mismo, las rentabilidades (que se mueven en sentido inverso a los precios) tenderán a bajar hasta el entorno del 0% en todas las emisiones, tanto los plazos cortos como los de mayor duración. De hecho, en una decena de países, la deuda soberana (según plazos) tiene ya rentabilidades negativas. El tipo principal del BCE, hay que recordar, continúa en un histórico 0,05%, y eso explica, en buena medida, el estrechamiento de los diferenciales de prima de riesgo. La prima española se redujo ayer hasta los 94 puntos básicos, y con clara tendencia a la baja.  El bono a diez años se ha desplomado hasta el 1,4%.

Esa estrategia garantiza dinero barato para quienes tengan necesidad de acudir al mercado para financiarse. En palabras de un experto, se producirá un “efecto liquidez” muy potente, aunque con una salvedad. El 80% de la financiación en Europa sigue siendo bancaria (frente al 20% en EEUU), y esto mantiene obturados los canales de transmisión de la política monetaria. La limpieza del canal de crédito está avalada por el compromiso del BCE de mantener el programa de compra de deuda soberana “hasta donde sea necesario”, como aseguró ayer Draghi. En cualquier caso, se trata de un planteamiento mucho más ambicioso que los LTROS puestos en marcha hasta ahora, y que seguirán funcionando.

Mutualización de riesgos

Lo que está claro es que la liquidez está asegurada. Y afectará también a los títulos de las agencias públicas, como el Banco Europeo de Inversiones (BEI) o, en el caso español, el Instituto de Crédito Oficial. Es decir, que podrán aumentar su apalancamiento para poder conceder créditos si, obviamente, es eficaz el programa diseñado por el BCE.

El hecho de que el BCE sólo vaya a garantizar la mutualización del 20% de las emisiones que compren los bancos centrales (el 80% del riesgo correrá a cargo de los bancos nacionales) abre igualmente un nuevo escenario. Pero hay que recordar que, en caso de pérdidas, los bancos centrales nacionales pueden llegar a tener capitales negativos que posteriormente pueden cubrirse con emisiones del Tesoro. Como recuerda un economista, el Banco de Chile tuvo durante 30 años capital negativo “y no pasó nada”, aunque ello tendría un coste evidente en términos reputacionales.

Según lo decidido por el Consejo de Gobierno, las compras de valores de instituciones europeas (que representarán el 12% de las compras de activos adicionales y que serán realizadas por los bancos centrales nacionales) estarán sujetas a lo que los banqueros de Fráncfort denominan “distribución de pérdidas”. El resto de compras de activos adicionales que realicen los bancos nacionales no estarán sujetas a dicha distribución de pérdidas. El BCE realizará el 8% de las compras de activos adicionales. Por tanto, el 20% de estas estarán sujetas a un régimen de distribución de riesgos. El resto corre por cuenta de cada país.

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