ALEMANIA EMPIEZA A SUBIR LAS TARIFAS SALARIALEs

Los salarios seguirán perdiendo poder adquisitivo al menos hasta 2015

La política de bajos salarios ha venido para quedarse. Al menos, hasta 2015. Eso es lo que dice Bruselas en sus Previsiones de Primavera

Foto: Fátima Báñez, ministra de Empleo. (Reuters)
Fátima Báñez, ministra de Empleo. (Reuters)

La política de bajos salarios ha venido para quedarse. Al menos, hasta 2015. Pese a la incipiente recuperación de la actividad y a que la economía volverá a crear puestos de trabajo –aunque sea de forma muy moderada–, los salarios continuarán perdiendo poder adquisitivo. En concreto, este año, y en términos reales, se estancarán en el 0,0%, mientras que el próximo caerán un 0,5%.

Las estimaciones aparecen en las Previsiones de Primavera que ha realizado la Comisión Europea (CE) sobre España, y su conclusión es que la política de ajustes salariales, lejos de haber concluido en coherencia con la nueva situación económica, continuará en los próximos trimestres. De hecho, según la CE, sólo en Chipre –dentro de la Eurozona– caerán los salarios más que en España (un 0,6%). Muy lejos, en cualquier caso, del 0,7% que aumentarán las nóminas este año en la unión monetaria. O el 0,6% en 2015.

Los datos de la Comisión Europea tienen en cuenta la inflación (medida por el deflactor del consumo privado), lo que quiere decir que son salarios reales y no nominales. En tan sólo cuatro países –España, Chipre, Irlanda y Grecia– se producirá un descenso de los salarios, mientras que en el resto de los Estados de la Eurozona subirán en un contexto de muy baja inflación.

Esto significa que en los próximos trimestres continuará el proceso de devaluación salarial, cuya filosofía inspiró la reforma laboral, como admite el Programa de Estabilidad remitido por el Gobierno a Bruselas la pasada semana. En ese documento se mencionan “algunos aspectos claramente visibles del impacto de la reforma [laboral] desde su entrada en vigor, como los relacionados con una mayor flexibilidad interna de las empresas, mayor uso del trabajo a tiempo parcial, intensificación de la moderación salarial y aumento de las inaplicaciones de convenios, entre otros”.

Las previsiones que hace el Gobierno sobre la evolución de los salarios son ligeramente más optimistas que la que hace Bruselas. En el Programa de Estabilidad se prevé un aumento del 0,2% este año y un 0,6% el próximo. Y sólo a partir de 2016 las nóminas crecerían por encima del 1%. Siempre con escasa presión de los precios, como sucede ahora.

El registro de convenios colectivos da por el momento una pista sobre lo que está sucediendo en estos momentos con los salarios. El último boletín sobre negociación colectiva de la Comisión Nacional de Convenios muestra un crecimiento del 0,6%. Exactamente igual que el año anterior.

Inaplicaciones de convenio

En cuanto a los descuelgues, un reciente informe oficial estimaba que 740 empresas que representan a 33.624 trabajadores pudieron acogerse en el primer trimestre de este año a una legislación que les permite desligarse del incremento decidido en sus respectivos convenios. Esto representa una subida del 20% respecto del mismo periodo del año anterior en relación al número de trabajadores. O del 23% si lo que se compara es el número de convenios colectivos.

Lo también relevante, sin embargo, es el comportamiento de los salariales alemanes. Desde hace algunos trimestres, los organismos económicos multilaterales (FMI, la OCDE o la propia Comisión Europea) reclaman a la canciller Merkel una política económica más flexible destinada a impulsar la demanda interna (principalmente el consumo privado), pero ahora es cuando se observan esos avances. Según la CE, crecerán este año un 1,7% y un 1,8% el próximo, después de haber aumentado apenas un 0,3% el año pasado. La instauración de un salario mínimo en toda Alemania (y no sólo a nivel de convenios sectoriales) ayudará también a la subida de las nóminas.

Eso quiere decir que, si los salarios alemanes y de los países centrales del euro avanzan por encima de la inflación, la demanda interna tenderá a ensancharse, ya que no todo el aumento de la renta disponible se destina al ahorro, lo que favorece el sector exterior español. Tanto por el aumento de las exportaciones de mercancías como por la entrada de turistas germanos con mayor poder adquisitivo.

La reducción de los salarios reales –y también el alto ritmo de destrucción de empleo– explican el retroceso que siguen registrando los costes laborales unitarios (CLU). Según la Comisión Europea, lo seguirán haciendo en los próximos años. Hasta el punto de que entre 2010 y 2015 –el periodo analizado por Bruselas–, habrán caído un 1,38% en media anual. Los costes laborales miden la remuneración de los asalariados per cápita dividida por la productividad, que se define como el PIB en relación al empleo total.

España, de esta manera, podrá compensar los aumentos de los CLU registrados en los primeros años 2000, fundamentalmente por la fuerte creación de empleo que se produjo en aquellos años más que por un incremento intenso de los salarios reales.

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